MÁS SOMBRAS DE LA TRAGEDIA DE BENGASI

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«13 horas: Los soldados secretos de Bengasi» solo arroja leña al fuego sobre el asalto a la delegación americana en Libia

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Manuel Erice

Es cine, pero es también el recuerdo de unas de las mayores tragedias de la América que combate al yihadismo. También es un intento de aclarar unos sombríos sucesos aún hoy confusos. Sin embargo, el estreno de «13 Horas: Los Soldados Secretos de Bengasi» en Estados Unidos, a mediados de enero, más que luz, arrojó leña a un fuego que no se ha apagado desde que el 11 de septiembre de 2012 el embajador en Libia y otros tres funcionarios murieran en la sede de la legación norteamericana, víctimas de un ataque terrorista. Contra lo que podía pensarse y contra lo que temía Hillary Clinton, hoy aspirante demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, la película ha tenido escaso eco político. La entonces secretaria de Estado ha logrado pasar de puntillas, quizá porque tres años de comisión de investigación en el Congreso habían agotado toda la munición republicana contra ella por su presunta «negligencia» durante el ataque. Otra cosa es que esa investigación haya despejado todas las dudas sobre lo que pasó.

Michael Bay le da pausa a la ya trillada pero supertaquillera saga de Transformers para dirigir este film basado en un hecho real.

Michael Bay le da pausa a la ya trillada pero supertaquillera saga de Transformers para dirigir este film basado en un hecho real.

La polémica la han protagonizado sus creadores, y en especial el autor del libro en el que está basado el filme, Mitchell Zuckoff, y el entonces jefe del grupo operativo que envío la CIA a la Embajada, quien en sus declaraciones a la prensa solo ha querido responder por su nombre de pila, Bob. El agente, ya retirado, desmiente que ordenara a sus hombres mantenerse un tiempo sin actuar, lo que, según sugiere el largometraje, impidió salvar a sus compatriotas. La paradoja es que la película trata a los seis miembros del operativo como héroes que «cuando todo iba mal, tuvieron el valor de hacer lo correcto». En un momento en que los familiares de las víctimas reclaman que se aclaren todos los detalles, el filme de Michael Bay deja demasiados ángulos oscuros.

La producción de Paramount, que se rodó en Malta y Marruecos, es una sucesión cronológica de los hechos, narrados con elevadas dosis de acción y emotividad. La mayor confusión sobre las circunstancias exactas de la muerte del embajador, Christopher Stevens, no se ha despejado. El relato arranca cuando decenas de personas se manifiestan ante las puertas de la Embajada contra la película «La inocencia de los musulmanes», producida en Estados Unidos y en la que se ridiculizaba al profeta Mahoma. Los agentes que custodian la sede de la legación diplomática piensan que se trataba de un ataque, y abren fuego contra los manifestantes. La reacción de algunos ellos, entre los que al parecer se mezclaban yihadistas armados, es la de asaltar el complejo. La película relata a partir de entonces el caos en que se convirtió la Embajada y su edificio colindante (con varias decenas de personas dentro), el malogrado intento de fuga del embajador en su coche, que terminó muriendo en el hospital, junto a otros tres funcionarios norteamericanos, y la llegada y entrada en combate del equipo de seis hombres de operaciones especiales, enviados desde Trípoli, que no pueden evitar la tragedia.

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La CIA al habla

La insinuación de que el jefe del operativo de la CIA no ordenó actuar con mayor agilidad ha llevado a algunos a plantear las intenciones políticas en la película, o más bien en el libro en el que se basa el filme. En declaraciones al «Washington Post», «Bob» remarca: «Nunca hubo una orden de esperar y no actuar. En modo alguno se produjeron un primer y un segundo momento para entrar en la operación». A su entender, mucha de la información del libro y que se ve en la película «es errónea». Ratifica esta versión el portavoz de la CIA, Ryan Trapani, para quien «es una distorsión de los hechos y de lo que hizo la gente que sirvió en Bengasi aquella noche».

El autor de libro replica que «las evidencias de los hechos que se relatan son muy sólidas y totalmente creíbles, de acuerdo con lo que contaron los supervivientes». Zuckoff sostiene que intentó hablar con el jefe de la operación pero que no quiso contestar, y que mantuvo numerosas conversaciones con el departamento de relaciones externas de la CIA

Tomado de ABC Cinema

 

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