GASTRONOMÍA EN SOCIALISMO DEL SIGLO XX

La gastronomía se ha convertido en algo de punta. Identificador de países, historia de naciones, signo cultural, atractivo turístico, elemento motor de economías. Centro de debates académicos y hasta medidor de grados de desarrollo de un país. Venezuela, siempre revolucionaria no podía ser la excepción.

En los últimos años, como consecuencia de las exitosas políticas económicas del gobierno revolucionario, Venezuela entró en el ranking de innovación entre los más destacados. Creatividad por necesidad, es verdad; pero a los fines de los comensales y degustadores, el resultado es el que vale. Veamos algunas de las creaciones más importantes:

Piedras fritas y otras menudencias: El creador de este milagro de la cocina latinoamericana es el gobernador del estado Bolívar, Francisco Rangel Gómez, quien en el acto de presentación del sensacional plato expresó lo siguiente: “Nosotros somos capaces de comer palo o tirar, en vez de dos huevos, dos piedras. Y nos comeremos las piedras fritas, pero a nosotros no nos doblega nada ni nadie”. Inigualable.

comer-piedra

Varios expertos señalaron casi de inmediato que esta maravilla culinaria, además de lo artístico del planteamiento, representa una verdadera revolución en el ámbito económico del mundo. Incluso, algunos analistas en materia financiera recomendaron comprar de inmediato acciones de empresas dedicadas a la industria de la piedra y afines, pues asumen que el valor de la piedra será inalcanzable en el corto plazo. La preparación no es nada complicada. Tome unas piedras, cualquier tipo de piedras, las coloca en un sartén y las baña de aceite, si acaso consigue. Prenda el candelero si acaso tiene gas o energía eléctrica, de lo contrario vaya al piso y métale leña. Nada mejor que piedra frita a la leña. De hecho medio país la está comiendo desde hace rato. Antes, inclusive, de que el gobernador creara el plato oficialmente.

Pero hay elementos que complican la cosa. La escasez, el desabastecimiento y hasta el alto costo. Pero un buen revolucionario siempre consigue la solución. Como fue el caso de la brillante recomendación de Jacqueline Faría, quien pidió a las masas más alegría y disfrute a la hora de buscar el sustento  diario. Colas sabrosas para el vivir viviendo. Pues la gente, en medio de las necesidades, no tiene más remedio que hacer caso a la recomendación de la dirigente chavista. Aunque, a decir verdad, la mejor cola es la que no se hace como ocurre en cualquier país del mundo. Pero en Venezuela no hay más remedio. Así que a los palos y a las piedras agréguele colas sabrosas.

Otras variedades. Cocuy o caña clara, pues ya el whisky o el ron quedaron para altos empleados públicos o bachaqueros adinerados. El poderoso club house, además de caro está incompleto, así que se conforma con un pedazo de pan, el que sea, y le mete un par de ruedas de limón. Sándwich de limón. Todavía hay bastante limón por ahí. Para las pastas, también perdidas del mapa, nada mejor que un chorro de granadina. No hay carnes y el pescado está solo disponible para cuando se pueda comprar con la plata del último aumento del gobierno. Es decir, el mes que viene. Otro reto: trate de armar un pabellón criollo de verdad.

Buen apetito.

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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