LA DECEPCIÓN DE PABLO

La campaña electoral acaba de comenzar en España y las encuestas dan el segundo lugar, por encima del PSOE, a la alianza de la izquierda tradicional con Podemos, el chavismo español (¿se acuerdan de Monedero?). De hecho, ya Pablo Iglesias, el líder de este partido emergente, ha ofrecido al PSOE la vicepresidencia en un gobierno que encabezarían los bolivarianos hispánicos. Como lo oyen: el socialismo del siglo XXI está al llegar a la vieja Europa. Cosas veredes, Sancho amigo.

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En vista de tanto éxito, El País le dedicó página completa el lunes pasado. De esa entrevista, esta perla: “Formamos parte de esa sensación de decepción que hay respecto al desencanto del chavismo, que fue ilusionante al principio”. Por principio debe entenderse cuando Chávez pagaba con millones de euros (de Cadivi) los cursillos que daba Monedero en Caracas, aunque el mismo Iglesias reconoce en la misma entrevista que en el 2006 y 2007 vino a dar clase (¿cobraría?). Claro, con real el chavismo es ilusionante; sin billete es decepcionante.

Desde Viciano Pastor pasando por estos gurúes del Frente Francisco de Miranda, la nueva izquierda española ha sido formadora y formada por su simbiosis con el chavismo. Con estos maestros, pues, hay que entender que un 97% de lo que diga Iglesias es mentira y que sólo pretende esquivar el beso de la muerte que ahora dan Maduro y el chavismo. Como si lo que pasara en Venezuela no fuera responsabilidad directa de estos profetas ibéricos; o como si lo que estuviera pasando aquí fuera algo más que consecuencia de los Aló Presidente.

Un gobierno de Podemos, que sólo es posible con la complicidad de un PSOE en trance de desaparición para desgracia de propios y extraños, sería la desintegración de España. Porque el chavismo, que no otra cosa es Iglesias y sus amigos, es sobre todo chimbo, cutre dicen allá, pero trompeteando la salvación de la raza humana (sic) como dice el plan de la patria de Chávez. (Por cierto, primer lema de Podemos en la campaña: “la patria eres tú”).

La desintegración de Venezuela empezó con el golpe de Chávez y va ya en su etapa terminal. Maduro tiene como único propósito superar la nueva crisis y a estos efectos un camarada dirigiendo las finanzas de España puede ayudar. Pero eso sí, nada de apoyos explícitos, ahora el chavismo es pavoso, también para los chavistas del exterior.

 

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