LOS PARTIDOS HUECOS

Escribo estas líneas apresuradamente. No conviene dejar pasar el momento.

Esta semana triunfó en Guatemala un comediante, comediante y predicador, Un hombre totalmente ajeno a la vida política convencional. Su victoria con 68% de los votos fue calificada como derrota de “la vieja política”.

En Argentina, Mauricio Macri surgió inesperadamente en la primera vuelta de la elección argentina, y luce desde ya triunfador en la elección definitiva a la presidencia del país austral. Fue una derrota contundente al peronismo, algo impensable hasta el día domingo, y también del kirchnerismo, la expresión más acabada de “la vieja política” en ese país.

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En Estados Unidos, se observa una tendencia similar a la renovación. El cirujano Ben Carson ha pasado al primer lugar, seguido por el showman, Donald Trump, y en el debate del día miércoles, nuevamente brilló Carly Fiorina, la ex presidente de Hewlett Packard, todos, sin excepción, ajenos a la vida partidista.

De estos resultados y situaciones se pueden sustraer dos conclusiones necesariamente preliminares.

Primero, que la sociedad moderna, la sociedad de la información y las comunicaciones, no admite partidos huecos,  pragmáticos, “negociadores”, vaciados de toda ideología, huérfanos de sabor popular. Tampoco hombres o mujeres de paja, seres insensibles, ajenos al palpitar emotivo de la población.

Segundo, y he aquí quizás lo más polémico de lo que quiero plantear, que quizás, solo quizás, se está produciendo un viraje de 180 grados que de darse, como parece estarse dando, paradójicamente convertiría “la vieja política” en anti política, y a aquellos surgidos del sentir popular, en expresión – si bien incipiente – de la sociedad política que comienza a emerger a tono con la nueva sociedad.

Entre tanto, Dilma Rousseff, acosada, ella y Lula, por escándalos de corrupción, solo cuenta con 10% de aprobación de gestión mientras Ollanta Humala en Perú, discípulo de Lula, sufre también un importante descalabro. Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, no viven su mejor momento.

La crisis económica que afecta duramente los commodities, le ha cortado las alas al populismo. Le ha hecho ver a sus respectivos pueblos, el engaño que supuso repartir dinero sin generar fuentes de empleo, y de paso, ha puesto al descubierto espantosos actos de corrupción, que en medio de la bonanza pasaban desapercibidos.

De existir en Venezuela libertad de comunicación, la situación de Nicolás Maduro, victima además de sus propios desafueros y de la pesada herencia que Hugo Chávez le dejó, sería realmente dramática. El control por parte del régimen de la mayoría de los medios de comunicación, ha impedido hasta ahora que el drama que se vive en miles de comunidades pueda transformarse en un vehemente movimiento de indignación nacional.

Sin embargo, el PSUV es hoy un partido hueco, vaciado de todo propósito de grandeza, de toda ideología, centrado solo en su propia supervivencia.

También se habla de partidos huecos en el seno de la MUD.

El sentimiento popular favorece al cambio. El control de poder, la capacidad económica, circuitos que eligen más diputados con menos votos, y las maquinitas, si, las maquinitas, juegan a favor del Régimen.

Que cada quien reflexione sobre lo que está ocurriendo en Venezuela y el mundo y, en cuanto a las elecciones parlamentarias, rodeados los electores de huecos y tropezones, lo inteligente es votar.

 

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5 Comentarios

  1. Timoteo T. Kolsky said:

    Partidos HUECOS hay en la MUD y a montón. Basta con colocarse en la perspectiva de aquellos partidos que por no contar con lideres populares. no quieren que el sentimiento opositor decaiga o se deshaga la Unidad.POero no para derrotar al Regimen. Saben bien que sin esa alianza sacarían muy pocos votos. Excelente el articulo. Sin duda, quien lo escribe, comprende bien el drama venezolano. En el gobierno y en el mundo opositor, hay quienes quieren que las cosas cambien PERO solo para que sigan siendo las mismas cosas.

  2. Marcos said:

    La MUD no logra conexión entre la clase popular.Puede que logre hacerse de una buena cantidad de votos ahí,pero no con la mayoria de ellos.Su fortaleza radica en la clase media y alta(si es que todavia existen en venezuela),pero en el cerro o en el llano adentro, casi nadie conoce sus rostros y si los conoce,tiene graves prejuicios en su contra.Su satanización en los medios públicos ha cumplido su cometido y cada día con menos medios independientes,ponen la tarea cuesta arriba. Siceramente quisiera pensar en una apoteósica victoria opositora en las parlamentarias,pero solo recordar la desventaja 1 a 10 que tenemos en recursos y en el CNE,me hace ser muy pesimista.Demás esta decir que esta en nuestra última carta para salvar la democracia.De consumarse el triunfo oficialista,será cuestión de tiempo para que Enrique Capriles sea enjuiciado por cualquier capricho,Empresas Polar sea finalmente intervenida y expropiada(como si para los efectos no fuese lo mismo),y todo aquel que quiera procurarse un mejor destino,deba abandonar el pais,pues si con todo lo que ha sucedido durante el gobierno de Maduro,algunas personas todavia le depositan su confianza,no veo como este personaje abandone el poder.

  3. Pedro Izarra said:

    Muy buen análisis, de mucha altura,sin ofender,es la realidad, ojalá y la MUD se ubique, andan repartiendose la torta sin pensar en Venezuela, la gente ya se dio cuenta.

  4. Anderes Zouravsky S. said:

    El extremismo opositor secesionista, la ignorancia política y los apetitos particulares son más dañinos a la causa de la unidad que cualquier laboratorio de propaganda fascista goebbeliana de la macoya. Los Fulleros del régimen, asesorados por la sátrapia cubana no tienen ética republicana. En el CNE ademas de directivos, hay tecnicos, operarios, empleados. Algunos obsecuentes, otros concientes; pero como todos los venezolanos viven la escases.

  5. Ricardo E. Römer G. said:

    Como vengo insistiendo, sin ideología no hay partido, lo que hay son personas afiliadas a una consigna. Partidos con política nada más, son la fuente de sospechas y desconfianza de todo ciudadano. Finalmente se decide por el menos malo o por un muñeco de trapo siempre y cuando nos de la oportunidad de liberarnos, aunque se temporalmente, del patógeno que nos agobia. Es necesario un cambio de personas pero mucho más imperante e importante, un cambio de sistema. De no desmontar el Estado Capitalista que agobia a Venezuela desde hace 70 años, las futuras generaciones quedaran sin porvenir y cosas peores ensombrecerán las vidas de los ciudadanos. Sin embargo, nadie habla de ello.
    Excelente articulo…

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