NO ME ALCANZA

Se trata del testimonio de un representante de la clase media de nuestra sociedad

Fue la contundente afirmación del buen amigo Lorenzo, dirigente vecinal, luchador social, promotor de muchos programas asistenciales para el bien de su comunidad. “Mire doctor -me decía hace más de una semana- es muy duro haber trabajado toda la vida, tener un profesión honesta y remunerada, y darme cuenta cada vez que voy al abasto o a la panadería, de que no puedo cubrir las necesidades básicas de mi familia”. Se trata del testimonio de un representante de la clase media de nuestra sociedad. De esa clase media a la que algún brillante analista político ha denominado “clase media de hierro”. Seguramente, en el futuro tendremos que analizar por qué esta clase media venezolana tiene esa capacidad de compromiso con el país. Mientras tanto seguimos esperando que no se desintegre.

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Números que no dan

Los especialistas y los dirigentes políticos hablan de la economía en términos macro. Todo lo que se escucha -y se puede entender de lo que dicen- es que los indicadores de la macroeconomía no pronostican nada bueno. Sin embargo, más allá de esas opiniones autorizadas, está la cotidianidad del venezolano de a pie, que está convencido de que hay una desproporción entre sus ingresos y sus gastos. “La inflación hace que no haya sueldo que alcance”.

Es en esa cotidianidad, en la cola de todos los días, en la decepción que genera las demandas insatisfechas, en la desesperación ante la medicina no encontrada, donde se genera y se alimenta lo humillante de toda esta situación de escasez y desabastecimiento. Una humillación que no distingue ideologías ni posiciones políticas.

Ante una circunstancia que parece agravarse la pregunta es la misma de hace algunos meses ¿Hasta cuándo? ¿Seremos capaces de aguantar por más tiempo esta situación? Mientras que el ama de casa y el padre de familia que sale todos los días a ganarse el sustento, simplemente reconoce: “es que no me alcanza”. Aún así, algo nos dice que el hierro al fuego se dobla pero no se parte.

 
José Antonio Gámez E.José Antonio Gámez E.

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