AYUDA MEMORIA PARA OLVIDADIZOS

Los mejores problemas, aquellos que provienen de un logro alcanzado luego de larga persistencia en la lucha son los ideales, los deseados, pero también pueden convertirse en la causa de un fracaso posterior que eche por tierra todo lo alcanzado. Ese constituye, precisamente, el contratiempo que está confrontando la oposición venezolana luego de la impresionante demostración de apoyo popular obtenido el seis de diciembre. Curiosamente los reveses electorales del pasado, al menos en los últimos tiempos, es decir, a partir del 2006, fueron asumidos por la mayoría de los integrantes de la MUD con la suficiente entereza como para convertirlos, sobre la base de una estrategia compartida e inalterable, en crecimiento exponencial de la opción  democrática. Sin embargo cuando, gracias a ese proceso de rectificación la dirección política  consigue el objetivo, en este caso el de modificar, por la vía electoral, la correlación de fuerzas en uno de los poderes tomados por el adversario, se empecina entonces en ahondar las diferencias que se suponía habían sido superadas,  corriendo el riesgo de echar por la borda aquello conseguido con tanto esfuerzo y en medio del peor escenario imaginable.

Por momentos pareciera que los más esclarecidos dirigentes pierden la brújula y olvidan la tremenda responsabilidad que depositó en ellos y en sus respectivos partidos un electorado que con el voto manifestó su rechazo a un modelo que hace aguas por todos lados y al hastío que le generan 17 años de estéril confrontación. Pero más allá de eso, que no deja de tener importancia, los venezolanos votaron por la necesidad urgente de un cambio radical que les permita superar la peor crisis sufrida por el país a lo largo de su historia. Unas expectativas de tal magnitud superan, incluso en condiciones normales, los alcances de un solo poder y en un país donde el gobierno se muestra totalmente reacio no digamos a conservar el poder, sino a compartirlo, dispuesto a hacer cualquier cosa para desobedecer el mandato popular,  la tarea adquiere relieves colosales. Ahora, si a todas esas condicionantes le agrega usted la emergencia de brotes de canibalismo, impulsados por viejas rencillas de menor cuantía,  aun cuando en la superficie se debata sobre las diferentes formas de librar la lucha, usted llegará a la conclusión de que se están desviando, en el peor de los momentos, de los objetivos trazados y transformados  en tareas de obligatorio cumplimiento.

Y aun cuando pueda entenderse como una obviedad,  es necesario recordarles a los olvidadizos que la lucha, mediante la cual se construyó una nueva mayoría, se fundamentó en la vía democrática y electoral, algo que lucía como una causa perdida vista la liquidación progresiva y sistemática del sistema de libertades que corría en paralelo con el deterioro imparable de los derechos humanos. Esa es la ruta por la cual  ha empezado a marchar la sociedad venezolana y ese es el mandato que pesa sobre los 112 venezolanos escogidos por el pueblo para que hagan valer sus derechos. Lo demás es darle armas (en sentido figurado) a un adversario que aún no se recupera del knock out del 6D.

 

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Un Comentario;

  1. Eleazar Chacón said:

    ¡Muy bien dicho! A veces una piensa que esta unidad está sujeta con alfileritos. Falta mucha madurez en la clase política venezolana.

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