Asdrúbal Cabrera
CALIDAD VENEZOLANA EN LA GRAN MANZANA

Marly Rivera

A sus 30 años de edad, Asdrúbal Cabrera no estaba listo para colgar su guante de torpedero. Es por ello que el venezolano se siente muy agradecido de tener la oportunidad de volver a jugar en el campocorto a tiempo completo con los Mets de Nueva York.

“Mientras que uno vaya cumpliendo más años, tiene que trabajar más fuerte, y lo que yo he querido estos últimos años es seguir jugando en la posición de shorstop y se me ha cumplido”, dijo Cabrera a ESPN Digital desde las instalaciones de entrenamiento de los Mets en Port St. Lucie.

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“Me siento contento por pertenecer a este equipo, que los últimos años han venido haciendo buen trabajo y creo que llegué en un momento bueno”.

En 2014, su último año de contrato con los Indios de Cleveland, donde ganó un Bate de Plata en 2011 y fue a dos Juegos de las Estrellas, el venezolano fue canjeado a los Nacionales de Washington para hacerle paso al mejor prospecto de la organización, Francisco Lindor.

En esos dos meses en Washington, Cabrera jugó 48 de sus 49 partidos en segunda base, y al convertirse en agente libre, por esa vía fue que llegaron la mayoría de las ofertas, incluida una de los Yankees de Nueva York.

No obstante, la temporada siguiente Cabrera optó por firmar un contrato de un año y ocho millones con los Rays de Tampa Bay para usarlo como vidriera y lucirse en su posición natural de campocorto.

La apuesta le funcionó, y después de fungir como torpedero en 136 de sus 143 partidos con los Rays en 2015, resurgió con un sólido promedio de bateo de .265 y 15 cuadrangulares incluídos, la segunda mayor suma para un campocorto en la Liga Americana después de los 22 del Novato del Año Carlos Correa.

Tan pronto Ben Zobrist optó por firmar con los Cachorros de Chicago durante las reuniones invernales, los Mets llegaron a un acuerdo de dos años y $18.5 millones con Cabrera, con una opción de tercer año del equipo, poco después de también finalizar un cambio con los Piratas de Pittsburgh por el segunda base Neil Walker.

Y fue así como Cabrera terminó con dos sueños hechos realidad.

“Ir a un equipo con posibilidad de playoffs había sido mi meta los últimos dos años. Lamentablemente el año pasado no pude conseguir un equipo ganador, pero Dios sabe lo que hace, y me puso en un equipo en un muy buen momento”, sentenció el toletero ambidiestro de Puerto de la Cruz.

“El equipo de los Mets está pasando por un momento bastante bueno y pienso que esta es mi oportunidad y desde el primer juego de la primavera estoy mentalizado en ayudar al equipo a ganar”.

Tomado de ESPN Digital

 
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