OBAMA VISITA EL IMPERIO

Cuando Nixon en 1972 visitó China, y le dio la mano a Mao Zedong, nadie pensó que China, ese imperio de mil dragones, cambiaría. Cuando Carter le dio la mano a Pinochet y a Videla, los monstruos militares de América del sur, nadie pensó que esos países cambiarían. Cuando Obama anunció la apertura de relaciones con Cuba, no solamente nadie pensaba que Cuba cambiaría, sino que senadores como Marco Rubio por el Estado de Florida, muy querido en nuestro país, anunciaba histéricamente, que no descansaría hasta abolir esta iniciativa. Pero confieso que la visita del presidente Obama, contemplada con la cercanía caribeña, con el sabernos sus grietas, me deja una sensación de semilla del cambio que aspiro germine en la diversidad de la vida y futuro de Cuba.

USA/OBAMA

Con un discurso dirigido a la gente común, transmitido por la televisión, desde el teatro de la revolución en La Habana, y ante toda la nomenclatura cubana, con la bailarina Alicia Alonso collar de perlas incluido, y joya de la corona de los Castro, Obama abogaría por la democracia como el sistema que permite el intercambio de ideas, como el caldo de cultivo para que el pueblo cubano pudiese desplegar su potencial. Aplaudían entonces, sólo la delegación norteamericana. Y justo cuando hablaba de derechos humanos, Castro conversaba cualquier cosa con su ministro de asuntos exteriores Bruno Rodríguez, quizás que tuviese que aceptar a regañadientes que se reuniese con los disidentes y los apresados de la isla, algo que no había permitido nunca, ni con el papa Francisco.

Cientos de activistas, en su mayoría señoras, han sido golpeados y reprimidos ante las cámaras de la prensa internacional, la tiranía no descansa, sabe que vive del miedo. Cuando en Venezuela, el Chavismo estaba en su apogeo, y no necesitaba del miedo, sólo los bastiones donde había una seudo economía privada, en aquellos estados no agrícolas, ni petroleros, donde la gente no dependía solamente del empleo público, era donde habitaba la disidencia, donde teníamos algo de vida, donde la gente se atrevía a pensar y decir sus diferencias. Lo vivimos en carne propia.

Quizás por eso Obama lo convidó a dejar el miedo como herramienta: “Dado su compromiso con la soberanía y la autodeterminación de Cuba, también creo que no debe temer las voces diferentes del pueblo cubano, y su capacidad para hablar, para reunirse, y votar a sus propios líderes.” Supongo que Raúl Castro tragó grueso. Sumó y restó y su cuenta le dio positiva: vendrían inversiones de empresas como Airén, Cisco, GE, Mario, y Ferison entre otras. Claro está, todo bajo su control. ¿Será posible que la sociedad cubana avance hacia una de mercado, y desde allí su población mejor comida y sin tener que hacer colas ni libretas de abastecimiento, exija más democracia, como sucedió en Chile, o será como en China, donde 400 millones dejaron de ser pobres, pero no tienen aún derechos políticos?

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Fernando NiñoNo photo

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