SIEMBRE QUE ALGO QUEDA

En estos diez años se han escuchado los disparates más gloriosos de la historia reciente de Venezuela. Una marca mundial, sin duda. Es que se dio lo que los expertos llaman “el momento histórico”, que se traduce en la coincidencia de muchos elementos clave e indispensables al mismo tiempo y en el mismo lugar.

Así se marcan los hitos históricos. Para los analistas más profundos la clave es la coexistencia de ignorancia, necesidades, falsas expectativas, soberbia, bastante de mentalidad sesentona y medio hippie y muchos chavistas, civiles y militares, en el poder y por bastante tiempo. Debe ser por un lapso prolongado de manera que exista suficiente chance para que los disparates aparezcan naturales, en sucesión, sin fronteras y hasta con cierto toque académico. Eso permite que la élite que manda crea efectivamente que es una genialidad y se crea la soberana estupidez que emite con solemnidad sin mayores remilgos. Que la mayoría lo asimile como cierto y creíble es otro problema que, a decir verdad, al chavista en posición de mando y experto le importa un pito. Ese selecto grupo de sabios socialistas está por encima del bien y del mal. Por encima de todos. Y, si acaso llegan a fallar o a equivocarse, cosa improbable en estos semidioses coleados en la tierra, pues la culpa será de otros, será inducida, será sobrevenida y hasta producto del sabotaje maligno de los muchos enemigos que atacan a estos seres privilegiados, dotados de millones de neuronas incontrolables y altamente creativas.

Una de las sentencias más emblemáticas en tiempos de renovación de mando, la suelta una nueva promesa del desarrollo económico mundial. Veamos. La ministra de Agricultura Urbana, Emma Ortega, pidió a todo aquel que posea un espacio apto para producir a unirse al esfuerzo que desde el nuevo ministerio se realizará para generar alimentos para el pueblo.

Ortega dijo que no es necesario tener grandes espacios para la siembra urbana, “solo es necesario un porrón, sino se tiene uno, hay bastantes botellas vacías, si no, se puede utilizar un tobo”, recomendó.

Excelente. Insuperable. Vino, vio y venció ¿Dónde estaban metidos todos los ministros de agricultura anteriores del chavismo que ni siquiera le pasaron cerca, salvo el comandante fallecido, a esta moderna visión de desarrollo? ¿Cómo han hecho los grandes productores de alimentos del mundo para andar por ahí sin sembrar en los porrones? Suerte que tienen algunos. No obstante, y al contrario de lo que el buen juicio indica, algunos tratadistas han tocado el tema con la profundidad científica que el caso amerita y han aconsejado, más allá del tobo, intentar la siembra en otros lugares no menos insólitos:

Primero. Es altamente productiva la siembra de frijoles en los zapatos especialmente en aquellos de poco uso, de manera que sean útiles para la humanidad incluso cuando están guardados.

Segundo. Lo primero es dejar de fumar, luego sembrar quinchonchos en todos los ceniceros sin uso regados por la casa. Esta técnica ha sido de gran éxito en Cuba y Corea del Norte.

Tercero. La maletera del carro, si todavía tiene vehículo, es un gran lugar para el cultivo de aguacates. Riegue tierra en la alfombra y coloque algo de tierra de patio de clínica veterinaria. Eso sí, saque el caucho de repuesto y las herramientas para ganar espacio. Le cabrán unos 15 aguacates más.

Cuarto. El piso del baño, justo debajo de la regadera, es ideal para sembrar arroz. Trate de cerrar el espacio para contener el agua. El arroz tendrá sabor a jabón, pero es igualmente nutritivo.

Éxito socialista garantizado. Siembre que algo queda.

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Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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