ESPAÑA HORA “0”
LOS RIESGOS DE UN GOBIERNO DÉBIL EN ESPAÑA TRAS LAS ELECCIONES DEL 20-D

El escenario postelectoral más probable es un gobierno del PP en minoría y sin apoyo estable.

La irrupción de dos nuevos partidos descarta toda mayoría absoluta; en paralelo, el total de indecisos se sitúa en cifras récord: el 40 por ciento.

Tomando como referencia la última encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sólo habría tres posibilidades del gobierno: un pacto de PP con Ciudadanos, que sumaría entre 183 y 194 diputados; un tripartito integrado por PSOE, Podemos y Ciudadanos, que oscilaría entre 185 y 217 escaños, o una gran coalición entre la vieja guardia, con PP y PSOE sumando entre 197 y 207 diputados.

Es cierto que, de momento y como subraya ‘El Economista’ en sus análisis de este 12 de diciembre de 2015, los mercados contemplan con calma tan dudoso panorama. Ha sido una semana aciaga para el Ibex, pero se debió al nuevo derrumbe de los precios del petróleo y al resurgir de la preocupación por China.

La recuperación de la economía española se basa, hoy por hoy, en un crecimiento cogido con alfileres, porque a pesar del avance de los indicadores, no hay que olvidar el elevado endeudamiento público y el exceso de déficit acumulado.

El ‘mercado’ nos ha perdonado la vida de momento confiando en que el próximo Gobierno de España profundice en la senda reformista. Pero si eso no es así, pueden dispararse todas las alarmas.

La segunda opción con más probabilidad sería un pacto a tres entre PSOE, Podemos y Ciudadanos. Este tripartido obtendría, según la última encuesta del CIS, entre 185 y 207 escaños y dejaría fuera del Ejecutivo al PP a pesar de ser el partido más votado, lo que dispararía las alarmas en los mercados y traería de vuelta las dudas sobre la recuperación de la economía española

Todo indica España no se separará de los objetivos marcados por Bruselas. En caso de que se cumplieran los sondeos y finalmente el PP repitiera en el poder gracias al apoyo de C’s, los analistas coinciden en considerar esta unión como el mal menor para la confianza en la economía española.

En el ámbito político, por el contrario, todos los analistas se ven tranquilizados por la imposibilidad de una victoria de Podemos, directa o indirecta.

No en vano está descartada la posibilidad de que un Pedro Sánchez en horas aún más bajas intente llegar al poder buscando un pacto inestable, al estilo portugués, que aliaría al PSOE con el partido morado y Ciudadanos.

C’s ya ha dejado clara su intención de no acercarse a la formación de Pablo Iglesias y con ello se evitan las concesiones que exigiría Podemos y que acabarían de un plumazo con cuatro años de reformas.

Sin llegar al escenario extremo de un tripartito, el resultado más factible tras el 20-D es un Ejecutivo del PP apoyado puntualmente por C’s sin pacto de legislatura.

Son conocidas las discrepancias del partido de Albert Rivera en temas clave como la reforma laboral y es dudoso que ambos logren ponerse de acuerdo a la hora de impulsar más reformas.

Limitaciones así serían el caldo de cultivo idóneo para que renazcan las dudas acerca de España en el exterior.

Ahora bien, sin constituir la mejor de la soluciones, debido a los riesgos que entraña un Gobierno débil, se trata de una opción que permite la gobernabilidad y evita el mayor peligro: que Podemos gobierne.

 
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