CAMINO A UNA CONSULTA NACIONAL

Va quedando clara la conjura de todos los poderes públicos en contra de la Asamblea Nacional, y, en consecuencia, en contra de la voluntad mayoritaria del país. Si el Gobierno está dispuesto a llegar a las últimas consecuencias, es hora de que la MUD vaya contando los cartuchos constitucionales y políticos que le van quedando.

La sociedad venezolana está agonizando, sin comida ni medicinas, y sin una perspectiva visible en la mejora de sus condiciones de vida. El Gobierno se niega a revisar uno sólo de los postulados que alimentan el colapso total. También obstaculiza cualquier tentativa de solución política. Tampoco quiere entrar a discutir nada.

mud

Los poderes públicos del Estado, colonizados por el chavismo, le están imponiendo a toda la ciudadanía el ruinoso estado actual de cosas. Después de todo, una de las expresiones por excelencia de la descomposición de este tipo de regímenes se expresa, precisamente, en la enajenación del Poder Judicial.

La clase dirigente chavista está tapando sus marramucias e impudicias con hojas de parra de carácter legal. Ahora los ministros y corruptos responsables de esta crisis estarán ligeros al momento de rendir cuentas, al Poder Legislativo, y al país, de sus actos.

La estrategia chavista será la misma: consistirá en dilatar los lapsos legales, neutralizar las disposiciones constitucionales y escamotear la posibilidad de una consulta popular. Llega un momento en el cual, incluso, el mismo debate público comienza a vaciarse de contenido ante un comportamiento tan abiertamente golpista.

Una paralización institucional en medio del actual caos económico es muy peligrosa. Lo que el Poder Legislativo no puede permitir es que sus facultades naturales para corregir los desequilibrios existentes y atender esta crisis queden lesionados, o que su autoridad quede devaluada ante la población. Mucho más viniendo de personas como esos Magistrados recién investidos en diciembre, en su mayoría politiquetes sin integridad, de clara militancia y amistades, desprovistos de pergaminos profesionales y puestos ahí bajo métodos discutibles.

Tiene la MUD, a partir de los días que corren, el control de la pelota. La facultad de atacar. El viento de la crisis alimenta sus opciones. El cansancio del entorno, sin embargo, dificulta la comprensión de su mensaje. Debe plantearle al país una propuesta política creíble: fomentar las condiciones para una consulta popular que sirva de vórtice a una transición política que le regrese contenido a la Constitución de 1999.

La MUD -Capriles, María Corina Machado, Chúo Torrealba, Henri Ramos, Julio Borges, Freddy Guevara- debe escoger con acierto las instancias alternativas entre el Referéndum Revocatorio y la Enmienda. Debe lograr, además, que la ciudadanía les acompañe de manera contundente.

Debe convertir muy pronto estos temas en los protagonistas absolutos del debate nacional en las próximas semanas. El recurso de la Carta Democrática Interamericana, a mi manera de ver, también debería entrar a discutirse.

El objetivo de todo el esfuerzo deberá ser, finalmente, el mismo: restaurar la soberanía popular. Sobre todo si termina de consolidarse esta tendencia en la cual se busca convertir al Poder Legislativo en un convidado de piedra. Como nunca antes, en este peldaño, la crisis, cercana a un desenlace, precisa de conducción.

 
Alonso MoleiroAlonso Moleiro

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