¿A QUÉ ESPERA MADURO?

El presidente Nicolás Maduro tiene paralizada la economía del país. El cerco ideológico que rodea a la dirigencia oficialista le impide actuar. Se sigue soñando con un cambio en los precios del petróleo que no ocurrirá a mediano plazo, envían misiones a los países de la OPEP a Rusia y los aliados asiáticos, sin entender que el mercado y los intereses económicos de esos países dominan las acciones individuales en cada uno de ellos.

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Mientras se espera ese milagro ya los productores alertan sobre el poco inventario de alimentos que queda y la escasez de insumos para producir anuncia el cierre técnico en la línea de producción en al menos 9 productos alimenticios.

De las reuniones con productores y empresarios que participan en el plan de los “nueve motores” para reactivar la producción se repiten las mismas propuestas que el sector productor ha venido planteando desde hace tres años ante el Ejecutivo. Los técnicos del Gobierno escuchan, toman nota, declaran en cadena nacional, hablan de que unidos saldremos adelante, generar esperanzas y regresan a sus oficinas sin que se tome alguna medida.

El presidente Maduro viaja a la reunión del Celac. Habla de una supuesta crisis económica que afecta a América Latina y propone un “plan táctico anticrisis”. Nadie sabe de qué se trata eso, lo miran y pasan a otro tema. No entienden lo qué quiere decir el Presidente venezolano pues, los únicos países con crisis económica y política son Haití y Venezuela. Los demás, incluyendo los aliados ideológicos, no tienen crisis económica y por el contrario han sabido hacer buenos negocios con Venezuela como proveedores de alimentos con sobreprecio e importantes contratos en construcción y gran variedad de servicios que han potenciado a las empresas de esos países.

Cuando el presidente Lula viajaba a Venezuela venía con por lo menos 100 empresarios quienes se aseguraban de no irse con las manos vacías. Los argentinos y uruguayos hicieron lo mismo y otros países hasta fueron beneficiados con planes de vivienda, construcción de escuelas y hospitales, todo financiado con el petróleo venezolano.

En tres años el Gobierno nunca vio la crisis que se avecinaba, alertada por todos los sectores del país. Hoy los productores de alimentos les dicen en las reuniones del Consejo Económico Productivo que sólo pueden abastecer entre 30% y 40% de los alimentos que requiere el consumo nacional en las condiciones actuales. Entre las numerosas causas está la deuda con proveedores que no ha cancelado el Gobierno y que pasa de 1.500 millones de dólares y por lo cual ya no ha insumos para poder seguir produciendo.

Los industriales les indican que debemos 12 mil millones de dólares en conjunto y que han desaparecido 60% de nuestras industrias.

Todos coinciden en que el Gobierno no va a rectificar y la crisis lleva al país a un colapso cuyo desenlace nadie puede predecir. Ya culmina el mes de enero y aún no se ha tomado ninguna medida que atienda la crisis reconocida por todos los sectores.

El chavismo hoy es minoría en el país. Y esa minoría parece no querer rectificar y siguen viviendo a la sombra del Hugo Chávez que gobernó montado en el boom petrolero más grande en la historia de los últimos 50 años.

 

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