EL IDUS DE MAYO

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Venezuela es hoy una tierra estéril.

Diecisiete años de un esfuerzo sostenido por implantar las fórmulas de la revolución cubana, han convertido a un país gigantescas reservas petroleras en una nación que no puede siquiera brindar seguridad a sus hogares.

El crimen desenfrenado ha impuesto un toque de queda a un pueblo que teme por sus pertenencias y sus vidas.

El poder de una Asamblea Nacional, elegida con amplia mayoría opositora, ha sido anulado por un gobierno despótico que monopoliza todas las herramientas de coerción.

La nación se ha fragmentado social y espiritualmente causando daños irreparables, obra de un gobierno que elige a favorecer solo a quienes le son total o transitoriamente leales.

El cuidado de la salud y el suministro de alimentos básicos se le niega a un pueblo, en modo de precaria supervivencia, que no tiene fuerzas para resistir la opresión. Hasta mediados de mayo, Venezuela parecía vagar a la deriva en medio de su impotencia.

Pero todo cambió

Así como el Idus Martiae en el 44 aC, tras el asesinato de Julio César, marcó la transición de la República hacia el Imperio Romano, el Idus de Mayo de 2016, Idus de la Sabiduría, será recordado en el Hemisferio como un parteaguas de la tiranía hacia la libertad.

El clamor del pueblo venezolano al fin ha sido escuchado y comienza una marcha lenta pero segura hacia el rescate de los remanentes de un país que alguna vez fuera vidriera de exhibición de la democracia en el continente.

Naciones e instituciones comienzan a unirse en el propósito de detener la pesadilla Bolivariana.

En primer lugar, en Venezuela, el pueblo le infligió una derrota electoral contundente al gobierno en las elecciones parlamentarias de diciembre.

En segundo lugar, Colombia parece comenzar a darse cuenta de que todos los esfuerzos realizados para lograr un acuerdo de paz serán en vano, si el territorio venezolano continúa siendo utilizado por las FARC como plataforma para producir y distribuir droga. En tercer lugar, los EE.UU. han comenzado a temer un flujo migratorio masivo a las islas del Caribe, Colombia y Panamá, cuando los venezolanos se hacen a la mar para escapar del hambre, la enfermedad y la persecución.vEn cuarto lugar, la orientación geopolítica de Brasil -potencia regional en ascenso-ha sido transformada por la aplicación estricta del estado de derecho, y un Congreso independiente ha puesto fin al mandato de una presidenta que no respetaba los límites que la Constitución le imponía. Por último, la OEA está sintiendo la determinación de un líder proveniente de Uruguay, país que eligió hace muchos siglos dar prioridad al estado de derecho. El Secretario General Luis Almagro ha mantenido una posición inquebrantable en defensa de la Constitución venezolana y denunciado de manera sostenida los abusos del régimen que lo preside. Estos acontecimientos, tomados en conjunto,han generado la masa crítica necesaria para producir un punto de inflexión de la opresión hacia la libertad. Ha aparecido un torrente de buena voluntad hacia Venezuela, un manto muy similar al que envolvió a Chile y Nicaragua, cuando esas naciones pudieron librarse de la tiranía y presentir el arribo de la libertad. Ese manto será esencial para la resurrección de la democracia en la tierra de Miranda y de Bolívar.

*Versión editada por razones de espacio.

*Este artículo fue publicado en inglés con el título The Idus of Wisdom antes de que el SG de la OEA activara la Carta Democrática.

*Traducción Strategyon

 

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