SANVICENTE Y EL LABERINTO VINOTINTO

Dos derrotas. Un gol a favor y cuatro en contra. Cero puntos. Dudas, muchas dudas, con una imagen peor que los números.

Esteban Rojas

La promesa inicial de Noel “Chita” Sanvicente de dominar los partidos con presión constante al rival, control de balón y juego a ras de piso, se ha ido desdibujando y la Vinotinto se desmoronó frente a Paraguay y Brasil en sus dos primeras presentaciones en las eliminatorias del Mundial de Rusia 2018. Muchos conceptos que el entrenador repetía como dogmas han desaparecido del discurso que maneja ante los medios de comunicación. Ya Sanvicente no habla de la “presión alta” y el ejemplo de Chile. Ya nadie habla de la “presión alta”. Acostumbrado al éxito con el Caracas, el Real Esppor y el Zamora, la falta de buenos resultados con la selección nacional trae una situación extraña para él y se le nota incómodo. Parece perdido en un laberinto. Da sensación de inseguridad, con lo que rompe con una de las principales características que había mostrado como técnico: ser fiel a sus ideas.

noel-chita-sanvicente-diezNombres van y vienen, se prueban vías distintas en el laberinto vinotinto (el buen debut de Jeffren Suárez es una de las excepciones en el negativo balance general), pero llevan a callejones sin salida. Sanvicente se ha mostrado desencajado, sin encontrar explicaciones, hablando incluso de “mala suerte”. Inseguridad es la palabra que mejor define al equipo.

Se habían dado señales positivas en momentos puntuales en los meses previos, pero en competencia oficial es insuficiente dar señales. Al inicio de la etapa Sanvicente mostró una Vinotinto atrevida; sin embargo, era frágil defensivamente, por lo que el técnico guayanés empezó a ser más conservador. Así se mejoró en la Copa América con respecto a los amistosos previos, retrasando unos metros las líneas de presión, aunque ello no evitó la eliminación en primera ronda. El problema es que Venezuela, en el camino, perdió presencia a la hora de atacar, sin solucionar al mismo tiempo su debilidad atrás, un déficit en aumento en los encuentros de preparación posteriores a Chile 2015 y que es la raíz del mal arranque premundialista.

Los nervios llegan como respuesta a la frustración y se multiplican las posibilidades de cometer fallos.

La Vinotinto consiguió tener el balón contra Paraguay en Puerto Ordaz. No supo qué hacer con éste. Los mediocampistas que formaron el once, Tomás Rincón y Luis Manuel Seijas en la primera línea y Jeffren Suárez y César “Maestrito” González en la segunda, tuvieron destacados instantes individuales, pero naufragaron en lo colectivo. Ello, combinado con las reducidas escaladas de los laterales por banda, aisló a Salomón Rondón y anuló a Juan Falcón. Los cambios no mejoraron las cosas. La incapacidad de golpear al contrincante abrió la puerta para el batacazo final, cuando un error de Oswaldo Vizcarrondo le regaló el gol a Derlis González y la victoria 0-1 a los visitantes. Muchos se quedaron con la equivocación de Vizcarrondo, pero la Vinotinto comenzó a perder al no hacer daño. El 0-0 ya significaba ceder dos unidades en casa.

Después, tocó Brasil y triunfo 3-1 del Scratch. Venezuela viajó a Fortaleza con una carga extra de presión por haber fallado como local y eso, seguro, influyó en su veloz colapso.

Alejandro Guerra falló en la salida y Willian marcó el 1-0 a los 34 segundos. No se había cumplido un minuto y se había hipotecado el partido, complicándose aún más cuando los brasileños ampliaron a través del mismo Willian en una jugada en la que Roberto Rosales y Ronald Vargas quedaron mal ante el avance de Filipe Luis por banda. El descuento de Christian Santos dio esperanzas y otro desliz atroz, esta vez de Fernando Amorebieta, pateando el aire cuando intentaba despejar, obsequió el tanto final a Ricardo Oliveira.

Pese a la caótica Vinotinto que se vio ante Brasil, la derrota grave en la doble fecha es la sufrida ante Paraguay, cuando se necesitaba ganar en casa. Tal vez si el duelo con los guaraníes hubiese sido diferente, también hubiese tenido un desarrollo muy distinto el cotejo frente a los pentacampeones mundiales.

Los errores individuales, cuando son tan serios, echan por tierra cualquier planteamiento, pero es simplista concentrar el análisis en éstos cuando es el funcionamiento colectivo el que falla. Si Venezuela sigue siendo inofensiva cuando ataca, seguirá siendo frágil, seguirá faltando “un medio para completar un real” y seguirán cometiéndose los errores “de hace 20 años”, como reconoció un desencajado Sanvicente después del primer encuentro frente a Paraguay.

Los próximos partidos premundialistas, en noviembre, enfrentarán a Venezuela con Bolivia en La Paz y con Ecuador en Puerto Ordaz. Será obligatorio cambiar la dinámica y encontrar salidas al laberinto. Aunque apenas comienza la eliminatoria, el Minotauro acecha.

@EsRojas

 
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