El ABC de Cristina Raffalli / autora de “Al ritmo de Gerry Weil”
“Estudié periodismo para poder escribir y vivir de la escritura”

Desde muy jovencita escribo, aún antes de graduarme. Mi hijo es músico y estudió con Gerry. El jazz es la música de los músicos y yo creo que es verdad. La música no sabe mentir señala la escritora.

Macky Arenas

Cristina Raffalli Barrios. Es venezolana y vive en París. Dice que no es escritora pero si leen el libro que le publicó la Fundación para la cultura urbana, pensarán diferente. Se trata de una selección conversaciones con el gran maestro del Jazz que tituló: “Al ritmo de Gerry Weil”. Es comunicadora social de formación moviéndose siempre en la fuente cultural. Su fuerte es la música y los espectáculos. Le fascina todo eso y dice “uno escribe sobre aquello que siente más cercano”. Y con Gerry Weil tuvo lo que ella ha calificado como “química instantánea”.Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

“Estoy agradecida con Francia y, sin dejar de ser profundamente venezolana”

“Estoy agradecida con Francia, sin dejar de ser profundamente
venezolana”

Has publicado antes? 

He participado con capítulos en unos cuantos libros corporativos. Antes de éste, hice un libro por encargo de la editorial de El Nacional. Fue hace un montón de años. Se salía un poco de lo que yo soy, más bien no tenía nada que ver. En aquella época yo estaba casada con un cirujano plástico y por eso acepté ese encargo de un texto utilitario que trataba de cómo informarse acerca de una operación estética. Fue un libro útil, de acompañamiento preventivo. Hace unos 5 años, escribí otro libro por encargo, desde un ámbito muy privado, para la familia Bottome. Fue la biografía de Katty Phelps. Fue editado de manera doméstica, para la familia y amigos. Fue un esfuerzo y un abre-boca de cómo aproximarme a una biografía pues sólo fue un perfil de la señora Phelps, consistente en un trabajo periodístico que recogía testimonios de personas que narraban sus vivencias con ella. En el libro de Gerry Weil siento que puse mucho corazón, me involucré, pues es realmente mi tema.

No a todo periodista le gusta escribir…

_  Desde muy jovencita escribo, aún antes de graduarme lo hacía en periódicos. Estudié periodismo para poder escribir y vivir de la escritura. Es lo que siempre quise hacer.

Por qué Gerry?

_  Mi hijo es músico y estudió con él, lo que me permitió cercanía con el maestro. Lo conocía desde antes como músico por haber asistido a sus presentaciones. Lo disfrutaba en escena gracias al Festival Atempo. Había mucho jazz en Venezuela y nos visitaban ejecutantes  notables como el pianista francés  Antoine Hervé. Allí, en el 2006, Gerry tocó con Pablo Gil y en esa oportunidad se me reveló quién era realmente el personaje. Pasaron los años, en el 2011 fue que mi hijo comenzó con él y, al llevarlo a sus clases,  profundizamos nuestras relaciones de amistad. Comencé a interesarme por el jazz, a leer, a comprar discos.

Te llega? El jazz no es precisamente algo popular por estos lados. Tal vez lo son algunos ritmos influenciados por el jazz que pasan a ser música para todos. Más bien se siente como un producto para ciertas élites.

_  De hecho, Gerry dice que el jazz es la música de los músicos y yo creo que es verdad. Te exige dejarte llevar, no es de lo que rápidamente incorporas. Hay que darle un chance. Por ejemplo, hay solos de batería que no se hicieron para todos los oídos. Si te permites intentarlo, el jazz te penetra, pero hay que abrirse a él.  Atempo es un festival de música contemporánea académica y yo creo que no hay nada más difícil de oír en el mundo. Son silencios de 30 segundos, acordes inarmónicos, notas que se tocan con el piano abierto y directamente la cuerda y la mano. Son situaciones que rompen con todos los esquemas de escucha y reflexión de la música. En Atempo pude percibir como gente que comenzó a asistir por curiosidad –que es donde empieza todo lo bueno- y se fue quedando. Eran conciertos que exigían mucho de la audiencia, pero la gente se quedaba. Poco a poco las personas asumen que no tiene por qué entender, sino dejarse llevar. Es así como se conecta con el jazz, que no es una melodía que se encuentra en tu espacio de confort, ni un ritmo que simplemente se sigue. Hay que dejarse llevar. Sorprende todo el tiempo.

 EL JAZZ

Una experiencia compleja el jazz…

_  La música no sabe mentir. No hay nada que entender. No resulta fácil al principio pero hay que entregarse, confiar en ella.

Podrías haber entrevistado a Gerry sin una experiencia previa con el jazz?

_  Vamos a suponer que yo no haya sido una melómana -que lo he sido toda la vida-, que no supiera nada de música, no obstante estoy segura de que Gerry hubiera producido en mí una riqueza musical de la nada. Él es humanamente tan rico, tan capaz de establecer una relación humana, de tanta comunicación, es tan fértil que no habría tenido problemas.

Cómo sus primeros maestros no vieron esa sensibilidad, tan importante en un músico y más bien lo desdeñaron, tal y como relatas en tu libro?

_  Tuvo un temple y una personalidad que impidieron que ese juicio de sus entonces maestros lo afectara. Pero lo más importante es la pasión. Él la tenía por dentro y no se iba a quedar quieta porque sus maestros no lo valoraran. Así que la combinación entre la reciedumbre de su carácter y su pasión fue la aleación imbatible que lo acompañó. Me impactó profundamente su capacidad de enfrentarse a la adversidad. Pasó por dificultades enormes, guerras, postguerras, hambre, enfermedades, pobreza, abandono, sin nunca sentirse víctima de la vida y sin alimentar su ego por haber vencido las dificultades. Él tiene una aproximación al dolor que es casi gozoza.  Es humilde, a pesar de su grandeza artística.

Qué encuentra el lector en ese libro que hace la diferencia?

_  En medio de la banalidad y la mediocridad, él busca la excelencia. En todo lo que se involucra lo hace hasta las últimas consecuencias. Si se metiera a practicar surf te aseguro que llegaría a presidente de la asociación y los llevaría hasta Hawai! Tiene más de diez anos aprendiendo japonés. Va a fondo en todo. Se despertó un día en los años 80 pensando que ya no tenía mayor cosa que hacer como venía y no quería convertir sus hallazgos en fórmulas. Detectó que el futuro de la música era la electrónica: pues dejó todo lo que estaba haciendo, pidió créditos a los bancos, se llenó de aparatos y se encerró a tratar de comprenderlos y operarlos para poder hacer jazz electrónico. Ello representó la primera vez en que se hacía jazz en clave electrónica en Venezuela. Después de Gerry, no se ha vuelto a hacer. Cuando visualizó que no tenía nada nuevo que aportar en ese registro, vendió todo y recomenzó como si nada. Volvió al piano. Él no tiene fronteras.

Una de las cosas que más me impresionó de él, al entrevistarlo una vez, fue su alegría…

_  Es muy impresionante en él. Llevamos 5 años de amistad y por año y medio lo acompané mucho mientras hacía el libro. Nunca lo he visto de mal humor. Preocupado sí, tal vez angustiado, pero siempre resuelve y el optimismo y la alegría lo ayudan mucho, sin duda.

Qué reacciones has tenido sobre el libro?

_ Apenas está saliendo, así que aún no demasiadas. Pero Julio César Venegas, un melómano ferviente al que respeto mucho, me impactó con lo que me dijo. Escribió sólo una palabra, un atributo del libro que no imaginé que tenía: “Es un libro de gran intimidad”.  Ahora sé que es así, aunque no tenía conciencia de ello ni fue intencional, pero me agrada que se perciba de esa manera. Que el lector sienta que se encuentra en medio de una conversación muy íntima. Es decir, que pasó al texto la excelente química que tuvimos Gerry y yo mientras duraron esas conversaciones. Me gusta. Es muy gratificante.

Me impactó profundamente su capacidad de enfrentarse a la adversidad

Me impactó profundamente su capacidad de enfrentarse a la adversidad

Sientes que hay interés por la lectura hoy en Venezuela?

_  Mucho, creo que, como en París -donde vivo desde hace tres años- se producen acontecimientos que nos han movido el piso a lo largo de estos lustros y vamos a la lectura para comprendernos y tratar de entender por qué nos pasa lo que nos pasa. Sobre todo la lectura de actualidad, mucha buena lectura sobre nuestra historia reciente. Estamos viéndonos deformes ante el espejo y buscamos orientación y respuestas en la lectura, lo cual es fabuloso.  Creo, por ejemplo, que Inés Quintero ha cambiado la lectoría de la historia de Venezuela, en Venezuela. Como alguien dijo, “volvió sexy la historia”. Y no sólo ella, también Elías Pino y Tomás Straka entre otros. Tenemos gente muy buena.

Cómo han vivido estos tiempos de horror terrorista en Francia?

_  Es triste haber salido de aquí con la ilusión de vivir en un entorno más seguro y también allá estamos en ascuas. Por mi parte, tengo una larga historia de amor con Francia. Antes, ya había vivido allí, mi actual esposo también. Estoy bien allá, doy clases y mi familia está asentada. Mi esposo es uno de los muchos botados de Pdvsa y hoy por hoy trabaja en el área de cine, es distribuidor. Los franceses nos tratan de maravilla, jamás me he sentido extranjera. Pasaron esos tiempos en que tenían fama de duros con el de fuera. Estoy agradecida con Francia y, sin dejar de ser profundamente venezolana, me siento una francesa más.

EN FRANCIA

Qué te motivó a irte de Venezuela?

_ Tengo un hijo de 21 anos, hace música y sus mejores oportunidades están en Europa ahora. Mi hijo era mi mayor motivación para irme. Huía de la violencia y llegamos a un país donde la violencia se destapó de la peor manera. Todo es muy complicado. Vivir en Francia en este momento  es difícil y riesgoso, pero es muy interesante a la vez. Percibes la gran cantidad de inteligencia pensando qué hacer ante lo que está pasando. Es toda Europa, es Estados Unidos, es Occidente que está en peligro y sufre las consecuencias del terrorismo.

 _  Hay una cabal comprensión de los que enfrentan? Hay quienes aseguran que apartarse de sus raíces cristianas ha hecho frágil a Europa…

_  No sé si es una explicación suficiente. Intuyo que no, pero el filósofo Georges Stainer dice que el fenómeno de la radicalización –la yijad- fundamentalista es una respuesta  a la desaparición del comunismo. Que por esas dinámicas de poder en el mundo hay una migración de jóvenes franceses, nacidos en territorio francés, musulmanes o no, que no necesariamente pasan al islam radical por problemas sociales. Esa es otra trampa. Escuchas que los islamistas radicalizados son excluidos sociales y no es verdad. Esto no se explica por la radicalización y por la pobreza. El problema es mucho más complicado, más existencial. El perfil sicológico y familiar de muchos de los jóvenes que han perpetrado atentados, el de Niza por ejemplo, y son personas que tienen un gran vacío en su vida.

_ Eso conecta con lo de las raíces cristianas: el haber permitido el deterioro de la familia, el abandono de la educación en sus valores originales, todo ello puede estar a la base de esa corrosión de Occidente…

_  Si, el 14 de Julio, el responsable del atentado en Niza, según cuentan sus vecinos, se la pasaba en clases de salsa. Un tipo muy antipático, de un  trato hostil y muy musulmán, pero en Ramadán olía a aguardiente. El problema no es Dios y su religión. No explica lo ocurrido. Entonces tú te preguntas qué le pasaba por dentro…tiene que haber algo más.

 Explica algo el que se rechace la inmigración, los refugiados, cuando los terroristas envueltos en esa violencia son ciudadanos y segunda generación en los países que atacan?

_  Increíble! Los refugiados llegan precisamente a buscar paz, la que no tienen en sus países, de los cuales salen fundamentalmente por causa del Estado Islámico en unos lugares y de Boko Haram en otros. También huyen de la guerra con el régimen de Al Assad, pero es del ISIS y de las sectas de lo que escapan. Los musulmanes están divididos en sectas. Puede que Occidente no tenga éxito en terminar con el terrorismo, pero entre sunitas y chiitas van a terminar matándose.

Cómo está la confianza de los franceses en sus autoridades de seguridad y de gobierno ante estos peligros?

_  Aceptan ver militares en la calle, cosa que en París era impensable. Pero también hay una forma de resistencia que a mí me ha impresionado mucho. Yo no estaba en París cuando los atentados del Bataclan y demás. Regresamos ese mismo fin de semana. Mi esposo y yo quisimos ir a poner flores al sitio donde tantas personas habían muerto. Había muy buen clima, mucho sol…y los cafés estaban full!!! Nadie metido en su casa, muerto de miedo. La gente fuera, en las terrazas. Era como un reto al terrorismo. Definitivamente, resistencia ciudadana decidida a preservar sus valores, a defender su forma de vida, reafirmando que son gente de diálogo, de conversar, de reunirse y disfrutar la ciudad. Era como si, tanto en París como en las regiones,  estuvieran diciendo al terrorismo: “No nos van a quitar la ciudad ni nuestra manera de vivir en ella”. –

@crisraffalli

 

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