HAN PASADO 4 MESES…

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En un sentido, no es mucho tiempo 4 meses. Si se le compara con más de 17 años de proceso hegemónico, en realidad es muy poco tiempo. Pero en otro sentido es diferente: han pasado 4 meses desde la clamorosa victoria opositora del 6 de diciembre –o desde la clamorosa derrota oficialista, como se prefiera, y sin embargo no muchas cosas han cambiado.

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La hegemonía sigue haciendo lo que da la gana, al menos en líneas generales, con carantoñas esporádicas para dar la impresión de cierto intercambio de opiniones o de saludos. Y la Asamblea Nacional se ha visto a sí misma como un poder legislativo, algo imposible en el actual contexto de poder, en vez de presentarse como una plataforma política para impulsar un cambio de fondo, esto es, el cese plenamente constitucional del desgobierno de Maduro.

Los desafíos del país no son de carácter meramente legislativo, mucho menos de técnica jurídico-legal. No es que estos temas carezcan de importancia alguna, sino que no forman parte del núcleo de prioridad. Este debería ser el cambio sustancial, tanto de Gobierno, como de gobernabilidad. Un cambio orientado hacia la restitución de los principios y garantías consagrados en la Constitución de 1999 que, con todas sus fallas, es un texto en el que la democracia puede desarrollarse.

Tengo la impresión de que muchos lo entienden así, pero que otros no. Y allí tenemos un problema. La redacción y suscripción de una “Hoja de Ruta” es un paso en el camino adecuado, y así debe encomiarse. Pero no es suficiente. Si no se va mucho más allá de la formalidad contenida en ese documento, entonces se corre el riesgo de que aquello se convierta en un saludo a la bandera…

La crisis venezolana ha entrado en terrenos de crisis humanitaria. En términos de comida, medicinas y violencia criminal. Nada de esto es cualquier cosa. No se podría comprender, y mucho menos justificar, que ciertos cálculos políticos vinculados con aspiraciones presidenciales –por más legítimas que sean éstas, puedan poner en riesgo la aspiración de gran parte del país de ir superando esta crisis humanitaria y avanzar hacia un destino mejor, así sea poco a poco.

No es justo pedir que en 4 meses se resuelvan los problemas de más de 17 años. De hecho, sería una injusticia de marca mayor. Pero 4 meses es un tiempo adecuado para poner en marcha caminos que den esperanza efectiva y real.

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Fernando EgañaFernando Egaña

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