UNA PULSERA CON CORAZÓN PARA MEDIR EL ESTRÉS

La SmartBand 2 monitoriza la actividad y cuenta con un sensor de ritmo cardiaco, funcionalidades inteligentes. Además, puede utilizarse en iOS y Android

Javier Palazón / Laura Pajuelo

Durante 2015 se venderán 76,1 millones de wearables, según cifras facilitadas por la consultora IDC. De ellos, la mayoría serán dispositivos para llevar en la muñeca: smartwatches y pulseras de monitorización. Por eso no es de extrañar que los principales fabricantes estén volcando sus esfuerzos en crear estas tecnologías para llevar puestas con más funcionalidades y a precios más económicos.

Es el caso de firmas como Sony, que lleva tiempo apostando por esta categoría de producto. El último en llegar a su catálogo ha sido SmartBand 2, una pulsera de monitorización de la actividad que cuenta con un sensor de ritmo cardiaco, funcionalidades inteligentes y que puede utilizarse con dispositivos iOS y Android.

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Diseño simple y limpio

Sony SmartBand 2 es un wearable pensado y diseñado para llevar a diario y quitárselo solo en el momento de cargar su batería. Su pulsera está fabricada en silicona de larga duración y su superficie es lisa, por lo que la suciedad no se queda acumulada como suele ocurrir en los modelos que cuentan con una textura rugosa. Se sujeta a la muñeca con una hebilla de acabado metálico provista de una pestaña que se engancha en su interior para garantizar un agarre seguro.

El dispositivo en sí es un pequeño módulo curvado de tan solo 25 gramos al que la firma llama núcleo y que incluye todos los sensores, entre los que destaca uno óptico para medir la frecuencia cardiaca. Posee un único botón en uno de sus laterales que sirve tanto para encender y apagar la pulsera como para desconectar la alarma y realizar otras tareas. A su lado, tres luces LED se iluminan en diferentes colores y combinaciones para informar sobre aspectos como la batería restante o si está conectado al smartphone. En cambio, no tiene es pantalla, por lo que para consultar cualquiera de los datos que recoge resulta indispensable recurrir al teléfono.

Sony SmartBand 2 es resistente al polvo fino y al agua —dispone de certificado IP68— siempre que se utilice en agua dulce, se sumerja a una profundidad máxima de tres metros y durante menos de 30 minutos. De forma ocasional, también puede usarse en piscinas de agua clorada, aunque el fabricante recomienda lavarla después. Lo que no admite es el agua salada, así que bañarse con ella en el mar queda descartado.

Con corazón

Habitualmente este tipo de pulseras incorporan sensores como un acelerómetro con el que son capaces de monitorizar las actividades diarias: caminar o correr. En el caso de SmartBand 2, y gracias a que también incluye un sensor de ritmo cardiaco, la pulsera registra de forma automática cualquier actividad que se realice al tiempo que recrea un mapa de la frecuencia cardiaca unas seis veces por hora. Al tener en cuenta el tiempo entre latido y latido (además del pulso y el sueño), puede ofrecer información sobre los niveles de estrés y cómo evolucionan durante la jornada.

Aunque no es un modelo creado para proporcionar datos detallados sobre la práctica deportiva, posee un modo HRM (HeartRate Monitor) que mide continuamente la frecuencia cardiaca para conseguir una medición más real cuando, por ejemplo, se sale a correr.

También monitoriza el ciclo de sueño, mostrando la información básica: a qué hora se ha acostado y se ha levantado el usuario, cuánto tiempo ha disfrutado de un sueño ligero o profundo o el tiempo que ha tardado en dormirse. Esta función se complementa con una alarma silenciosa que le despierta mediante una vibración justo en el momento idóneo del ciclo de sueño, es decir, en una fase de sueño ligero. De hecho, es posible establecer una o varias alarmas y seleccionar el margen de tiempo para que se activen.

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Desde el ‘smartphone’

Para utilizar la SmartBand 2 es indispensable instalar una aplicación en el smartphone. Tiene el mismo nombre que la pulsera, es gratuita y compatible tanto con iOS como con Android. Sus funcionalidades son muy básicas, y solo registra los datos diarios. Al no guardar historial, lo ideal es utilizar esta app para configurar las diferentes opciones del dispositivo y para leer la frecuencia cardiaca. Para acceder a gráficos, datos históricos, compartir la información con otras personas o ver qué actividades afectan a los niveles de estrés, es necesario instalar otra adicional, denominada Sony Lifelog, que solo está disponible para Android. Por tanto, los usuarios de iOS no pueden acceder a esta información complementaria.

Uno de sus puntos débiles es su autonomía. Lo habitual es que se extienda durante dos días, aunque se puede ampliar hasta cinco si se activa un modo de ahorro energético denominado Stamina y que suprime la medición automática de la frecuencia cardiaca. En el caso de utilizar el modo HRM continuo, la batería solo aguanta diez horas. Teniendo en cuenta que es un dispositivo sin pantalla y que otros modelos del mercado ofrecen una autonomía de entre cinco y siete días sin cargarse, este es un aspecto que debe mejorarse. La recarga se realiza a través de un puerto microUSB conectado al ordenador o a la corriente eléctrica.

Inteligente

La pulsera está preparada para recibir las notificaciones del smartphone, y avisa con una vibración y sus luces LED de las llamadas entrantes, mensajes de texto, actualizaciones en las redes sociales o alarmas. Hay que tener en cuenta que estas opciones se pueden gestionar desde su aplicación. En todo caso, al no tener pantalla, es indispensable mirar la del teléfono para saber a qué corresponde cada aviso.

La inteligencia de la pulsera se basa en la detección automática de la actividad que se está realizando. Así, durante el día, vibra para avisar de las notificaciones procedentes del teléfono móvil, además de registrar los datos de las actividades. Por la noche, monitoriza el sueño y despierta en caso de que se haya programado una alarma, aunque el resto de funciones están desactivadas.

Estos modos (día y noche) también pueden activarse de forma manual, pero la pulsera siempre tiene en cuenta los estímulos de los sensores para tomar decisiones propias. Un ejemplo: si se establece que el modo noche se active a las 12 horas pero detecta que se sigue estando activo, espera a que deja de haber movimiento para iniciarse. Lo mismo ocurre durante el día.

Sony SmartBand 2 está preparada para controlar la música del smartphone, aunque de forma muy básica: iniciar o pausar la reproducción y seleccionar las canciones. Aun así, no deja de ser útil para no tener que sacar el móvil del bolsillo, bolso o mochila.

Tomado de @el_pais

 

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