¿QUÉ SE NOS HIZO EL SIGLO 21?

Los venezolanos que nunca hemos creído, y no votamos por las bondades del comunismo, así esté disfrazado de “socialismo del siglo 21”, habíamos estado esperando por tres lustros que los que sí lo hicieron comenzaran a despertar y a darse cuenta de que tal ideología solo trae hambre, miseria y corrupción, como suelen afirmarlo algunas pancartas en las marchas de opositores.

El “socialismo del siglo 21” no nos ha dejado entrar en él y, por el contrario, cada día nos hace retroceder más hacia el 19. De seguir así, terminaremos como nuestros abuelos, cocinando con leña lo poco que nos dé algún huerto casero o algunas leguminosas y hortalizas que podamos sembrar en los balcones de los apartamentos, o en los techos de zinc de los ranchos, si es que el peso del sembradío no los hace colapsar. Ni siquiera podremos tener aquellos ridículos “gallineros verticales” de Chávez, pues la delincuencia desatada no solamente se llevaría gallinas y posturas, sino que también cargaría con las telas metálicas y los postes con que las armaríamos.

Venezuela

El pueblo está harto de promesas, de “ahora sí”, de “estamos estudiando un plan”, de “el año que viene”, de obras públicas inconclusas, de mala calidad de los servicios, de necios pretextos que escudan a los urdidores de supercherías tras “guerras económicas”, supuestas “conspiraciones” manipuladas después de grabarlas ilegalmente, de “saboteos del imperio”, y todo lo que las imaginaciones cubanas y venezolanas juntas puedan elucubrar para hacer creer al pueblo que están trabajando mucho, pero que hay enemigos por todos lados que no los dejan hacer.

El pueblo está harto de sufrir en hospitales mal dotados y desprovistos de las más fundamentales medicinas, de escuelas mal ventiladas y peor equipadas, de deambular de un mercado a otro en busca de jabón, papel higiénico, pañales, azúcar, harina de maíz, y en fin, de todo lo que necesita para su alimentación, su educación y su bienestar personal y familiar.

Dirán los mejor y más altos “enchufados” en la administración pública que eso de retroceder al siglo 19 es una falacia de este columnista que ha visto ya mucho del 20 y lo que va del 21. Que avanzamos a la par de los más desarrollados países porque aquí se ensamblan unas “canaimitas” y unos “vergatarios”, que no vienen a ser sino equipos electrónicos hace tiempo obsoletos en China y demás países asiáticos, y que llegan desarmados para simplemente ponerles aquí la tapita y la batería. Y pregonan que tenemos unos satélites (también de tecnología china) que no nos consta que existen porque es muy difícil subir hasta allá arriba y comprobar si de verdad existen y están funcionando.

Los sectores opuestos al régimen dilapidador y corrupto no ocultan su optimismo por el resultado de las elecciones parlamentarias que ya se nos vienen encima. Pero los jerarcas del régimen amenazan con no entregar y “tomar la calle” en caso de salir derrotados a pesar del ventajismo, el peculado de uso y la complicidad del órgano rector. Se les ven las costuras cuando rechazan a observadores imparciales internacionales, cuando inhabilitan a los candidatos con más opciones de ganar una curul.

Ya suenan algunas de las acciones que emprenderá la oposición en caso de superar el ventajismo y lograr una mayoría decisiva. Y deberían tener prioridad aquellas que nos devuelvan la confianza en el futuro y la tranquilidad perdida, las que nos enrumben de verdad a ese siglo 21, al cual todavía no hemos podido llegar por culpa del cacareado “socialismo del siglo 21”.

 

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