¿VOLVERÁ A BRILLAR EL CUBANO YASIEL PUIG?

Puig inició a todo vapor en las Grandes Ligas. En los últimos dos años ha bajado su rendimiento. Todavía está lejos de su mejor nivel

MARINO MARTINEZ

El pelotero cubano Yasiel Puig se convirtió en una figura impactante desde su debut con los Dodgers de Los Ángeles el 3 de junio del 2013. Todos o casi todos los expertos le pronosticaron una carrera de éxito en Grandes Ligas.

Impresionó con su bate alegre, con sus piernas veloces, con su buena defensa y con su brazo potente. Su juego explosivo cautivó a millones de fanáticos del deporte de las bolas y los strikes.

Sólo se le vio detalles técnicos que guardaban relación con su falta de experiencia, algo natural para un joven que debutaba a los 22 años de edad y que acababa de llegar desde un país que aunque sea netamente beisbolero, se había eliminado el profesionalismo y no tenía contacto con el béisbol estadounidense.

Puig terminó con promedio ofensivo de .319, sumó 19 jonrones, remolcó 42 carreras, se robó 11 bases, con un embasamiento de .391, un slugging de .534 y un OPS de .925 en 382 turnos al bate y 104 juegos.

Fue una sensación. Los fanáticos pensaron que había regresado a la ciudad de Los Ángeles otro Fernando Valenzuela, aquel lanzador mexicano que se convirtió en un héroe para los seguidores del equipo azul en la década del ochenta.

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En su segundo año, el cubano mantuvo un buen promedio ofensivo al terminar con .296, su embasamiento fue de .382 y remolcó 69 carreras. Disminuyó en slugging (.480), en jonrones (16) y en bases robadas (11) en 148 partidos. A la defensa estuvo brillante al cometer sólo tres errores con .989 de promedio en 141 partidos como jardinero.

En sentido general, Puig tuvo temporada y media con buenos números y se esperaba mucho de su figura a la edad de 23 años.

Tuvo ciertos problemas de disciplina. Su rendimiento disminuyó considerablemente en la tercera temporada al finalizar con average de .255, un pobre embasamiento de .322, con 11 jonrones y 38 impulsadas en 282 turnos al plato. Tenemos que ser justos y decir que Puig estuvo lesionado durante una parte de esta campaña.

Hay dos cosas que debemos mencionar entre los posibles factores que han llevado a su caída ofensiva. Primero: Puig jugó en sus dos primeros años con una explosividad que ponía en peligro su salud. Lo vimos lanzarse de cabeza en incontables ocasiones, a veces de manera innecesaria. Esto le podía afectar físicamente y llevarlo al riesgo de las lesiones. Muchos temieron por esto y lo expresaron públicamente. Y las lesiones llegaron. Segundo: cuando llegó a Grandes Ligas era un jugador desconocido por los lanzadores y con seguridad los rivales estudiaron sus debilidades. La pregunta es la siguiente: ¿El cubano ha pulido con trabajo fuerte sus problemas a la ofensiva?

Si miramos los números de Puig en la presente temporada podemos observar que sigue sin producir ofensivamente lo que se espera de un buen bateador.

El cienfueguero promedia .256, su embasamiento es pobre con .318, al igual que su slugging (.378) y su OPS (.696). Su producción de jonrones es mínima con siete y sus carreras impulsadas también rondan la mediocridad con solo 32.

Entre el 3 y el 20 de junio el antillano estuvo fuera de juego por lesión en la corva izquierda. Pero desde que regresó el pasado 21 de junio sus estadísticas han mejorado ligeramente. En los últimos 30 juegos promedia .271 con .366 de embasamiento, pero su rendimento en impulsadas, jonrones y bases robadas no pueden ser considerados como buenos números.

Si miramos la ofensiva de Puig en el 2015 y la comparamos con las actuales del 2016, vemos que son casi similares. Esto indica que aunque ha dado algunas señales alentadoras en sus últimos 30 días, aún está muy lejos para recuperar la forma del 2013 y 2014.

Su defensa ha sido muy buena y ha mejorado en el aspecto mental dentro del terreno de juego. Y según su mánager Dave Roberts, su disciplina y la comunicación con sus compañeros han sido excelentes.

Su equipo se encuentra en la batalla por la corona de la División Oeste de la Liga Nacional con marca de 54 victorias y 43 derrotas, alejados a sólo cuatro juegos de los Gigantes de San Francisco y liderando la lucha por avanzar en los dos puestos de comodines.

Los Dodgers tienen a varios jugadores lesionados, entre ellos su serpentinero estelar Clayton Kershaw. Su equipo necesita que Puig regrese con aquel juego que impactó en sus inicios en busca de ayudar a mantener las posibilidades de alcanzar a los Gigantes o avanzar como comodín a la fase de postemporada.

De Puig, en lo personal esperamos y queremos que mejore su rendimiento, que no tenga lesiones y que mantenga la disciplina. Pero está por comprobarse si podrá regresar al juego estelar que desarrolló en sus dos primeras temporadas. O, si al contrario, pasará como otro jugador más que llega con mucho talento, pero se queda en medio del camino abrazado a la mediocridad.

Al parecer el cubano está libre de lesiones. Reúne más experiencia. Listo para rendir como jugador y demostrar que puede triunfar en la pelota de Grandes Ligas.

La respuesta la tendremos en los próximos dos meses. O quizás tengamos que esperar la próxima temporada. Sea con los Dodgers, o con otro uniforme diferente.

mmartinez@elnuevoherald.com

 
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