MIN-UNIDAD, ¿OPOSICIÓN Y GOBIERNO?

No es la primera vez que la MUD se ve afectada por esta tarjeta que utiliza la palabra unidad y que ciertamente puede llevar a la confusión

Alguien dijo que la política termina creando extraños compañeros de cama. Eso se ha visto en todo el mundo, y puede también reflejarse en una frase muy común: los extremos se juntan. Ver a gente muy opositora apostando su futuro  político a una tarjeta que hace parte de la estrategia electoral de candidatos identificados con el gobierno es de la cosas que uno nunca imaginaría ver, pero que ocurren en este país llamado Venezuela.

La Mesa de la Unidad Democrática  (MUD) está haciendo un serio esfuerzo por evitar que la tarjeta del MIN Unidad, ubicada exactamente al lado de la perteneciente a la coalición opositora, le “expropie” unos cuantos miles de votos que pudieran marcar la diferencia entre tener más o menos diputados que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela

TarjetaMUD

No es la primera vez que la MUD se ve afectada por esta tarjeta que utiliza la palabra unidad y que ciertamente puede llevar a la confusión a electores desprevenidos. Todo tuvo su origen en 2008, cuando se permitió que gobierno y oposición utilizaran las llamadas tarjetas “morochas”, mecanismo diseñado con el objeto de aprovechar de manera óptima los votos en cada coalición. Pues bien, esa tarjeta del Min pasó de ser un comodín a una incómoda piedra en el zapato del anti chavismo, que ahora tiene ante sí la tarea de borrar de la mente de los electores cualquier confusión. Uno de los énfasis de la campaña opositora será entonces intentar que la masa de votantes identifique claramente la tarjeta de la mano como la auténtica opositora. Pero la tarea no es sencilla porque hay candidatos claramente adversarios del gobierno que van con el apoyo de MIN Unidad y otros decididamente pesuvistas  que también se cobijan bajo las siglas del partido que fuera fundado por Renny Ottolina.

Esto sin duda marca un precedente en la política venezolana. No deja de ser extraño que un partido lleve en sus listas a figuras emblemáticas que representan pensamientos diametralmente opuestos. Un chavista de regreso a la vieja casa, como William Ojeda, duramente cuestionado por la oposición agrupada en la MUD, va con la misma tarjeta que respalda a Eduardo Gómez Sigala, enemigo jurado del gobernador Henri Falcón, y a Pablo Medina, opositor de línea radicalmente dura contra el gobierno.  O veamos la cosa de otra manera, un candidato del Psuv, William Ojeda, respaldado por el MIN, comparte tarjeta con dos de los opositores que más han apoyado líneas políticas destinadas a abreviar la permanencia del presidente Nicolás Maduro en el poder. Cosas de la política¿verdad?  Curiosidades nacidas de las circunstancias que rodean estas complejas elecciones del próximo seis de diciembre.

¿Cómo será una reunión de la dirección nacional del MIN? ¿Ese partido tendrá una corriente chavista y otra opositora o esta política electoral tan sui géneris forma parte de una estrategia que uno no termina de comprender y que seguramente va a reflejarse en el éxito y crecimiento de la organización que durante años utilizó los lentes del número uno de la televisión venezolana, Renny Ottolina, como símbolo inconfundible de su accionar en la sociedad venezolana?

¿De ser electos algunos de sus candidatos a diputados, cómo va a comportarse la bancada del MIN Unidad en un parlamento que promete ser cuando menos candente?

 

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