EL DECRETO

“Much ado about nothing” 

William Shakespeare

El solemne, el amenazante Decreto de Excepción y Emergencia Económica, dictado el 13 de mayo por el presidente Maduro, fue presentido por tirios y troyanos como la definitiva vuelta a la tuerca, el ¡ahora sí a ver pa´donde va a coger la derecha!, el salto final al tantas veces prometido como aplazado socialismo del siglo XXI, y last but not least,el zarpazo definitivo a la democracia representativa “burguesa” y a la doctrina de los Derechos Humanos.

maduro

Una detenida lectura de los Considerandos, en efecto, parecía preanunciar la aniquilación final de la constantemente castrada Asamblea Nacional, de la MUD y en general de la alternativa democrática, los empresarios productivos de verdad con su buque insignia, Lorenzo Mendoza-Polar. En las ligas menores, los bachaqueros, que como saben hasta las piedras son el subproducto delos herméticos controles de cambio y precios impuestos durante largos años por la desportillada revolución bolivariana.  Por supuesto, en el lugar de mando de tan vasta conspiración figurarían los poderosos imperialistas de Gringolandia con sus inminentes invasiones, golpes y atentados homicidas, de los que en 17 años no hemos visto ni el menor atisbo y pese a todo se nos dice que están coludidos con “factores de oposición interna” que siguen su voz de mando.

Apartando con la mano el denso humo guerrero vertido por el tono de los redactores del documento, percibí algo a que nos tiene habituados el proceso revolucionario, y es la falta de precisión cuando amenaza y de pruebas que cimenten la dura retórica de las amenazas. Ni nombres, ni pruebas, ni mayores precisiones acerca de la confabulación contra el legado del endiosado jefe hoy fallecido y el zarandeado sucesor al que le dijeron que pusiera buena cara en su mal momento. No podía faltar tampoco la propensión a no asumir responsabilidades por la tortuosa gestión oficialista. En cada Considerando y en la parte dispositiva del Decreto siempre se culpa a los demás, nunca hay errores del régimen. Y lo cómico es que nunca aterrizan. El primero habla de “algunos sectores políticos nacionales aliados con intereses extranjeros”. No hay nombres ni mayores precisiones. Son fantasmas que se invocan. El cuarto alude a “actitud hostil y desestabilizadora de ciertos sectores privados”

El infaltable Niño, como aquel lagartijo de las interrupciones eléctricas, es culpable único, sin mencionar el abandono de labores de mantenimiento, planificación y desarrollo de plantas termoeléctricas que los anteriores gobiernos desarrollaban para que ninguna sequía los tomara por asalto.

La Asamblea Nacional es el máximo villano. Desconoce “a los demás poderes” cuando en el globo terráqueo se condena la forma como el gobierno y su espuria Sala Constitucional le cercenaron sus principales facultades constitucionales, declaran inconstitucionales las leyes que dicta y destruyeron sus poderes de control de la Administración Pública.

Otro Considerando notifica que “ciertos agentes económicos” auspiciados por intereses extranjeros obstaculizan el acceso de los venezolanos a los bienes de primera necesidad, y adicionalmente promueven el bachaqueo y las colas que al igual que la inflación serían “inducidas”. No se atreven a decir a quien se refieren pero asoman el tramojo en forma perversa. Y otro más nos informa que sus cuerpos de investigación y seguridad detectaron a “grupos criminales”¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? Solo aire, vacío, oquedad, nada, cero

En las consultoras de opinión que unifican sus datos en 70 o más por ciento de rechazo a la política del gobierno, aparece una y otra vez el presidente Maduro como el principal responsable de la catástrofe sin precedentes y en todos los órdenes del hacer gubernamental que vive la atormentada Venezuela. La gente no se equivoca: sabe que el presidente es el culpable de lo que está pasando. El revocatorio cuenta con un respaldo masivo, como se apreció en el reciente firmazo. Y lo más gracioso es que el gobierno lo sabe y es esa la razón que lo anima a sabotearlo en lugar de aprovecharlo para medir fuerzas. También está detrás del Decreto in comento. Por las malas está tratando de asustar a la gente a fin de que se resigne a que ellos intentarán impedir que el pueblo decida en momentos tan tormentosos como los que vivimos.

gaceta

Pero el dispositivo del Decreto me ha dejado algo perplejo. Una de las comedias de Shakespeare se titula Much ado about nothing, que en cómoda traducción a nuestra lengua reza Mucho ruido y pocas nueces. No diré que el Decreto es inofensivo. Ratifica y a ratos agrava la política del gobierno lo que sugiere que el país se hundirá a profundidades insondables en los próximos meses, así que ¡a amarrarse los pantalones! pero no ordena prisión contra nadie (¿Cómo hacerlo? Unos señores llamados “ciertos” o “algunos”no puede saberse quiénes son ni donde viven como para ponerle los ganchos), no enjuicia a la directiva de la AN aunque elimina de un plumazo el artículo 150 de la Constitución, que somete los contratos de interés público nacional a la aprobación de la Asamblea.

Un decreto cargándose la Ley Fundamental para proteger la fétida corrupción, la más indecente en la historia de la indecencia venezolana. Tampoco proscribe el revocatorio, ni cierra la amenazada Polar.

En fin, no diré que “pocas” nueces, pero sí que en el texto no son muchas las concretadas, seguramente por miedo a consecuencias que van a lamentar de veras.El peligro, claro, sigue en pie porque este oscuro gobierno no respeta ni sus decretos más truculentos, e ignora la magnitud del desastre que ha causado, aunque lo bendiga en el agua bautismal de una revolución irrisoria.

 

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