LA GUAGUA VA EN REVERSA

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Tres fechas marcan el inicio del fin para el gobierno de Maduro.

La primera ocurrió el 6 de diciembre de 2015 cuando el oficialismo perdió la Asamblea Nacional por primera vez en 16 años. La segunda ocurrió este primero de septiembre cuando se produce la movilización ciudadana más grande que se haya registrado en el país y la tercera ocurrirá entre el 24 y el 30 de octubre cuando una masa de millones de ciudadanos salga a las urnas electorales a solicitar la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia.

No es un golpe de Estado como sugiere la cúpula gobernante, tampoco un capricho opositor marcado por la intolerancia. Es un asunto de vida o muerte para un país desangrado por tres males generados por este Gobierno: la escasez de medicinas y alimentos, la hiperinflación desatada y el hampa armada y hasta cierto punto auspiciada.

El primero de septiembre por segunda vez en 17 años los barrios populares fueron protagonistas de una jornada de rechazo a la actual cúpula gobernante. Lo hicieron el 6D y ahora lo ratifican cuando salieron desde todos los rincones del país y barriadas de Caracas a pronunciarse a favor del revocatorio.

De nada sirvió la campaña de terror gubernamental acerca del golpe de Estado. Tampoco las imaginarias historias de mercenarios traídos desde el exterior para poner bombas en Miraflores. Ya nadie se cree esos cuentos que con rostros severos suelen anunciar voceros, que habiéndose hecho millonarios, siguen hablando “en nombre del pueblo”. Menos aún las alcabalas, las gandolas atravesadas, los colectivos amedrentando o las bombas lacrimógenas contra caminantes.

Tampoco ha servido de mucho la detención de jóvenes dirigentes. El gran éxito de la “inteligencia” gubernamental fue “capturar” un pequeño dron, un instrumento que ahora ha sido proscrito por este Gobierno de las prohibiciones.

El próximo error anunciado por el propio Maduro será detener al presidente de la Asamblea Nacional y luego eliminar el organismo electo por el pueblo como lo han sugerido sus aliados del cogollo.

Es factible que el CNE vuelva con las suyas y lance el revocatorio para 2017 y por eso ya hay varios dirigentes del PSUV recorriendo el país en concentraciones diarias buscando una fórmula mágica para recuperar la audiencia y postularse como vicepresidente y quedarse con el “coroto”. Pero nadie los quiere.

¿Hay algún mecanismo para que el chavismo se recupere?

El chavismo podría encontrar una salida menos traumática que la del revocatorio mediante una renuncia y convocatoria a elecciones nacionales, sin embargo, la cúpula comprometida con la corrupción y los negocios ilícitos no aceptarán esa opción y quienes han sido distanciados no cuentan con la suficiente fuerza interna, por ahora, para reconducir al chavismo. De manera que la perspectiva es que la salida del chavismo del poder será la más traumática políticamente para optar por un regreso. Por ese camino todo el chavismo se irá por el barranco en el autobús de Maduro. Y como cantan por allí: “La guagua va en reversa”.

Nota: Editado en razón del espacio disponible.

 

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