¿CRISIS O COLAPSO?

Últimamente se ha hecho cotidiano un dantesco espectáculo en la esquina del edificio donde vivo: colas que no son de una fila sino de 5 ó 6, los unos sobre los otros y buena parte en la calle; el tránsito paralizado; una o dos patrullas vigilando; mujeres con un niño en los brazos y otro agarrado de la mano, gente sentada y acostada en el suelo esperando a los de la cola. ¿Regalan oro? No; hay algún producto regulado.

Me dijeron que se ha impuesto otra práctica: la gente se va temprano y hace cola fuera del local, sin entrar, para que si acaso llega algo, sea lo que sea, comprarlo. Aun no lo puedo creer.

colas

Oigo en TV a todos los sectores de la economía sin excepción decir que no pueden producir porque no tienen insumos nacionales ni importados, y que a los precios que les tienen fijados, aunque pudieran producir no lo harían porque sería perder mucho dinero. P. ej. los agropecuarios no tienen semillas, fertilizantes ni otros insumos, las maquinarias y los camiones para sacar la producción están parados por falta de repuestos, los precios no les dan, etc., etc.

Cada vez se produce menos y menos de todo. Y de Ripley: productos que antes se exportaban, ahora tenemos que importarlos masivamente.

Suceden cosas inimaginables que nadie en el mundo puede creer: el café, que estaba regulado en Bs. 46,60, pasó de un solo guamazo a 694,21, es decir, un aumento no de un 30, ni un 70 %, sino del 1.400 %, y los cafeteros dicen que necesitan por lo menos Bs. 2.000. Polar está igual con la harina arepera, pues con el precio de Bs. 19, no pagan ni el empaque, y solicitan llevarlo a más de Bs. 100.

Definitivamente estamos en un país de locura, en el que es imposible producir nada.

Numerosas empresas cierran cada día, botando gente a la calle que sale a pelar, nada más y nada menos que en esta situación. Oigo que el consumo de alimentos está bajando vertiginosamente, y la desnutrición crece de forma alarmante. Los relatos sobre la situación de la salud parten el alma y enfurecen e indignan a cualquiera. Y pare usted de contar.

¿Es esto una crisis, una catástrofe, o qué?

La palabra crisis ya es insuficiente para describir este caos; se quedó corta. Es más adecuado el término colapso, pues estamos al borde de una paralización generalizada de toda la economía con sus deplorables secuelas, que de producirse, e insisto que ya estamos a tirito de ello, sin pele generará un fuerte estallido social.

El país no puede seguir así. Con una producción nacional esmirriada como la actual por la carencia de insumos y las loqueteras de controles absurdos que hay, con importaciones casi nulas porque no hay dólares, debido a que los pocos que entran son para pagar la deuda que Chávez nos regaló, es obvio que lo que vamos a poder consumir no alcanzará ni para medio desayunarnos. Y ojo, no estoy hablando del año que viene.

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¿Y Maduro y su combo?

Muy bien, gracias. Buscando cómo hacer arrancar a unos motores que no quieren hacerlo, porque simplemente no pueden. En sus cadenas y transmisiones por VTV casi diarias, que no dejan a Penzini hacer su programa, Maduro convoca un Congreso Económico de Pensamiento Socialista; cambia su vicepresidente de economía por Luis Salas; días después lo sustituye por Pérez Abad; crea el Ministerio de Agricultura Urbana para enseñar al pueblo a cultivar verduras y hortalizas debajo de la cama; descubre que el culpable de la crisis es el modelo rentista petrolero; ordena al BCV demandar a DolarToday en EEUU por arrasar con la economía venezolana; anuncia que viene un nuevo sistema cambiario que aclarará posteriormente Pérez Abad, y éste lo explica pero no queda claro; aumenta la gasolina y algunos impuestos; asiste a un acto en el que inspecciona un gallinero vertical; inventa los 9 motores de la economía que suben rápidamente a 14; convoca a unos atónitos empresarios automotrices para decirles que de aquí en adelante deben buscarse sus propios dólares y ponerse a exportar vehículos a la brevedad posible; y así sigue, como niño con los ojos vendados, tratando de darle palos a una piñata manejada por un cruel malvado que no se la deja tocar.

Creo que ya está demasiado claro que definitivamente Maduro y su combo no pueden levantar este muerto, porque jamás van a entender que no se trata de tomar una que otra “medida” para resolver tal problemita por aquí y tal otro por allá, sino que lo que se necesita es darle un vuelco total a la gestión del Gobierno, y para ellos eso es imposible por las trabas ideológicas y los pajaritos preñados que les sembró el eterno, y vaya que bien adentro.

De manera que uno no puede menos que concluir que la oposición está totalmente en lo correcto al querer cambiar el Gobierno de forma anticipada (por las vías constitucionales y electorales, por supuesto), porque con esta caótica situación no se puede esperar hasta el 2019 pues, parafraseando a Keynes, “en tres años, todos estaremos muertos”.

 

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