CON REVEROL SE CONSOLIDAN NEXOS DEL RÉGIMEN CON EL NARCOTRÁFICO

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La designación del general venezolano Néstor Reverol, como nuevo ministro de Relaciones Interiores y Justicia, es la más reciente bofetada a la justicia estadounidense que propina el régimen de Nicolás Maduro, que ya no disimula sus vínculos con el narcotráfico, dijeron analistas.

“Lo de Reverol es como poner al Chapo Guzmán como ministro de Relaciones Interiores y de Seguridad”, comentó desde Miami el asesor político Esteban Gerbasi.

“En Venezuela, el ministro de Relaciones Interiores y Justicia tiene poder sobre todos los organismos policiales del país, de los fiscales y de todo organismo encargado de prevenir el tráfico de droga”, agregó.

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Reverol, largamente señalado como un integrante clave del denominado Cartel de los Soles, organización que controla las operaciones del narcotráfico en Venezuela, fue acusado el pasado lunes de haber recibido pagos entre el 2008 y el 2010 a cambio de alertar a narcotraficantes de redadas policiales en busca de drogas.

En la acusación también figuró el general Edylberto José Molina, quien al igual que Reverol se desempeñó a finales de la década pasada como subdirector de la Oficina Nacional Antidroga (ONA).

Ambos también fueron acusados por la Fiscalía Federal del Distrito Este de Nueva York de permitir la salida de embarques de Venezuela y devolver a narcotraficantes el dinero que se les había decomisado.

Además del significado simbólico de la desafiante medida tomada por Maduro, la designación también es vista como la entrega al narcotráfico del control sobre las organizaciones policiales del país.

“Reverol ahora tiene poder sobre los registros de la propiedad, lo cual puede ser de gran utilidad para las operaciones de lavado de dinero, y tiene poder sobre los tribunales”, agregó Gerbasi.

“Él, ahora está facultado para remover jueces y para remover fiscales”, agregó el asesor político, al resaltar que Reverol tendrá control directo sobre aquellas instancias del Estado que podrían entorpecer las operaciones de narcotráfico.

La situación es además agravada por el hecho de que Reverol es uno de los oficiales activos de más alta graduación dentro de la Guardia Nacional, institución encargada de velar por la seguridad de los puertos, fronteras y aduanas.

A diferencia de Molina, quien actualmente se desempeña como agregado militar de Venezuela en Alemania, Reverol continuaba figurando como pieza importante dentro de las operaciones del cartel, según las investigaciones realizadas por Estados Unidos.

El nombre del nuevo ministro de Relaciones Interiores llevaba ya varios años sonando. El presunto narcotraficante Walid Makled lo acusó de robar dinero de sus empresas, y el ex magistrado Eladio Aponte Aponte lo llamó “zar de la droga”, en declaraciones publicadas por la prensa estadounidense.

La designación como ministro, produciéndose al día siguiente de que la justicia estadounidense anunciara los cargos contra el general, generó sorpresa en el mundo entero.

“Esto es el agravio más fuerte que este régimen le ha hecho a la Fuerza Armada Nacional, que los cuerpos de defensa tengan que tolerar que se premiecomo ministro del Interiora un oficial de alto rango implicado en el narcotráfico”, declaró al día siguiente del nombramiento la dirigente opositora María Corina Machado. “…todas estas son señales inequívocas de un régimen que ha decidido arreciar, profundizar y radicalizar sus posiciones”, agregó.

DEA

Al hacer el anuncio, Maduro desestimó las acusaciones contra Reverol, asegurando que éstas responden a represalias por haber capturado a capos de la droga.

“Eso es lo que le quiere hacer pagar la DEA y todas las mafias del narcotráfico estadounidense, porque la mafia del narcotráfico está en Estados Unidos”, declaró Maduro, quien también tiene familiares enfrentando cargos por narcotráfico en el país norteamericano.

Dos sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, incluyendo uno que fue criado por la pareja presidencial, se encuentran arrestados en Nueva York por conspirar para introducir 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos.

Pero la participación de los sobrinos en el narcotráfico es solamente uno de muchos indicios que apuntan a la extensión de la penetración del narcotráfico en la cúpula del poder en Venezuela.

“Lo de los sobrinos es sólo la punta del témpano de hielo”, declaró el profesor de la Universidad de Miami Bruce Bagley a Univisión.

“La corrupción es desenfrenada en los círculos de poder en Venezuela. Este caso sugiere que la cultura del narcotráfico se ha hecho rutinaria para quienes tengan contactos en el palacio presidencial”, agregó.

 
Antonio María DelgadoAntonio María Delgado

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