MANU MILITARI

Una característica desafortunadamente recurrente de este Gobierno, es que toma decisiones sin consultar a los potenciales afectados, y, peor aún, sin medir las consecuencias colaterales de las acciones que deciden imponer manu militari, y sin derecho al pataleo. Hasta hace poco, la más reciente y emblemática de éstas acciones fue, sin duda alguna, la reducción a juro del cartón de huevos a Bs. 400,00; una magistral medida del entonces Vicepresidente Ejecutivo, Jorge Arreaza, quien logró hacer que el producto desapareciera de las cadenas formales en apenas 24 horas. Y, de paso, darle el empujoncito final hacia una victoria de las 2/3 partes a la oposición en la Asamblea Nacional.

corpoelec

Ahora, quien seguramente destronó al ex vicepresidente Ejecutivo, fue el mayor general y presidente de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), Luis Motta Domínguez. A este funcionario, en un arranque de incomparable improvisación, se le ocurrió que la solución al revolucionario problema de generación eléctrica, nada más y nada menos, estaba en pasarle cuchilla a todos los centros comerciales del país en el horario de 12M a 3PM, y de 7 a 9 PM. Sin duda alguna, el flamante gerente no se percató de un detalle. Y es que un tema tan complejo como ese no se podía procesar como si se tratara de imponer un castigo de 100 saltos de rana a unos reclutas. Quizás se le pasó por alto otro detalle, y es que, cuando menos, se requería una concertación con los verdaderos gerentes de esos centros que se han vuelto el eje de la actividad comercial y del esparcimiento de los venezolanos, debido a la imposibilidad de que la ciudadanía pueda salir a pasear por las calles de las principales ciudades, en vista de la entrega que el mismo Gobierno ha hecho al hampa pacificada de esas vías públicas.

Otros analistas del caso, en cambio, consideran que tal vez el Mayor General Presidente de Corpoelec actuó impulsado por la misma aversión de su comandante eterno a actitudes aspiracionales de las clases populares, al extremo de que, en un histriónico arrebato dominical, no dudó en impedir la inauguración de un flamante Sambil en la Parroquia La Candelaria, confiscándolo sin compensación ni uso alternativo.

Se pregunta uno a qué “Niño” se refiere el General a la hora de repartir culpas. ¿Será a los “bolichicos” que, sin experiencia alguna, recibieron mil millonarios contratos de suministro otorgados a dedo y cumplidos con plantas de generación usadas que aún no funcionan? ¿0 será, por el contrario, a una manera cariñosa de referirse a los hermanos Castro, quienes, previo al fiasco de los “bolichicos”, embasuraron al país con generadores de diésel europeos reconstruidos, con márgenes de intermediación obscenos, y que se fundieron en menos de tres años por no estar diseñados para el trabajo continuo?

Las propias cifras de Corpoelec indican que la demanda pico de hoy es un 8% menor que la de hace dos años. ¿Cómo se justifica, entonces, ese atentado semejante a la ya difícil cotidianidad de los venezolanos, imponiendo racionamientos a troche y moche?. Por supuesto, resulta elemental que se piense en otra posibilidad: ¿no será que la población está ante una incapacidad gerencial supina, o ante un plan determinado urdido, ya no en Cuba, sino en las salas situacionales más recalcitrantes de Corea del Norte? “Piensa mal y acertarás”, reza el dicho popular.

 
Aurelio ConchesoAurelio Concheso

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