MOTORES PASANDO ACEITE

El Gobierno activó el pasado 17 de febrero una cosa que llamó los 14 motores productivos que forman parte de la Agenda Económica Bolivariana con la visión de arranque inmediato para impulsar la amellada economía venezolana y comenzar a superar la dura coyuntura que atraviesa el estómago y la calidad de vida de los venezolanos.

Maduro señaló que “no está dando instrucciones, estoy dando órdenes para aplicar ya el decreto de emergencia económica”, que está vigente por la sentencia que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anunció recientemente y que, como es conocido, ratificó en segunda decisión; pues hace poco tuvieron la necesidad de prorrogar la emergencia ante la negativa de los motores de arrancar según se les ordenó de manera tajante y sin equívocos. Un poco tercos los motores productivos. No obstante, al parecer, se trata de algo más complicado. Los motores no arrancan ni arrancarán, no por necios. No lo harán sencillamente porque no podrán. Están pasando aceite. Veamos que dicen los expertos.

motores

Los motores productivos son los siguientes: Motor agroalimentario. Motor farmacéutico y medicinas. Motor Industrial. Motor de exportaciones. Motor de la economía comunal, social y socialista. Motor de hidrocarburos. Motor de petroquímica. Motor de la minería. Motor turismo nacional e internacional. Motor Construcción. Motor en el campo forestal. Motor militar industrial. Motor telecomunicaciones e informática. Motor de la banca y las finanzas. Ahí están los 14 motores famosos. Y básicamente se trata de un enunciado de los diferentes sectores que componen la vida de cualquier país, en cualquier parte del mundo. No son motores. Son sencillamente ámbitos de desarrollo social y desenvolvimiento económico. Todos, sin excepción, muy maltratados por este gobierno durante 17 años. Pero, ahora que la crisis mordió las pantorrillas de la revolución, el Gobierno voltea la cara y, guerra económica mediante, observa que hay que hacer todo lo contrario a lo que venía haciendo, pero sin admitirlo, sin reconocerlo y metiéndole la acostumbrada dosis de propaganda, cadenas y discursos. Pero no es suficiente. Hay una realidad que acogota. De hecho es una de las peores realidades de todo el mundo.

Algo es seguro

¿Cómo hará el Gobierno para que esos motores tantas veces nombrados arranquen de verdad? Algo es seguro. Con reuniones en cadena en la que aparecen un montón de militares aplaudiendo y sonrientes no será. Tampoco con cuñas y propagandas. La fórmula para que esos motores medio prendan, aunque sea pasando aceite depende más o menos de esto:

Según los analistas y expertos, el Gobierno debe moverse más o menos así: Olvidarse del cuento de la guerra económica y asumir el desastre con todas sus letras. Llamar de verdad al sector privado para que con un entendimiento, más que con diálogo, aparezcan los intereses comunes. La cúpula debe abandonar las políticas castristas basadas en excesivos controles. El control de precios, ya se sabe, genera escasez y mercado negro, conocido en tierras revolucionarias como bachaqueo. Debe, igualmente, dejar a un lado el control de cambio, origen de corrupción, mafias y destructor de economías.

No hay nada que impida de manera determinante la arrancada de cualquier motor que la persecución, la amenaza y la extorsión. Las expropiaciones, también se sabe, destruyeron buena parte del sector productivo nacional. Debe dejar de copiar a los Castro, pareja que ya cuadró con Estados Unidos un mejor rumbo para su país. El Gobierno, con un poquito de esfuerzo, debe dejar el protagonismo en áreas que no le corresponden y dejar trabajar a los que saben, a quienes son eficientes. De hecho si el Gobierno quiere dedicarse a estar en una sola cadena todos los días, no debe haber problema. Si eso los divierte. Pero que dejen trabajar al resto de la sociedad. Seguridad jurídica por encima de todo.

Pero todavía queda por mencionar un detallito: la falta de… Ciertamente, en la Venezuela que construyó el chavismo pasan dos cosas prácticamente en todas las áreas de la vida nacional. O no hay o falta. Una de dos. Como era Cuba antes de ponerse en la buena con Obama y comenzar a probar pedazos de carne y buenos vinos con regularidad digna de ser humano normal. Así que aparece otro serio problema para los motores de Maduro. No hay energía eléctrica que aguante un punto de crecimiento económico. Si acaso en esta ruina general hay algo de luz solo hay que imaginarse a un país produciendo a millón. Tampoco hay agua suficiente ni para la población ni para la industria. Y la vialidad e infraestructura es un verdadero desastre. Ni hablar de los caminos agrícolas. Y eso lleva al transporte. Ni repuestos hay.

Y, lo más importante, no generan confianza. Nadie les cree. Revertir un asunto de credibilidad a estas alturas no parece viable. Y esa es la clave. Nadie invertirá ni un medio si no cree en la palabra de quienes tienen el control de toda la vida nacional.

Por lo pronto habrá que empujar el carro. Los motores no prenden.

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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