UN AJUSTE ESQUIZOFRÉNICO

Desde principios del año, el Gobierno de Nicolás Maduro ha venido tomando medidas en materia económica que no pueden ser calificadas de otra forma que como de un ajuste severo de la severamente distorsionada economía venezolana.

La tasa cambiaria oficial más alta se ha deslizado desde 50 bolívares por dólar en diciembre de 2015, a unos Bs. 649 esta semana; es decir, 1.200% en solo seis meses. Se han liberado algunos precios, como el de los huevos, que reaparecieron como por arte de magia a cuatro veces el precio irreal al que fueron controlados. Mientras que la impresión de dinero por el Banco Central de Venezuela ha reducido su ritmo ascendente, provocando una fuerte restricción de la liquidez, al extremo de haber llevado en algunos casos la tasa interbancaria a niveles de 12%.

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Estas medidas han logrado que el dólar libre – o “innombrable” para el Gobierno – retroceda desde su nivel máximo de Bs. 1.212 en marzo pasado reciente, hasta estabilizarse por los lados de Bs 1.000. Mientras tanto, quienes eran considerados como los ministros más pragmáticos del Gabinete, el vicepresidente del Área Económica y ministro de Industria y Comercio, Miguel Pérez Abad, y el presidente de Pdvsa, Eulogio del Pino, se ocupaban de concretar planes de ajuste de tarifas, como el de las telecomunicaciones, el primero, y la posibilidad de refinanciamiento voluntario por canje de los bonos de Pdvsa 2016/2017, el segundo. Y, por supuesto, ambos aderezando sus discursos con promesas de devolución eventual de propiedades arrebatadas a sus legítimos dueños para que las pusieran a producir.

Claro que estas medidas tienen su costo político, ante una severa escasez y una inflación anualizada que en julio pasado tocó 565 %. Y enfrentado con ese costo político, el Palacio de Miraflores dejó ver su esquizofrenia, paralizando los ajustes en tarifas de telecomunicaciones que ya habían sido concertadas y firmadas por sus propios ministros con empresas privadas y públicas del ramo.

Luego, para que no quedara duda del frenazo esquizofrénico, el mismo día, el presidente Nicolás Maduro destituyó al ministro Miguel Pérez Abad, para luego presentar a su sucesor: a un profesional altamente preparado en la Universidad de Moscú durante la desaparecida Unión Soviética. Aunque los rumores no se han materializado hasta ahora, éstos indicaban que del Pino estaba a punto de correr igual suerte, ante la presión de los radicales que, al parecer, tienen la última palabra, por ahora.

“Tanto nadar para morir en la orilla”, reza un dicho popular. Y es que luego de haber pagado un alto precio por lo más severo del ajuste, se echa por la borda lo que podría comenzar a hacerlo más potable: refinanciamiento de deuda, acuerdo con los multilaterales, unificación cambiaria y estímulo a la inversión privada. ¿Triunfo de los ideólogos? ¿Desconocimiento de las complejidades de la economía?¿Temor a admitir que el socialismo del siglo XXI fue una destructora quimera?

Probablemente, es una combinación de estos y otros factores que, sin duda alguna, hacen de la esquizofrenia el signo más característico del pomposamente llamado “Madurismo”.

Tomado de WWW.COSTADELSOLFM.NET

 
Aurelio ConchesoAurelio Concheso

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