NEGOCIAR CON EL IMPERIALISMO CASTRISTA

DESFILE DEL PRIMERO DE MAYO EN LA HABANA

El venezolano Héctor Pérez Marcano dotado de “su experiencia política y su conocimiento del régimen cubano”, considera que lanzar a negociar con el aparato cubano a “los imberbes que acompañan a Chúo” sería una imprudencia. Elizabeth Burgos coincide porque el carácter medieval del castrismo “se concentra en las relaciones de fuerza que a su vez determina la acción que debe emprenderse”.

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¿Por qué acudir a textos de la más lejana antigüedad para referirnos al modo de actuar del castrismo? Porque mientras los conflictos y rivalidades entre Estados tienen hoy como objeto el comercio, las finanzas, la tecnología, los descubrimientos científicos, las telecomunicaciones, la información, etc., en la América Latina, bajo el embrujo el castrismo, se vive detenidos en la defensa contra un “imperialismo” que no intenta invadirla.

El carácter anacrónico que le ha impartido el castrismo al continente, remite a épocas arcaicas en el caso de América Latina.

De allí que los buenos consejos, cargados de racionalidad y de buen sentido político que Héctor Pérez Marcano expresa en su columna del miércoles 24 de agosto en el Nuevo País, difícilmente creo sean aceptados por los hermanos Castro.

Pérez Marcano plantea la excelente idea de crear un Frente Amplio anti Maduro, y sugiere además, complementar su planteamiento con una posición pública hacia Cuba “que es un factor fundamental en el desenlace del crisis”, dándoles garantías a los Castro de que un régimen de la oposición, mantendrá “las relaciones diplomáticas y económicas, sobre todo, manteniendo la cuota petrolera -no regalada- revisando los convenios que son lesivos a Venezuela, como las triangulaciones”,.

El problema con los hermanos Castro, guiados por su talante numantino, es que ellos aplican, sin tal vez haberlo leído, los principios que rigen las alianzas que aconseja Kautilya (estratega hindú del Siglo IV antes de Cristo): es preferible el aliado débil pero fiable, lo que es el caso de Maduro, y el del general Padrino quien, por su propensión al narcisismo, parece ser muy sensible al “tratamiento” que suele dar con mucho arte el aparato cubano. Kautilya aconseja reducir al máximo todo movimiento producto del azar, y se concentra en las relaciones de fuerza que a su vez determina la acción que debe emprenderse.

No será fácil que los “diplomáticos” cubanos, fogueados en todos los frentes diplomático/militares, se presten a tomar decisiones de las que sospechen tienen todas las de perder. Ellos sopesaran primero todas las variables. Es muy posible que ya estén en conversaciones con sectores de la MUD, por lo que deben estar perfectamente informados de las características de cada uno de los responsables que la integran, incluso, de los más propensos a aliarse con ellos. Los Castro estarían dispuestos a negociar, si logran constituir en el seno de la MUD y de los asambleístas de la oposición, un grupo afín al aparato cubano y que le sea fiable y así emprender en confianza, las negociaciones.

No obstante, existe un elemento de peso mayor, dada la situación económica y política que vive Cuba hoy. Se supone que en Venezuela hay entre 50.000 a 70.000 técnicos militares, personal de contra inteligencia, médicos etc. Esa gente ha permanecido varios años en Venezuela, han evolucionado y se han acostumbrado a una vida más libre.

Para un régimen que vive bajo la sospecha de la subversión, al que le aterroriza la oposición, ese personal cubano, a su regreso a Cuba, considerado como sospechoso, deberá ser sometido a una vigilancia estricta, lo que significa movilizar personal, bastante ocupado vigilando a una oposición cada día más activa en la isla. En la época de Stalin, los soviéticos que regresaban de formar parte de las brigadas internacionales, eran enviados al Gulag, o eran condenados a muerte.

HAB01. LA HABANA (CUBA), 01/05/2015.- Los presidentes de Cuba y Venezuela, Raúl Castro (d) y Nicolás Maduro (i), respectivamente, conversan hoy, viernes 1 de mayo de 2015, en La Habana (Cuba), durante el desfile por el día de los trabajadores. Castro y Maduro presiden hoy el multitudinario desfile por el Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución de La Habana, que estará dedicado a respaldar a la revolución cubana, la integración regional y a Venezuela. EFE/Alejandro Ernesto

En la oposición contra Pérez Jiménez, La Junta Patriótica y el Frente Universitarios estaban integrados por venezolanos que compartían la misma cultura política, y en ello difiere de la situación actual, en la que “Cuba es un factor fundamental en el desenlace de esta crisis”. Los cubanos pertenecen a otra cultura política. Si vamos al caso, se trata de un problema de antropología política. Lanzar a negociar con el aparato cubano a “los imberbes que acompañan a Chuo”, como lo expresa Héctor Pérez Marcano, es temerario.

De la necesidad de negociar con los Castro, no queda duda, pero eso no se puede dejar a cargo de “imberbes”. Es algo que debe prepararse con objetividad, cordura y serenidad.

Héctor Pérez Marcano, dada su experiencia política y su conocimiento del régimen cubano, podría ser quien lidere una comisión de negociación de la salida del personal cubano del país.

REFERENCIAS

Ibn Khaldûn (1332-1406), reconocido como el más importante filosofo de la historia y del poder imperial; historiador del Medioevo y del Islam, autor de una historia universal, El Libro de los ejemplos (Kitâb al-‘Ibar), obra en la que elabora y conceptualiza una teoría de la historia y del Estado, cuyo presupuesto central es que la paz es el centro de las sociedades imperiales. La violencia es un paréntesis que está en manos de una minoría violenta a cargo del Estado, que tiene a su vez la imposición de la pacificación. El Estado, o el imperio, organiza la paz y la violencia, de allí proviene su comprensión del juego político. El Estado es por definición violento y legítimamente violento cuando tiene para sí, el apoyo de la ley, en particular, cuando se trata de territorios que no controla, más allá de las fronteras que ha ido ganando en detrimento de Estados fronterizos.

Los lectores se preguntarán a qué viene al caso Ibn Khaldûn cuando se trata del imperialismo castrista. Pensamos que se justifica, porque pese a su territorio reducido, y a su ausencia de economía, su modo de proyectarse en el mundo posee rasgos de estructura imperial. En Cuba el régimen le ha otorgado la defensa a un ejército profesional, y el control de la sociedad a los servicios de inteligencia bajo la directiva del Ministerio del Interior. En el caso de Venezuela, país en el que Cuba ha logrado ejercer el control institucional, no ha logrado ejercer en el conjunto de la población. Pero el control del Estado y de la institución armada lo decide todo.

Otro ejemplo que ayuda a comprender el mecanismo de acción del castrismo es el tratado de Kautilya, estratega hindú, consejero del rey Chandragupta, El Artha Sastra, de reciente publicación en Francia, que data del siglo IV antes de Cristo, tratado de normas sobre el uso del poder y de la fuerza. Entre sus consejos: ¿es preferible el aliado débil pero fiable, al más fuerte, pero que no inspira confianza? Kautilya reduce al máximo todo movimiento producto del azar, y se concentra en las relaciones de fuerza que a su vez decide la acción que debe emprenderse. Cada situación se contempla según el estado de las diferentes variables: del enemigo, estado de las fuerzas de oposición, estado de las alianzas de poder, situación en el seno de la FAN, etc. Descartar toda posibilidad de confianza mutua. “Incluso un igual que ha alcanzado su objetivo, intentará convertirse en más fuerte, y en cuanto lo obtenga, cesará de ser fiable”.

*Editado

 
Elizabeth BurgosElizabeth Burgos

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