DE RENUNCIAS Y ENMIENDAS

Las noticias no pueden ser más sorprendentes. Resulta que ahora la petición de renuncia se expande hacia áreas próximas al oficialismo. A lo que ya sabíamos debe sumarse la escueta carta emanada de un grupo de 42 personalidades y  militares retirados que estuvieron en el origen del movimiento chavista. Su contenido no puede ser más expresivo.

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  • La solución de la crisis –afirman- comienza con la renuncia de Maduro y el cumplimiento de la Constitución, que consagra las vías para sustituirlo y establecer un gobierno de unidad nacional.

Tampoco puede pasarse por alto que más del 80% de los ciudadanos considera que Maduro debe dejar el cargo para facilitar el diálogo y la unidad nacional, sin las cuales -piensa la mayoría- la esperanza de una salida pacífica estaría condenada. Todas las fórmulas constitucionales relacionadas con el cambio de gobierno remiten a citas electorales, de modo que en definitiva será el pueblo elector el supremo juez. El debate acerca de cuál de ellas es la más idónea se ha centrado no en su legalidad sino en su viabilidad material, dada la decisión homicida del presidente Maduro y su lamentable entorno de impedir el ejercicio de la función legislativa mediante el sumiso TSJ que ha sido convertido por el gobierno en un supra poder legislativo. Lo bueno es que la totalidad de los componentes de la oposición y los diputados de la mayoría han ratificado una y muchas veces su disposición a acatar lo que resuelva la MUD. Una vez más quedará a la vista la solidez de la unidad opositora. Unidad de lo diverso, unidad del pluralismo democrático frente a los retos fundamentales. Se aprobará la enmienda para acortar el período presidencial o el revocatorio para despedir al presidente,  en ambos casos el objetivo consiste en garantizar la paz y alentar la reconciliación de la fraccionada Venezuela.

Demasiadas señales indican que el PSUV y sus subestimados aliados han llegado a convencerse de que en fecha próxima perderán el mando. Han reaccionado con incomprensible indecisión. No podrán perpetuarse en la dirección del país pero se resisten a aceptarlo. La carga de violencia oficial no ha podido detener la marcha en reversa del prestigio oficialista y en cambio ha irritado en forma extrema a las víctimas de tan brutal ejercicio del gobierno.

Si Maduro ofreciera renunciar en el marco de una negociación franca, ayudaría a superar el trance. La MUD no va en plan de retaliaciones. No pretende que los perseguidos de hoy se conviertan en los perseguidores de mañana. Apuesta a la solución pacífica y constitucional, incluso mediante la conformación de un gobierno de unidad nacional con participación de las dos aceras del debate. Pero por lo visto Maduro y los suyos vacilan. Saben que se aproxima la alternancia y no saben cómo reaccionar. Parece que según su estado de ánimo o la falta de sueño, el presidente no se atreve a hacer lo que conviene a todos y quizás más que nadie a él mismo. Como no puede dejar el tema en un limbo de indecisiones, propone y niega, afirma y se contradice.Pero confieso que me ha sorprendido muy especialmente el salto al vacío que acaba de dar probablemente para calmar inquietudes militares y evitar su inevitable desplazamiento del poder, al colocarle el epitafio a la destruida PDVSA y trasladar sus funciones a un flamante monopolio de botas claveteadas que denominó “Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas” (CAMIMPEG) Cinco altos oficiales operarán semejante aventura. Por supuesto, no podrán elevar el rango y la eficacia de la industria porque carecen de mérito alguno, de formación profesional y técnica, y de credibilidad. Si Maduro no recoge velas. como lo espero, caerá un aguacero sobre su cabeza, aparte de que el Alto Mando se habrá asociado al desastre del corazón económico de Venezuela sin tener hasta ahora velas en ese entierro.

¿De dónde sacó Maduro tan peregrina idea? Probablemente quiso repetir la experiencia de una compañía aprobada por Fidel y Raúl cuando llegaron a la conclusión que el socialismo no detendría el desplome de Cuba ni la degradación de la vida de sus habitantes. El Grupo de Administración Especial (GAESA) fue un holdingorganizado por Raúl Castro después del duro Período Especial en Tiempos de Paz, que puso a la Isla al borde de la muerte. Dirigidas por el general fallecido Julio Casas Regueiro hombre de la absoluta confianza del sucesor, esas empresas militares le dieron a Raúl un enorme poder. El sucesor ya controlaba las FAR -después del israelí-el segundo ejército más poderoso del mundo fuera de los países más desarrollados. Y por añadidura, había puesto bajo su control el poderoso MININT y la mayoría del Consejo de Estado y el Comité Central.

Cuba no superó el trance. Desengañado, Fidel declaró que su sistema no le servía ni a los cubanos. Dejó el poder, que ahora detenta el pragmático Raúl. En el VI Congreso del PCC reunido en abril 2012, se impuso un tímido aperturismo económico al que la vida ha llevado a crecientes acuerdos con el odiado enemigo norteamericano. Según puedo entrever, su objetivo será unir su destino a los gringos.Lo de Maduro seríaalgo menos imaginativo. Por temor a que la unidad democrática ascienda al poder, preferiría quizá entregarlo a los uniformados quienes le permitirían poner sus bardas en remojo.

Triste papel al que la Institución Armada preferirá oponerle el de ser un garante de la transición pacífica hacia la prosperidad democrática. Venezuela, los civiles y los militares lo merecen

 

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