LA DIATRIBA

marcha-oposicion-pred

Es un secreto a voces que los partidos políticos, los líderes nacionales y regionales y las fuerzas vivas del país, cualquiera que sea la tolda o el lado donde militen, se están ocupando activamente de buscarle una salida al descalabro en el que ha caído el país. La gente, es decir, los votantes, ya no pueden esperar más.

Del lado del gobierno, ya no es posible quedarse cruzado de brazos en la espera de que el cansancio apague los ánimos de los descontentos, ni confiar en que una decisión del CNE que aplace hasta el año que viene la consulta para el Revocatorio cambiará el panorama nacional. No hay alivio posible.

marcha-oposicion

El descontento está allí para quedarse y para hacerse más agudo. Correr la arruga dándole larga a los cambios solo obra en detrimento de la clase dirigente gubernamental, del PSUV, de los líderes de todas las izquierdas y de la percepción de lo que esta fórmula de Revolución a lo Maduro está pudiendo hacer en favor de las vidas de los ciudadanos. Esperar es insensato. Es un suicidio en cámara lenta para la Revolución.

La puntilla la ha puesto el propio presidente al demostrar su impericia en el manejo del desastre en todas y cada una de sus manifestaciones, y de evidenciar que la gravedad de la crisis lo ha sobrepasado hasta el punto de encontrarse sin fórmula alguna de solución y sin capital emocional para enfrentarse al rechazo.

La opción de medirse en una consulta popular, tenga lugar ésta antes del final de este año o en el 2017, arrojará un resultado similar si lo que se mide, a fin de cuentas, es el desapego de la población de a pie no solo de Nicolás Maduro sino de las fuerzas que lo llevaron al cargo. Hasta la épica imagen de Hugo Chávez estará puesta en el candelero.

Por ello es que de nuevo ha surgido la opción de una negociación con los opositores. Solo que, en primera instancia, es preciso negociar al interior mismo del chavismo y esto es tan difícil o más que el intercambio con la oposición. Un verdadero nido de alacranes lucha por las parcelas de poder que se van debilitando aceleradamente en medio de la debacle. Los planteamientos tienen que incluir a los uniformados porque aparte de custodios de la democracia, estos son arte y parte de los estropicios al haber sido parte integrante y activa del gobierno y sus instancias. Y lo que es también una papa caliente: la solución debe excluir por completo a los perturbadores agentes externos como Cuba, para decirlo con todas sus letras.

Por todo lo anterior cobran fuerza otras salidas a la crisis política que se manejan en silencio y por trascorrales mientras el país se consume, el hambre se entroniza y las teorías revolucionarias muestran su evidente inutilidad. A estas tratativas el público no tiene acceso. En esta inhumana espera, los venezolanos rezamos porque la salida que se logre armar se inscriba dentro del contexto de lo democrático y que no tengamos que agregarle a nuestras penurias y desgracias actuales, otra nueva desgracia más.

 

Artículos relacionados

Deja un comentario

Top