PSUV Y MUD SECUESTRARON ELECTORALMENTE AL PAÍS

Si hoy hubiese una elección, producto de nuestra normativa electoral, y como consecuencia de una intencional política polarizada y polarizante, las únicas dos tarjetas electorales representativas de Partidos Políticos legalmente reconocidos fuesen dos: la del PSUV y la de la MUD.

psuv-mud

Tres son las circunstancias de este hecho:

1) Ninguna de las organizaciones aliadas al PSUV lograron el porcentaje mínimo de votación para que sus organizaciones no tuviesen que renovar el listado de sus adherentes o como lo denomina la ley: “nómina”, quedando minimizadas como consecuencia de la ausencia de identidad propia, ya que los votantes no encontraron ninguna diferencia entre votar PSUV y el resto de las tarjetas, pasando a ser de manera práctica, sucursales no reconocidas ni por los votantes ni por el Poder Electoral, y de paso tampoco por el PSUV.

2) Los partidos de la MUD, al decidir ir “unidos” en una sola tarjeta “la de la manito”, entregaron conscientemente su status de partido político activo ya que no participaron en la última elección y eso obliga automáticamente a desactivar su tarjeta electoral hasta que sea renovada su “nómina”.

3) Y lo más grave: tanto el CNE y su Junta Directiva polarizada, como el TSJ en su Sala Electoral, han impedido de manera sistemática la legalización de nuevas organizaciones políticas con tarjeta electoral, como ha sido el caso de Marea Socialista, llegando a la ironía de hacer un juicio político-ideológico de si pueden o no llamarse “socialistas”, defendiendo el aparentemente nuevo derecho de exclusividad del Psuv a utilizar dicho concepto, una excusa que pretende anular cualquier alternativa organizada nacionalmente fuera de la polarización.

Pero si a esto le sumamos que ahora, para cualquier “renovación de nómina” o recolección de firmar para nuevas tarjetas, se deberá movilizar hasta el centro de registro a los adherentes al derecho de legalizar una nueva organización, encontramos un conjunto de acciones u omisiones que conducen a la desaparición de la pluralidad política y el establecimiento de una hegemonía polarizada, que excluye al 39% de los venezolanos que según la última encuesta de Keller, no se identifican ni con el gobierno ni con la oposición.

Hoy Venezuela vive una estafa totalitarista continuada, de dos cúpulas políticas que han secuestrado al país electoralmente, incluso en contra de sus propios “aliados”, para dirimir en un duelo quién se queda con el botín, en una repartición mafiosa de la renta petrolera que aún queda.

Solo la gente en la calle, reclamando sus derechos podrá desanudar esta condición mafiosa de concebir el poder y la conducción del país.

www.costadelsolfm.net

 
Nicmer EvansNicmer Evans

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