DUDAMEL Y UNA DIFÍCIL RECONSTRUCCIÓN

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Voy a ser sincero: la idea de ver a Rafael Dudamel como el nuevo entrenador de la Vinotinto, en principio, no me gustaba demasiado.

ESTEBAN ROJAS

Creía y sigo creyendo que la reestructuración que viene en la selección nacional de fútbol, tras el final del convulsionado ciclo de Noel ‘Chita’ Sanvicente, obligaba a buscar un perfil distinto. Solamente se han jugado seis de las dieciocho jornadas de la eliminatoria sudamericana del Mundial de Rusia 2018, pero a estas alturas Venezuela -digan lo que digan las matemáticas- perdió cualquier opción. Qatar 2022 tiene que ser el norte y falta mucho tiempo para llegar allí; una circunstancia que hace que el riesgo de salir “quemado” sea grande para cualquiera. Prefería por ello a un personaje como Richard Páez, con prestigio entre futbolistas, periodistas y aficionados, extensa experiencia y una etapa cumplida en el equipo; en fin, una figura de transición que no “quemara” futuras alternativas para ocupar el banquillo.

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Páez tiene otros proyectos y, hace unos días, deslizó en una entrevista con Unión Radio que analiza presentarse a las próximas elecciones de la Federación Venezolana de Fútbol en 2017.

Sin embargo, más allá de estas consideraciones, Dudamel tiene méritos suficientes para asumir el cargo en tiempos de crisis y afrontar las tareas que hay por delante: renovar, pacificar y mejorar, poco a poco, los resultados. Cuenta con condiciones, aunque a la vez hay que tener claro que no hará milagros.

Si hablamos de prestigio, Dudamel, como jugador, fue uno de los mejores porteros que haya defendido el arco de la Vinotinto y, como entrenador, ha venido acumulando horas de vuelo con la Sub 17 -mundialista en 2013 bajo sus órdenes- y la Sub 20. Si hablamos de experiencia en los banquillos, ha sido corta, pues debutó en el rol de director técnico en 2010 con Estudiantes de Mérida, pero exitosa.

El hecho de haber trabajado en las categorías inferiores de la selección nacional lo convierte en una elección lógica. Si no queda otra que mirar hacia Qatar 2022, hará falta una renovación que Sanvicente trató de llevar a cabo cuando, para él y su etapa, ya era muy tarde. Dudamel conoce de primera mano qué hay y qué falta en la base.

Otro aspecto que lo avala es que ha demostrado firmeza al tomar decisiones, aunque muchas de estas hayan generado revuelo, como la famosa exclusión de Ronaldo Peña del Mundial Sub 17 pese a haber sido uno de los principales protagonistas de la clasificación en el Campeonato Sudamericano. Ya aquello, por cierto, quedó en el pasado con la incorporación del jugador a su planificación desde que el exarquero asumió la Sub 20.

La seguridad en la toma de decisiones resulta fundamental para la pacificación después del quiebre entre los jugadores, el cuerpo técnico de Sanvicente y la FVF. Es vital enviar mensajes claros.

Por último, si la renovación y la pacificación se cumplen satisfactoriamente, los resultados seguro que llegarán.

Pese a todo lo antes expuesto, Rafael Dudamel, ni en la Sub 17, ni en la Sub 20, ni en Estudiantes de Mérida, ni en el Deportivo Lara, ha encontrado una situación tan complicada como la que vive la selección nacional absoluta. Depende de él demostrar que puede manejarla.

Cerrando el círculo, la referencia a Laureano González, presidente de la FVF, es obligada. Él tuvo responsabilidad directa en la crisis que se llevó por delante al técnico anterior. Su incontinencia verbal fue un problema para ‘Chita’ Sanvicente y lo seguirá siendo para Dudamel. El conflicto futbolistas-FVF sobrevive y González, cada vez que habla, parece más interesado en alimentar el incendio que en apagarlo.

Eso se escapa de las manos de Dudamel, como se escapaba de las manos de Sanvicente.

@EsRojas

 

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