LA NATURALEZA DEL MIEDO

Sarah Romero

Un equipo de investigadores del Centro Nacionales de Ciencias Biológicas de Bangalore (India) ha descubierto que el hecho de que tengamos miedo o no es cuestión de una “votación democrática” entre las neuronas de nuestro cerebro. Deciden por mayoría si sentimos miedo o no. El trabajo ha sido publicado en la revista Nature Neuroscience.

Para llegar a esta conclusión, los científicos realizaron un experimento con ratas que fueron previamente adiestradas para temer un sonido concreto tras el que llegaba una descarga eléctrica -ese sonido, anticipaba el castigo- y para que fueran neutrales ante otro tipo de sonido que no tenía consecuencias de ninguna clase.

miedo

Tras aprender a distinguir entre los dos sonidos, los expertos midieron la actividad eléctrica de sus neuronas -la base de transmisión de los impulsos nerviosos- descubriendo que con el aprendizaje, la actividad eléctrica cambiaba. La mayoría de las neuronas respondía con más intensidad al sonido de peligro que al otro. Así, cada neurona era capaz de distinguir el sonido asociado a la amenaza, lo que determinada el comportamiento posterior de la rata. Si las neuronas que se alteraban eran mayoría, la rata sentía miedo. Aparte de ello descubrieron que existía una serie de neuronas, en minoría, que se alteraban con cualquiera de los sonidos.

Según los autores del estudio, en la amígdala, la parte del cerebro que procesa el miedo, hay una minoría de neuronas temerosas que cualquier señal del entorno les lleva a transmitir una señal de pánico pero esto no afecta al comportamiento posterior si esa “votación democrática” no lo activa. De cualquier forma, ante una gran amenaza, las neuronas responden de forma alarmante como instinto de protección.

 ¿Por qué abrimos los ojos cuando tenemos miedo?

Universidad de Cornell (EEUU) detalla, en un artículo publicado en la revista Psychological Science, el motivo por el que nuestros ojos se abren cuando tenemos miedo y por qué se estrechan o cierran cuando algo nos enfada.

Ambas expresiones faciales, opuestas entre sí, se basan en las respuestas emocionales de nuestros ojos ante distintas situaciones. Cuando nuestros ojos se abren más de lo normal, como cuando tenemos miedo o sentimos que estamos en peligro, responde a que nuestro campo visual se amplía y también nuestra sensibilidad ocular; éste cambio lo realizan los ojos para identificar el peligro que nos rodea, como un mecanismo de defensa.

Por el contrario, cuando nuestros ojos se estrechan, como cuando estamos discutiendo o enfadados por algo, nuestros ojos bloquean la luz y enfocan un punto que determina el origen de nuestro descontento.

Los investigadores afirman que ambas reacciones han surgido de la adaptación a los estímulos de nuestro entorno y no como señales de comunicación social, lo que conllevaría que las emociones son las que desencadenan estas expresiones faciales que lo que hacen es aprovecharse de las propiedades útiles de la luz dependiendo de la situación. Así, las emociones “configurarían” lo que vemos antes de que se produzca la codificación visual por parte del cerebro.

Tomado de www.muyinteresante.es

 
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