Si para el régimen venezolano es lo mismo
DENUNCIAR UNA GUERRA ECONÓMICA…

hambre

PRIMERO LA GENTE

La cúpula gubernamental está contra la gente y el país contra esa cúpula. Ella nos ha impuesto una brutal economía de guerra sin guerra. El férreo control del Estado sobre todo es  causante del desabastecimiento de alimentos y medicinas, de la inflación desbocada y la ínfima capacidad adquisitiva del salario.

No han sido los famosos infantes de marina del imperio los responsables de la extrema reducción de la clase media ni de la conformación de nuevas franjas sociales con el aumento de la pobreza. No ha sido por obra de los magnates de la calle del muro que las industrias básicas están en quiebra y que a empresa confiscada, empresa fracasada.

Los últimos desaciertos del presidente indican  que estamos hundiéndonos en un período especial. Pero contrariamente a cómo ocurrió con el modelo de referencia, Cuba, nuestra tragedia es que ni podemos producir aquí ni podemos traer de afuera lo que necesitamos. Nuestro bloqueo es interno y su responsable es un gobierno que ha sido el mayor generador de pobreza, de corrupción y de infiltraciones de mafias del narcotráfico. Un gobierno que pone la economía en indigestados discípulos de Marx.

El presidente ha repetido una dosis letal de medidas que agravará el hambre. La primera es militarizar la asignación de insumos, el aprovisionamiento y la distribución de alimentos. La segunda la patada a Pérez Abad, quien buscaba crear una base mínima de confianza entre gobierno y productores. La tercera, también destinada a satisfacer a sus radicales, quitarle los recursos a la Asamblea Nacional y maniobrar para intentar diferir el revocatorio y la elección de gobernadores.

El general Padrino ha sido puesto en una tarea en la cual no podrá tener éxito mientras el gobierno mantenga la misión hambre, dirigida a destruir la propiedad privada, desmantelar el Estado democrático y proclamar verbalmente la defensa de la Constitución para desconocerla en los hechos.

Al encomendarle al ministro el aprovisionamiento se está colocando directamente a la Fuerza Armada en la primera línea de confrontación con las protestas de un pueblo acorralado y desesperado ante sus problemas cotidianos. ¿Va el ejército a dispararle a la gente?

Hoy los sectores populares no tienen más prioridad que bregar cada día por la satisfacción de sus necesidades elementales. Encadenados a una noria que aumenta la rabia hacia los responsables del cautiverio, no les queda tiempo para organizarse y pensar en ser actores de una estrategia de luchas contra el poder.

Esa es ahora la principal misión de las fuerzas de cambio: ir a la gente y andar entre la gente, meterse en el barro, hacer política para ayudar a la gente a luchar por conquistar un futuro donde pueda trabajar, comer, vivir tranquilos, educar a sus hijos y disfrutar de bienestar con justicia social porque lo primero es la gente. Sin su preminencia podrá haber cálculos políticos formalmente exitosos, pero no habrá garantías de que un nuevo poder sea verdaderamente progresista.

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…QUE MATAR A UN PUEBLO DE HAMBRE

 
Simón GarcíaSimón García

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