ALBA: NAUFRAGIO DE LA “INTEGRACIÓN” CHAVISTA, CHASCO COMERCIAL

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Claro está que el parapeto llamado Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), creado y financiado por Chávez para promover su ideología e influencia en el continente y más allá, de la mano del Foro de Sao Paulo, ha sido un monumental fracaso.

Obviamente, cuando hablamos de fiasco lo juzgamos así desde el punto de vista de los intereses de Venezuela. Porque desde la perspectiva de los beneficiarios, la ALBA fue un negoción, porque como reza el refrán castizo, “donde las dan las toman”.  Y ese “ente” fue mucho lo que repartió y dilapidó en dólares a diestra y siniestra, recursos que hoy necesitamos los venezolanos desesperadamente, sobre todo los que están penando porque no tienen ni siquiera qué comer.

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Todos deberían recordar que tal invento fue una ocurrencia de Chávez en un amanecer en la isla de Margarita. Un golpe de la imaginación afiebrada de un aprendiz de brujo. Producto de la improvisación; una más de las que hemos padecido, de las que nos han hundido como país.

Catalogar de integración ese engendro político-ideológico es un despropósito. Nada de eso hay allí, a menos que tomemos por tal una retórica indigesta y vacía que evoca a los próceres de la Independencia y arremete contra la institucionalidad internacional, acusada de servir al imperialismo.

Basta revisar las cifras de intercambio comercial de Venezuela con los miembros de ALBA, para constatar que para nuestra nación esa iniciativa significó una sangría de fondos estatales sin contrapartida que valga la pena resaltar.

En 2015, año en que se ha reducido sustancialmente el comercio exterior de Venezuela, si tomamos como ejemplos los países más grandes (Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y a Cuba la excluimos porque las cifras son secretas), veremos que Bolivia nos compró  3.2 millones de dólares; Ecuador, 19.5, y Nicaragua, 55 millones, para un total de 77  millones.

En cambio 3 de esos países nos vendieron, respectivamente: 53, 325 y 290 millones de dólares, lo que monta a 668 millones de dólares. Casi diez a uno.

Es evidente el balance comercial negativo para nosotros. ¿Es tal alianza un negocio conveniente para Venezuela, sobre todo si pensamos en los miles de millones de dólares venezolanos que han salido hacia esos países?

De ninguna manera.

¿Cuánto ha sido el flujo de inversiones de esos países al nuestro? ¿Cuántos beneficios nos han reportado?

Lo que debemos preguntarnos más bien es la suma que nos deben quienes se han aprovechado, por ejemplo, de Petrocaribe, principalmente, Cuba.

En días pasados el ex fiscal general Isaías Rodríguez habría participado en un evento en Roma disertando sobre las “maravillas” de la ALBA.

Difícilmente se puede decir que para nuestro país ese proyecto político-ideológico tuvo nada de provechoso. Como todo lo del gobierno chavista, es una gran mentira que ha servido para hacer aparentar que Venezuela se estaría integrando con otras naciones.

En la ALBA no hay mecanismos comerciales concretos que enlacen las economías de sus integrantes. Ha sido un instrumento de populismo clientelar llevado al ámbito internacional con el solo propósito de apuntalar a un régimen político autoritario, que ha mostrado en los hechos ser dañino para los venezolanos.

La “integración” chavista fue más bien desintegración. Donde quiera que se metió el gobierno bolivariano significó un incordio, desunión. En la CAN, el G3, Mercosur o la OEA fue un factor disolvente e inarmónico, aceptado a regañadientes o por interés crematístico por los demás.

Pero esa tolerancia en la región, por fortuna, llegó a su fin.

 
Emilio Nouel V.Emilio Nouel V.

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