Vuelven los SOVIETS, llegan los CDR
PAN PARA LOS CHAVISTAS, PALO PARA LOS QUE NO SON

Los «CLAP», comités locales de abastecimiento y producción, controlarán y repartirán el 70% de los alimentos básicos

Con todo el poder que ha otorgado a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) el presidente Nicolás Maduro ha resucitado los soviets de la Unión Soviética, un modelo comunista que todavía persiste en Cuba con los «CDR» y que en Venezuela han comenzado con mal pie por los escándalos que han generado. Los recién creados CLAP van a controlar ahora la distribución del 70% de los alimentos básicos, por los que los venezolanos hacen interminables colas ante los supermercados. La medida ha sido criticada por los empresarios y los políticos de la oposición.

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«Todo el poder para los CLAP. Primero los CLAP y después lo demás. Y que se arreche quien se tenga que arrechar. No me importa. Primero el pueblo y los CLAP tienen que ser la solución para que el pueblo deje de sufrir lo que le obliga a sufrir el pelucón (Lorenzo Mendoza, presidente de la primera empresa de alimentos y bebidas del país)», dijo el mandatario.

Maduro ha ofrecido inversiones millonarias para poner en marcha los cuestionados CLAP. «Hay más de 15.000 CLAP en el país, y voy a seguir invirtiendo recursos en fortalecerlos para garantizar el abastecimiento, que es atacado todos los días por el capitalismo que conspira, y que ataca al pueblo en lo más sensible, que es su derecho a la alimentación». Los CLAP son organizaciones comunales designadas por el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) que van a distribuir una bolsa de comida a precio regulado con un kilo de espagueti, un kilo de harina de maíz, una bolsa de leche en polvo, a veces un paquete de arroz, y aceite.

Un arma política

El Psuv informó de que se distribuirá una bolsa de comida al mes por hogar. Resulta que los 15.000 CLAP designados por Maduro no pueden cubrir las necesidades de los siete millones de hogares que existen en el país. «Los que viven solos y los que no son chavistas están excluidos», dice el partido gobernante. Además en el censo que hacen en los barrios populares marcan con un «0» las casas de los opositores, según denuncian los vecinos en las redes sociales.

Freddy Bernal

Freddy Bernal

La bolsa de comida se ha convertido en un arma política en manos de los CLAP, inspirados en los soviets de Lenín y Stalin. Esa forma de discriminar políticamente y someter a la hambruna a los que piensan distinto es admitida descaradamente y sin ningún rubor por la nomenklatura chavista.

El miembro del Estado Mayor de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, Freddy Bernal, afirmó que los CLAP tienen objetivos políticos definidos y uno de ellos es «evitar que nos tumben». «Pretenden hambrear a nuestro pueblo. La primera tarea es enfrentar el contraataque de esa guerra económica y evitar que nos tumben. Hay que decirlo. Dicen que los CLAP son instrumento del partido. No, son un instrumento político, para hacer política en el alto sentido de la palabra», precisó Bernal en el programa El Desayuno de VTV. Añadió que «este mecanismo surgió después de que identificaran que grandes cadenas de comercialización de alimentos -aunados a grupos paramilitares- juegan a desviar alimentos a Colombia y al bachaqueo (reventa) corporativo para que el pueblo quede sin comida». EL dirigente del Psuv también dijo que «los CLAP tienen como columnas el frente de mujeres, frente Francisco de Miranda, los consejos comunales y las Unidades de Batalla Bolívar Chávez. El plan es inclusivo, y se enfoca en los sectores populares».

 «Venezuela está estallando por los cuatro costados con disturbios por hambre», denunció Jesús Chuo Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), al referirse a los numerosos saqueos y protestas registrados en los últimos días en distintas partes del país, a causa de la escasez de alimentos.

La situación se exacerbó a partir del martes 2 de junio, cuando se conoció que la venta de alimentos a la población ya no la realizarán las cadenas privadas de supermercados, como es lo normal, sino los CLAP. A través de las redes sociales se ha visto cómo vehículos que transportan alimentos han sido saqueados antes de llegar a los puntos de distribución. El diputado Julio Borges dijo que «los CLAP tienen que ser rechazados por el pueblo porque significa darle la potestad al Psuv de decidir quién come y quien no come».

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Repartirán algo más que alimentos

El gobierno los define como los Comités Locales de Abastecimiento y Producción que son «la nueva forma de organización popular». El Parlamento ha rechazado los CLAP por su carácter discriminatorio ante la escasez de 83% de alimentos y medicamentos. El decreto de estado de excepción intenta otorgarles nuevas funciones de vigilancia y organización a los CLAP y a los Consejos Comunales poderes para mantener el orden público, algo que, según la Constitución, descansa solamente en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y en la Policía.

 
Ludmilla VinogradoffLudmilla Vinogradoff

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