LA PARADOJA DE ARDA TURAN

Pese a su buen momento, es excluido de su selección, de la que era el capitán, y vive pendiente del regreso de Neymar

El turco ha marcado tres goles en tres partidos, más que en su primer curso como azulgrana

FRANCISCO CABEZAS

Fatih Terim es de aquellos hombres que te dejan con la boca abierta. Ha dirigido a la selección de Turquía durante 10 años. Eso sí, repartidos en tres etapas diferentes. El pasado mes de junio, mientras trataba de evitar el desastre -consumado finalmente- en la Eurocopa de Francia, se plantaba ante los medios y predicaba durante largos minutos. Mutaba del paternalismo a los mensajes de auto-ayuda, de la queja a la ironía. Hablaba y hablaba, y cualquier pregunta no era más que la introducción a un sermón enlazado con el anterior. «Muchos salieron de sus cuevas para criticar», soltó entonces en la víspera de su enfrentamiento contra España. Un día en que la selección turca, además de ser derrotada, fue atacada con saña por su propia afición. Tumulto que se añadía a los cíclicos problemas en el camerino.

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Y en el centro del huracán, Arda Turan. Su capitán. El líder de la última década. El mismo que mandaba callar a la grada de Niza mientras caminaba ausente. Lejos del balón y sólo pendiente del último insulto o silbido: «He vestido esta camiseta más de 90 veces [94 para ser exactos]. Y he jugado mal muy pocas. Se podrían contar con los dedos de una mano». Retó. Su nombre, junto al de otros diez que estuvieron en la Eurocopa, no apareció en la lista de Terim de cara al amistoso ante Rusia del 31 de agosto y al partido que abrirá la clasificación para el Mundial 2018 contra Croacia (5 de septiembre). Será el seleccionador quien ofrezca explicaciones a la ausencia de un Arda que, curiosamente, vive su mejor momento en el Barça.

La buenaventura del ex jugador del Atlético se ha vivido con especial entusiasmo en las oficinas del Camp Nou. Su fichaje, que ayudó al presidente Josep MariaBartomeu a barrer en las últimas elecciones, tuvo que ser aprobado en su día por la junta gestora del club, cuyo máximo responsable, Ramon Adell, amagó con dimitir antes de aprobar la operación. El fichaje se tasó en 34 millones de euros y siete en variables, pese a que se trataba de un futbolista que debía estar medio año en barbecho por culpa de la sanción de la FIFA.

Su primer curso en el Barcelona fue del todo decepcionante. Fuera de forma y desorientado cada vez que tenía que ejercer de interior, posición que no acabó de interpretar, nada hacía presagiar un cambio de tercio a su carrera. Sin embargo, la ausencia del olímpico Neymar le abrió las puertas a una nueva realidad. Como falso extremo zurdo, mucho más cerca del área, Arda ha marcado tres goles en sus tres primeros partidos oficiales. Es decir, más que en toda la campaña pasada, cuando la frontera fue de dos tantos en 25 encuentros.

Consciente de que su posición de privilegio en la punta depende del regreso de Neymar, que debería estar a punto para el partido del 10 de septiembre frente al Alavés, Arda degusta su momento.

Tomado de El Mundo España

 
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