BACHACOS INVISIBLES

Si no fuera trágico sería risible ver el tono de seriedad del discurso del gobierno en contra de los bachaqueros.

La última ocurrencia, anunciada pomposamente por el mismísimo presidente Maduro, es la formación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), los cuales actuarían en alianza con los 15 Motores de la Agenda Económica Bolivariana y, según la nota de prensa, “son la gran vacuna contra los bachaqueros”, como señaló el mandatario. Leer más en: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/economia/maduro-los-clap-son-la-vacuna-contra-los-bachaquer.aspx#ixzz47DxCzODM

bachaquero

La verdad del asunto es que el bachaqueo es un resultado prácticamente inevitable de tres factores: la destrucción de la producción nacional, la confiscación estatal del sistema de distribución de mercancía, y un esquema completamente irreal de precios que contradice las más elementales reglas de la economía. Estos tres ingredientes están íntimamente vinculados con la versión ultramontana de estatismo y populismo que ha definido el lenguaje y la acción del chavismo desde hace más de una década. De modo pues que el bachaqueo, lejos de ser una acción de la guerra económica ”pelucona” o de la inconciencia del pueblo, es el resultado de políticas del Gobierno claramente identificables.

Pero más allá de estas consideraciones, el bachaqueo es un elemento importante de las retorcidas políticas de control social y político de la población. Por un lado, esta práctica contribuye de manera decisiva a desquiciar a la población, transformando la existencia cotidiana en un ejercicio de supervivencia que debilita la energía ciudadana para ejercer sus derechos contra un mal gobierno. Por el otro, el bachaqueo es una suerte de licencia de impunidad a la corrupción a escala pequeña e intermedia, es decir que contribuye a destruir la ética y los valores del pueblo. Visto desde esta óptica, los bachaqueros son la materialización más trágica de ciudadanos verdaderamente empoderados por la revolución, autorizados para ejercer una acción delictiva ante los ojos de las autoridades, en plena vía pública y bajo la protección de mafias de diverso origen.

Conforman pues, una verdadera red de participación social corrupta en los asuntos de la economía y la distribución de bienes y servicios que le viene como anillo al dedo a los fines de control de la revolución. Frente a este elaborado ejercicio de corrupción en el uso del poder los CLAP no tienen ninguna posibilidad de éxito en su acción, y son solamente una más de las máscaras ideadas por la propaganda chavista para confundir y desinformar a la población. Los grandes creadores de los bachaqueros se presentan así, en otro acto de travestismo, como sus grandes enemigos.

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La propaganda del Gobierno se enfila contra los bachaqueros menores y olvida a unos actores muy poderosos del juego de dominación y destrucción del país que podríamos denominar los “bachacos invisibles”. Para entender esta denominación conviene establecer una definición ad hoc de la economía delincuencial que se expresa en el bachaqueo. Tratemos con: “El bachaqueo es la práctica de grupos o individuos consistente en obtener productos a precios subsidiados por el Estado y revenderlos posteriormente a precios superiores”. Si aceptamos esta simple definición, no tendremos inconveniente en también aceptar que los dólares constituyen la mercancía más subsidiada por la acción del Gobierno, tanto así que la diferencia entre el dólar blanquito, bolivariano, inalcanzable para todos nosotros, con excepción de los enchufados chavistas, y el dólar negro innombrable, con el que realmente se calculan los precios, es un alucinante factor de mil. Los bachacos invisibles están detrás de la economía delincuencial de las divisas y se han “espalillado” como se dice popularmente la bicoca de unos 300 mil millones de dólares en transacciones oscuras, empresas de maletín, importaciones falsas, fraudes fiscales, etc., etc. La cifra es un estimado construido sobre varias declaraciones de prominentes ex–ministros chavistas ahora transmutados en críticos del gobierno de Maduro.

Pero en este teatro revolucionario de la infamia no hay que olvidar a otros bachacos invisibles que operan desde las aguas del mar Caribe. Cuba y otros países amigos de la revolución reciben petróleo a precios inferiores a los del mercado y en cantidades que exceden a sus necesidades. No se necesita demasiada imaginación para inferir que la diferencia es revendida en el mercado spot con pingües ganancias. Es decir, al insulto de regalar petróleo se une el escarnio de la reventa y el bachaqueo a gran escala, beneficiándose de la tragedia venezolana de tener un Gobierno que no se ocupa de su pueblo. Lo mismo puede afirmarse sobre las mafias de contrabando de combustible cuya asociación con funcionarios de la otrora gran empresa de petróleo del estado venezolano, PDVSA, y autoridades militares en la frontera ha sido denunciada en varias oportunidades.

Así pues, que los maestros de la desinformación y el doble lenguaje pretenden salirse con la suya, una vez más, y ante nuestros ojos. Denuncian a los bachaqueros del pueblo, y quizás algunos pelucones, y protegen con su silencio a los poderosos bachacos invisibles.

 
Vladimiro MujicaVladimiro Mujica

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