El insólito plan de EEUU para prohibir la entrada a una zona durante 10.000 años
UNA ADVERTENCIA PERPETUA PARA UN LUGAR ETERNAMENTE MORTAL

Carlos Zahumenszky

¿Cómo se debe dejar un mensaje de advertencia sobre un peligro mortal a una persona que habitará la Tierra dentro de 10.000 años? Esa pregunta es el punto de partida de un proyecto iniciado por el Departamento de Energía Estadounidense en la década de los 80. A día de hoy, todavía no han encontrado una respuesta definitiva.

Un problema que durará miles de años

Empezando por el principio… ¿Qué interés puede tener el departamento de energía de EE UU en crear un mensaje de advertencia que dure tanto? La respuesta es sencilla: residuos nucleares.

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Estados Unidos tiene un considerable problema de residuos radiactivos transuránicos (con número atómico superior al uranio) provenientes tanto de los reactores de centrales nucleares como de pruebas con armas atómicas. Una de las soluciones para la gestión de esos residuos es almacenarlos en lo que se conoce como repositorios geológicos profundos. Se trata de depósitos subterráneos ubicados en zonas geológicamente muy estables donde los deshechos se entierran en galerías selladas con capas y capas de cemento.

Tras el cierre del proyecto de cementerio nuclear en Yucca Mountain, el mayor de esos repositorios que permanece activo es la Planta Piloto para Aislamiento de Residuos (WIPP por sus siglas en inglés) que el departamento de energía mantiene a 32 kilómetros de Carlsbad, Nuevo México.

El WIPP es un complejo de galerías a 600 metros de profundidad excavadas en un masivo bloque de terreno salino que ha permanecido geológicamente estable los últimos 200 millones de años. El repositorio comenzó a recibir deshechos en 1999. Para 2006 había recibido ya más de 5.000 embarques de residuos peligrosos. Su actividad continúa hoy, y se prevé que siga llenándose y ampliando sus galerías hasta 2070. En varias ocasiones, la inestabilidad radioactiva de los deshechos ha provocado incendios o roturas en los depósitos, obligando a la Administración de Seguridad Nuclear a intervenir.

Cuando dejar una advertencia se convierte en todo un reto

La idea es que el WIPP sea custodiado por personal militar durante 100 años después de su cierre definitivo en 2070, pero ¿y después? Con residuos cuya peligrosidad dura miles de años, el departamento de energía necesita un plan para señalizar la instalación de manera que nadie se interese por ella durante al menos 10.000 años.

Inspección de un convoy con residuos transuránicos peligrosos

Inspección de un convoy con residuos transuránicos peligrosos

La idea parece sencilla, pero en realidad es terriblemente compleja. El primer problema es cultural. Los primeros indicios de escritura son los caracteres cuneiformes grabados en lengua sumeria hace alrededor de 6.000 años. A los investigadores modernos les llevó siglos interpretar esos caracteres después de que la civilización sumeria desapareciera. Es imposible prever en qué idioma leerá o escribirá el ser humano dentro de 10.000 años. Ni siquiera hay garantías de que la ciencia y la tecnología que conocemos hoy sea recordada para entonces. ¿Cómo transmitir la idea de radioactividad a un ser inteligente dentro de tanto tiempo?

Por si fuera poco, el mensaje debe ser inequívoco. No puede dar pie a que una civilización del futuro que desconozca nuestra cultura le dé por excavar el lugar por simple curiosidad o con fines arqueológicos.

Diseñar el mensaje de peligro definitivo

En 1982, el Departamento de Energía puso en marcha un enorme proyecto para tratar de diseñar el mensaje de advertencia definitivo y puso al Laboratorio Nacional Sandía a cargo de coordinarlo. Una de las primeras instituciones en abordar la cuestión fue la Sociedad Alemana de Semiótica, que entre 1982 y 1983 reunió un panel de expertos entre los que había lingüistas como Thomas Sebeok, el escritor de ciencia-ficción polaco StanislawLem, o el físico Emil Kowalski. A todos ellos se les formuló la misma pregunta: ¿Cómo podríamos informar a nuestros descendientes durante los próximos 10.000 años sobre la situación y peligrosidad de los residuos radioactivos?

Momentos en que desechos nucleares son depositados en contenedores

Momentos en que desechos nucleares son depositados en contenedores

Los expertos estaban de acuerdo en que el mensaje no podía ser simple. Por un lado había que comunicar que algo fabricado por el ser humano estaba enterrado allí. Por otro había que dejar clara la naturaleza del peligro y reiterar la advertencia una y otra vez. El equipo logró esbozar un borrador conceptual del mensaje. Su lectura no tiene nada que envidiar a la inscripción que los aventureros de una novela fantástica podrían encontrar en las ruinas de un templo extraterrestre:

“Este lugar es un mensaje y parte de un conjunto de mensajes. Presta atención. Transmitirte este mensaje es importante para nosotros. Éramos una civilización poderosa.

    Este lugar no es un lugar de honor. Aquí no se conmemora ningún hecho querido ni se guarda nada de valor. Lo que hay aquí es peligroso y repulsivo para nosotros. Este mensaje es sobre un peligro.

    El peligro está en un lugar concreto y se incrementa a medida que te acercas. El centro de ese peligro está aquí, tiene un tamaño y forma determinados y está bajo tus pies. El peligro está presente en tu época como también lo estaba en la nuestra.

    El peligro es para tu cuerpo, y te puede matar.

    La forma de ese peligro es una emanación de energía.

    El peligro se manifestará solo si perturbas físicamente este lugar. Este lugar debe ser evitado y nadie debe habitarlo”.

La propuesta final: arquitectura para infundir miedo

¿Qué ha quedado de todo esto? La actual propuesta para señalizar el letal almacén de residuos tóxicos de Nuevo México es una combinación de las ideas que el Departamento de Energía ha considerado más prácticas.

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Para empezar, el documento recopilado por el Laboratorio Nacional Sandía explica la necesidad de construir un monumento masivo que sirva de advertencia por sí mismo, algo duradero y que inspire miedo, amenaza o precaución en cualquier ser inteligente. Una simple pared no basta, así que el proyecto baraja diferentes opciones como un bosque de kilómetros de colosales espinas que salen de la tierra, o amenazadores bloques de gran tamaño. En todos los casos se utilizará granito o cemento macizo por cuestiones de durabilidad.

La idea es que haya zonas elevadas desde las que se pueda ver todo el ominoso panorama. Además, muchos de estos bloques estarán grabados con símbolos que transmitan la idea de peligro por radioactividad. El actual signo que se usa puede no tener ningún significado dentro de 1.000 años, así que el proyecto aboga por imágenes que no necesiten interpretación, como calaveras, figuras humanas cayendo enfermas o incluso el angustioso rostro del popular cuadro El Grito de Edward Munch.

A medida que el visitante se acerque al cementerio nuclear, los mensajes variarán en gravedad y cantidad de información que ofrecen. Si alguien es tan curioso como para llegar al centro del emplazamiento, se encontrará con un búnker subterráneo en el que se grabará un calendario astronómico, la tabla periódica de elementos y textos describiendo los efectos de la radioactividad sobre los seres vivos.

Todos los textos se labrarán sobre las paredes usando los seis idiomas oficiales de Naciones Unidas (Inglés, Español, Ruso, Francés, Chino, y Árabe). Además, se grabará también en el idioma navajo local, y se dejará espacio para que futuras generaciones puedan añadir sus propias traducciones. Toda la información sobre el lugar se distribuirá en bibliotecas y archivos a lo largo y ancho del mundo en los medios que estén disponibles.

Aún no hay un diseño definitivo de este descomunal monumento a nuestros desperdicios. Eso por no mencionar que el presupuesto para la construcción de semejante “monumento” va a dar gloria verlo. La idea es que sea el mismo para todos los futuros emplazamientos de material radioactivo. El departamento ha fijado un plazo bastante amplio: 2028. Para esa fecha los seres humanos tendremos que haber decidido cómo queremos comunicar a las futuras generaciones que llevamos décadas generando basura tóxica y escondiéndola bajo la alfombra.

Tomado de es.gizmodo.com

 

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