EL ARTE DE CONTRADECIRSE

Que los burócratas y los políticos se contradigan, no es nada extraño. Por ejemplo, en 1988 el entonces fundador del Partido de Los Trabajadores, Ignacio “Lula” Da Silva, declaró; “En Brasil es así; cuando un pobre roba, va a la cárcel; pero cuando un rico roba, lo hacen ministro”. Ese mismo Lula Da Silva, ahora Ex Presidente de su país, se refugió recientemente tras la mampara de un ministerio en el Gobierno de su sucesora Dilma Rousseff buscando inmunidad, ante la investigación que le sigue la Justicia por presunta corrupción.

contradecirse

Lo que sí es original, es que un Gobierno se contradiga durante el mismo día sobre una materia tan importante, como el curso de la economía del país. El martes 15 de marzo, en un interrogatorio de la Asamblea Nacional sobre la prórroga del Decreto de Emergencia Económica, el Vice Presidente Ejecutivo, Aristóbulo Istúriz, expresó que la forma de derrotar la inflación, es con más producción. No siendo economista, puede excusársele al citado funcionario que no reconozca que la impresión de dinero sin respaldo a discreción por parte el Banco Central de Venezuela, también tiene una partecita de responsabilidad en el agobio que sufren más de 30 millones de venezolanos, por el nivel al que ha llegado la inflación, visto que en un año las reservas internacionales han descendido un 40%, mientras que los Bolívares en circulación se han duplicado. Lo que resulta inaudito y difícil de comprender, es que en ese mismo momento, su jefe, el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, estuviera decretando como feriados todos los días de la Semana Santa.

Utilizando a la iguana, al fenómeno de El Niño y cuanto argumento baladí sirva para esconder el desastroso manejo del sector eléctrico, la fórmula que se le ocurre al Presidente es enviar a todos los que trabajan a sus casas, y contradictoriamente a consumir más electricidad de la que normalmente emplean, visualizando la paralización del aparato productivo como una forma de optimizar el consumo de kilovatios. Esto, sumado al hecho de que semanas atrás ya se hubiera decretado la reducción a media jornada de todas las oficinas públicas, pensándolo bien, no es ni tan mala idea, siempre y cuando se aplique una norma de silencio administrativo positivo que puede contribuir a destrabar la economía.

En todo caso, sería interesante recibir una mayor información sobre esta novel teoría económica digna de consideración para el premio Nobel, es decir: “La inflación se derrota con más producción y esa se logra mandando a los trabajadores y a los gerentes a sus casas, reduciendo así las horas anuales trabajadas”. De repente, y semejante creatividad innovadora pudiera convertirse en un producto de exportación, capaz de sustituir nuestra menguada y desvalorizada producción petrolera. ¿No creen ustedes?

 
Aurelio ConchesoAurelio Concheso

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