Análisis de anuncios de Pérez Abad
LO QUE VIENE ES MAS HAMBRE Y ESCASEZ

Las noticias para lo que resta de año no son alentadoras. Pérez Abad asegura que las importaciones en 2016 caerán hasta los 20 millardos de dólares, es decir, 46% menos que en 2015. La escasez de las divisas es el punto clave de la crisis. El desplome de los precios del petróleo marcó la profundización del deterioro económico del país y aunque algunos podrían pensar que la ligera recuperación que experimentan las cotizaciones de los hidrocarburos implica un respiro para la Nación, todo apunta a que no es así.

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Los más importantes puertos del país se encuentran actualmente desolados, a pesar que nuestra economía sigue siendo de importación

En medio de la peor crisis económica de la historia contemporánea de Venezuela, el Gobierno lanza consignas acerca de la economía productiva y la recuperación, pero sus acciones distan mucho de pretender reactivar la economía. De hecho, en 2016 la paralización se ha extendido a prácticamente todas las actividades, por lo que el primer semestre se puede sumar a los dos años de contracción económica que lleva a cuestas la gestión de Nicolás Maduro.

Las noticias para lo que resta de año no son alentadoras. Miguel Pérez Abad, el vicepresidente del Área Económica, asegura que las importaciones en 2016 caerán hasta los 20 millardos de dólares, es decir, 46% menos que en 2015.

Afirma, además, que van a “mantener este nivel de restricción para forzar al sector económico productivo e incrementar las exportaciones. Esperamos poder recortar las importaciones a un número tan bajo como 15 millardos de dólares”.

El comentario del funcionario parece relacionar las importaciones únicamente con el ingreso al país de productos terminados, obviando así que algo más de 60% de lo que se importa corresponde a insumos y bienes de capital que son fundamentales para que las empresas puedan producir.

Miguel Pérez Abad, vicepresidente del Área Económica.

Miguel Pérez Abad, vicepresidente del Área Económica.

De hecho, la sostenida caída en las importaciones es uno de los componentes del deterioro en la oferta de bienes y servicios que se ha acentuado en Venezuela en los últimos años. Entre 2012 y 2015 hubo un descenso de 44% en las importaciones, algo palpable en los anaqueles venezolanos, donde la escasez llega a 80%.

El otro punto que Pérez Abad parece olvidar es que no sólo hay fallas con los insumos importados requeridos para producir. Las empresas tampoco disponen de materias primas fundamentales de origen nacional que, mayoritariamente, son responsabilidad del Estado como proveedor.

Recientemente la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos hizo un llamado al Gobierno para buscar soluciones que normalicen los niveles de inventario de materia prima tanto de origen nacional como internacional para evitar mayores interrupciones en la producción. Cavidea estimó a finales de abril que el ciclo de reposición de inventario se ha visto interrumpido en más de 15 categorías productoras de alimentos, entre las que se cuentan salsa de tomate, mayonesa, arroz, cerveza, galletas, pan, carnes de almuerzo, salchichas, compotas, leche de larga duración, jugos, atún, gelatinas, entre otros rubros.

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El gerente de una empresa que elabora productos clave para el sector de la construcción, comentó que depende de los insumos nacionales que provee Sidor, que ha venido cortándole el volumen de entregas de forma sostenida al punto que este año los despachos están en cero.

“Terminamos 2015 sin despachos y tuvimos que idear un plan para poder sostenernos este año, sin producción, a la espera de una respuesta de Sidor”, comentó el empresario.

El resultado de este cuadro ha sido la paralización de sus plantas, algo inexplicable en un país donde el Jefe de Estado promete construir 500 mil nuevas viviendas este año.

Esta empresa se suma a la condición natural de parálisis total o semiparalización que determina al tejido manufacturero nacional. Buena parte de los parques industriales del país mantienen a su personal en las casas, recibiendo salario base, porque las líneas de producción están detenidas debido a la falta de insumos para operar.

El Gobierno responde que se trata de “guerra económica”.

De malo para peor

El año pasado la escasez fue la norma, aun cuando el país registró importaciones por 37 millardos de dólares, según las cifras de Pérez Abad.

Esto arroja luces sobre lo que podría ser la situación este año. De acuerdo con Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, hasta marzo pasado el recorte de importaciones se ubicaba en 40% interanual. De allí que con lo anunciado “la escasez será peor”.

Desde febrero pasado el país espera una modificación en el sistema cambiario nacional, sin que algo concreto pase al respecto. Se ha sostenido una apetecible tasa de 10 bolívares por dólar para sectores “prioritarios”, sin que las autoridades hayan dado información detallada sobre los beneficiarios ni sobre los criterios de asignación.

El segundo escalón del sistema cambiario actual está operando con una tasa de 416,92 bolívares, duplicando el valor que tenía cuando se anunció el nacimiento de las tasas Dipro y Dicom. Salvo encarecerse el dólar que se transa a través del Simadi, nada más ha ocurrido a propósito de la implantación de la tasa cambiaria flotante del Dicom a la que todos los sectores del país tendrían acceso, según las promesas de febrero del mismo Pérez Abad.

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Las cifras de asignación y liquidación de divisas se suman a la lista de los secretos del Gobierno de Nicolás Maduro. Las únicas luces sobre el tema las dio el vicepresidente del Área Económica en sus declaraciones: se están entregando unos 2,1 millones de dólares diarios al sector privado.

Para Henkel García, director de Econométrica, llevar las importaciones a 20 mil millones de dólares “con un sistema de asignación de dólares ineficiente y corrupto, es garantía de desastre”.Señala que mientras operaban el Sitme y el Sicad 2, las entregas diarias de divisas estaban entre 40 y 50 millones de dólares, lo que evidencia la magnitud de los recortes aplicados.

Dos empresarios que han tenido participación en las últimas reuniones propiciadas por el Ejecutivo con el sector privado sostienen que el tema de las liquidaciones de divisas pendientes no tiene cabida en tales encuentros. “De eso no se habla”, aseguró uno de ellos. En las reuniones “lo único que se busca es la preservación”, comentó el otro al explicar que todos los que asisten están claros sobre la imposibilidad de producir, por lo que pactan pequeños arreglos con las autoridades para estirar los insumos y reducir el riesgo de que el Gobierno decida actuar contra las empresas. “Nada más”.

El menguado flujo de ingresos

La escasez de las divisas es el punto clave de la crisis. El desplome de los precios del petróleo marcó la profundización del deterioro económico del país y aunque algunos podrían pensar que la ligera recuperación que experimentan las cotizaciones de los hidrocarburos implica un respiro para la nación, todo apunta a que no es así.

El manejo que se ha hecho de la industria petrolera se hace sentir en el deterioro de la producción y, por ende, en el flujo de ingresos. La firma IPD LatinAmerica estima que para el cierre de 2016 el bombeo venezolano será de 2,1 millones de barriles diarios, lo cual es grave si se toma en cuenta que al cierre de 2015 el promedio estaba en 2,78 millones de b/d y que al cierre del primer trimestre de este año ya va por 2,59 millones de b/d.

Las opciones del Gobierno siguen siendo la quema de reservas, la venta de activos de la Nación y el endeudamiento. Pérez Abad se muestra confiado. Sostiene que hay varias propuestas de financiamiento, donde destaca la opción de China, país con quien se busca renovar un préstamo de 5 millardos de dólares.

“Tenemos un problema de caja, pero tenemos suficientes recursos para un corto plazo y para redimensionar los niveles de la deuda de una forma inteligente”, dijo para calmar la inquietud de los acreedores externos.

Tomado de konzapata.com

 
Redacción @KonZapataRedacción @KonZapata

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