El triunfo
EN NOMBRE DE DIOS

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El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos. Art. 350, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela vigente.

Cuenta la historia bíblica que los filisteos querían dominar a los israelitas. El rey Saúl había ofrecido riquezas al guerrero que ganara en batalla al gigante de 3 metros Goliat, quien todos los días, durante 40 días, en la mañana y en la noche, se asomaba al campo de batalla para burlarse del pueblo de Israel. El rey necesitaba detener esta vergüenza. David, un joven pastor que llevaba provisiones a sus dos hermanos soldados, se presentó ante Saúl y ofrece enfrentar a Goliat, porque tiene experiencia: ha matado un león y un oso que querían comerse sus ovejas. El rey se opone: “No puedes, eres un niño y Goliat ha sido soldado siempre”.

David buscó unas piedras para utilizar su honda contra el gigante, quien al verlo se ríe incrédulo. “Ven acá” dice Goliat, “y daré a comer tu cuerpo a los pájaros y los animales”. David enfrenta al gigante filisteo acostumbrado a matar y vencer y le dice: “Tú vienes a mí con espada, una lanza y una jabalina, pero yo voy contra ti con el nombre de Jehová. Hoy Jehová te dará en las manos mías y yo te derribaré”. Así lo hizo, de un solo chinazo le clavó en la cabeza una gran piedra que mató en el acto a Goliat. Al ver a su guerrero muerto, los filisteos huyeron, los israelitas los siguen y ganan la batalla. La fe y la acción unidas para lograr la victoria.

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Cuenta la historia que en 1918 un brillante abogado indio promovió un movimiento nacionalista cuya bandera era la “no colaboración” y la “desobediencia civil” para lograr la autonomía de su país del Imperio Británico. Llega al Congreso y allí aprueban la puesta en práctica de su resistencia pasiva y no violenta, pero firme. El pueblo lo apodó “Mahatma” (“el Magnánimo”), aludiendo a sus dotes de profeta y santo que guiaba las masas empobrecidas pero llenas de fe.

En 1930 llama a marchas contra las leyes monopólicas, exigiendo la salida de los británicos de su tierra. Irrefrenables muchedumbres iban de ciudad en ciudad, siguiendo a Mahatma, quien luego de ser derrotado en una mesa de negociaciones en Londres, se retira políticamente hasta 1940 cuando agita las ansias de libertad hasta lograr el nacimiento de la Unión India. Su infinito amor por los hombres y por su país, sus ayunos por la causa, su devoción religiosa, lo hicieron líder político y espiritual más allá de las fronteras de la India.

Mahatma Gandhi es hoy símbolo de la resistencia pacífica de los pueblos ante los abusos de los poderosos. Nuevamente, la fe y la acción unidas, logrando victorias.

Cuenta la historia que en 1951, bajo la inspiración de Gandhi, el Congreso Nacional Africano en Suráfrica, proponía métodos de lucha no violentos. La Liga de la Juventud era presidida por un joven abogado, que organizaba campañas de desobediencia civil contra las leyes segregacionistas del “apartheid”: Nelson Mandela. Cumplió 3 años confinado en Johannesburgo, cuando la represión produjo 8.000 detenciones. Cuando lo liberan, comienza su campaña por la Carta de la Libertad, que bajo la óptica humanista promueve un Estado multirracial, igualitario y democrático.

La marginación y la miseria para la población de color arrecia, mientras el Congreso Nacional Africano realiza manifestaciones y boicots que llevan a prisión a la mayoría de sus líderes. Se produce la matanza de Sharpeville, en la que la policía disparó contra una multitud desarmada, matando a 69 manifestantes. El gobierno declaró estado de emergencia y Mandela es detenido en 1962 y condenado por sabotaje y conspiración para derrocar al gobierno. Estuvo preso durante 27 años, aislado y sin esperanzas. El gobierno rechazaba todas las peticiones por su libertad. Su largo presidido hizo de Nelson Mandela una leyenda del sufrimiento y la lucha de los sudafricanos por su libertad.

Molestos con su fama mundial, en 1984 el gobierno ofrece liberarlo si se confina en uno de los ghettos negros. Mandela rechazó el ofrecimiento. Las manifestaciones de calle, la población civil exigiendo libertad, las agresiones contra la gente de color, obligaron al gobierno, presionado también por la opinión pública mundial, a desmontar el apartheid, liberar a Mandela y negociar el tránsito a una democracia multirracial. Nelson Mandela fue el primer presidente negro de Sudáfrica y su mayor logro fue la reconciliación nacional. La fe y la acción movieron también esta victoria.

Cuenta la historia que Polonia estaba dominada por el comunismo desde 1945. En los astilleros de Gdansk, nace Solidaridad, el primer sindicato independiente en un país del bloque soviético. Con la bendición del papa polaco Juan Pablo II, Solidaridad emprende la lucha como un movimiento obrerista católico que rápidamente se extiende detrás de la cortina de hierro y se convierte en un partido político que llega a tener 10 millones de militantes.

Solidaridad pide libertad y elecciones.

El Presidente del gobierno, Mariscal Wojciech Jaruzelski, declara la ley marcial y encarcela a la mayoría de sus dirigentes, entre ellos a Lech Walesa, su líder. Sigue una serie de huelgas en minas, trenes y puertos, después que el gobierno anuncia aumentos masivos en los alimentos. Las huelgas en 1988 forzaron al gobierno a negociar con Solidaridad, ir a las urnas y pierde las elecciones. Lech Walesa es el nuevo presidente de Polonia, por la vía pacífica y electoral. La fe y la acción derrotaron al comunismo polaco.

Cuenta la historia reciente, que en Venezuela un gobierno, traicionando el voto soberano, burló a la democracia y desacató la constitución. Los venezolanos intentaron vías de protesta: la pacífica, la no tan pacífica, el paro, la demanda internacional. Hasta que comprobó que el país democrático era mayoría, que ningún régimen por poderoso que se crea está por encima de la constitución y que todos sus funcionarios son empleados del pueblo y no del gobierno de turno. Con millones de exiliados, millones de empobrecidos, sin alimentos ni medicinas, con el país en bancarrota y los derechos humanos pisoteados por un régimen enquistado en el poder, los venezolanos abrieron una vía de paso a la democracia éste 1° de septiembre.

Como dijo David: “Me enfrentas con armas y violencia. Yo te enfrento en nombre de Dios”.

“Mas Jehová está conmigo, como poderoso gigante, por tanto, los que me persiguen tropezarán y no prevalecerán, serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán, tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”. Como anillo al dedo, lo dice la Biblia, Jeremías 20:11.

 

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