EL TSUNAMI VIENE DEL SUR

Los apretados resultados de las elecciones en Argentina, que por primera vez en su historia obligan a una segunda vuelta, anuncian una posible victoria de Mauricio Macri el 22 de noviembre, y la consiguiente derrota del populismo en esa nación. Lo que hasta hace unas semanas ni siquiera se consideraba como opción, presagia hoy una derrota del kirchnerismo, lo que tendría una repercusión importante en nuestro país.

Macri se ha mostrado partidario de exigirle a Venezuela que acate las cláusulas democráticas de los acuerdos de los cuales es signatario, entre ellas la del Mercosur. Hacia lo interno, su triunfo ­así lo pronostican analistas como Oppenheimer­, traería una avalancha de inversiones hacia el país austral, actualmente con serias dificultades económicas que ni “el tuerto” ni “la viuda” han sido capaces de solventar.

Un escenario como el que describimos serviría de espejo para Venezuela y su maltrecha economía, resultado de 16 años de aplicación de un modelo económico fracasado, justo cuando estamos en la encrucijada electoral del 6-D que podría introducir importantes cambios en la correlación de fuerzas dentro del poder legislativo, con todas las implicaciones que ello conlleva en la búsqueda de una salida pacífica y electoral a la actual crisis que padecemos.

Por otra parte, el desconocimiento de Maduro al triunfo de la alternativa democrática lo colocaría en serias dificultades ante los países de la región ­en primera instancia­, y ante la comunidad internacional toda, que ya se ha pronunciado contra el carácter autocrático del régimen chavomadurista, muy especialmente en lo que a la violación de los derechos humanos y los juicios sin pruebas a los opositores se refiere. Este tema tan sensible, pasó a primer plano con los testimonios de quien fuera hasta hace días, el fiscal “estelar” del Ministerio Público.

La situación de la Rousseff y su menguada popularidad, ante la perspectiva de un juicio político en su contra, debilitaría aún más el eventual respaldo de Venezuela en Unasur de uno de sus socios fundamentales.

Por otra parte, sin el apoyo de Argentina y Brasil, el respaldo a un gobierno autoritario como el de Maduro en la OEA estaría en serios problemas a la hora de desconocer a un parlamento en manos de la oposición, y despejaría la posibilidad de la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela en esa importante instancia subregional.

Solo nos queda preparar nuestro propio aporte al tsunami que viene del Sur, reforzando la más amplia unidad y movilizando las fuerzas del cambio para garantizar una masiva votación el 6-D y la defensa del triunfo.

 
Pompeyo MárquezPompeyo Márquez

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