DE ABISMO EN ABISMO

Hace dos años, en un acto por el primer año de Gobierno, Nicolás Maduro anunciaba una ofensiva económica donde ofrecía “potenciar la producción”. Cada cierto tiempo ocurren ese tipo de episodios donde se hacen sonoros anuncios acompañados con grandes eventos en donde hasta se invita a algunos empresarios emblemáticos como Lorenzo Mendoza.

Al terminar tales eventos de donde surgen comisiones, se designan figuras que deben hacer seguimiento y se ofrecen soluciones en tres meses, cada quien regresa a su esquina y no ocurre nada hasta que nuevas circunstancias obligan al Gobierno a crear una nueva “ofensiva”, vuelven los ataques a los empresarios y el discurso justificativo de la “guerra económica” aderezado con más controles.

abismo

Esta vez la solución mágica a la crisis ha sido llamada “Decreto de Emergencia Económica” que en síntesis provee al Gobierno de un poder sin supervisión para disponer de recursos, tomar propiedades, crear nuevos impuestos, poner límites a las transacciones financieras, disponer de mecanismos para contrataciones sin pasar por  supervisión alguna, entre otras atribuciones.

Mientras una cebolla cuesta 179% más que hace un mes y la población se asoma al abismo de una crisis humanitaria de proporciones desconocidas para Venezuela, Maduro conformó a un Consejo Nacional de Economía. En él participan emblemáticas figuras del Gobierno al lado de importantes empresarios, universidades, sindicatos y empresas comunales, quienes deben mover 9 motores productivos anunciados por el jefe de Estado.

No sabemos cómo van a poner de acuerdo a tantas personas y mucho menos en qué se van a poner de acuerdo y cuáles medidas económicas tomarán para hacer posible una reactivación.

Ese consejo da la impresión de una “Torre de Babel” en donde será imposible que los integrantes se entiendan porque no define un rumbo distinto a lo que se ha hecho en 16 años.

Desde hace tres años la crisis entró en una etapa de caída libre a pesar de que el barril de petróleo estaba sobre 100 dólares, pero el Gobierno nunca hizo caso de las advertencias de los especialistas quienes insistían que los efectos de las políticas estatistas y de controles finalmente llevarían al país a una hiperinflación.

Tres años después estamos en el fondo del abismo con la inflación más alta del planeta y una industria por debajo de 40% de capacidad de producción. Para completar la crisis hemos perdido 70% de los ingresos petroleros a la vez que dejamos perder nuestra capacidad exportadora en los rubros no petroleros que quedaron por debajo de 5%.

Ninguna medida ha sido anunciada. Por ejemplo ¿se privatizarán las 1.200 empresas estatizadas que hoy dan pérdidas?SIDOR en manos privadas, producía 4,6 millones de toneladas y hoy solo produce 900 mil toneladas ¿Qué se va a hacer allí?

Nada se dice de la distorsión generada por el control de cambio con tres tipos de cambio que ha generado la corrupción más escandalosa que ha vivido el país en 50 años.

Qué se va a hacer con el desproporcionado crecimiento del Estado, como por ejemplo la industria petrolera que creció de 30 a 100 mil empleados, se triplicaron los ministerios y se han creado cargos y ministerios sin cartera para hacer seguimiento a planes y proyectos que nunca se culminan.

En síntesis, el Gobierno no sabe a dónde va, atrapado en una coraza ideológica que les impide corregir, cierran las posibilidades de que un diálogo produzca una ruta de cambio contra la crisis. Maduro no parece que pueda rectificar y la cúpula que lo acompaña parece seguir en sintonía con sus eventos que más que todo son propagandísticos, y de ellos nunca surge un camino.

Maduro tiene paralizado al país y esa perspectiva conduce a callejones sin salida que impiden un acuerdo entre todos los sectores. Si no corrigen, el mismo Gobierno no deja opciones para que desde el mismo Gobierno se tomen los correctivos. Desde el chavismo no parece haber voces disidentes que busquen opciones distintas que les permita sobrevivir como organización política. Todo el chavismo parece ir dentro del autobús sin frenos que conduce Nicolás Maduro.

 

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