EL ÚLTIMO FLECHAZO DE JENNIFER LAWRENCE

La sorpresa es ver ahí a Philip Seymour Hoffman, muerto hace ya casi dos años, lo que nos indica que esta película no sólo está unida o desdoblada de la anterior, sino que se rodaron al tiempo

Oti Rodríguez Marchante

Varias películas después, se llega, al parecer (nunca hay que fiarse), al último flechazo de Jennifer Lawrence en estos juegos, y tal vez sea ese último flechazo lo mejor de todo cuanto se ha visto en las cuatro películas: un gran momento de cine que podría servir de pasto para la gran filosofía y la teoría política. Hasta que llega ese momento de catarsis plena en el que Katnis Everdeen, la Sinsajo, se ha convertido ya por completo en la rebelde, desconfiada e intuitiva Jennifer Lawrence, la película continúa ese trajín de intrigas palaciegas, crueldad absurda, revolución sin evolución y personajes inmersos en los diálogos más romos sobre la libertad, la entrega, la traición y el amor aplazado, con gran vocación de diseño bélico y romántico?

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La sorpresa es ver ahí a Philip Seymour Hoffman, muerto hace ya casi dos años, lo que nos indica que esta película no sólo está unida o desdoblada de la anterior, sino que se rodaron al tiempo. En todo caso, la presencia y la mirada torva de Seymour Hoffman, testigo de la evolución «política» del poder y de la resistencia, le proporciona esquinas a esa pared.

En realidad, entre las escenas de acción, los conflictos entre distritos, la batalla por el Capitolio, los encuentros y desencuentros sentimentales entre Katnis, Peeta y Gale («te quiere más a ti; no, al que quiere de verdad es a ti»), hay que admirar llegados a este punto final la fusión de Jennifer Lawrence con su personaje, que ya son uno y trino; esa picardía facial de Julianne Moore y Seymour Hoffman, que destrivializa un poco el asunto, y la enorme capacidad de Donald Sutherland para colorear a su villano, ese presidente Snow que tiene la grandeza rastrera de los muy canallas. Y hay que admirar también el músculo de algunas escenas, como la de la plaza inundada de brea o toda la persecución de esos tales «mutos», como «orcos» pero un poco más feos, y también ese desenlace entre épico y lírico, con un epílogo como Dios manda. Igual se ha acabado de verdad?

Tomado de ABC Cinema

 
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