ESPAÑA INGOBERNABLE

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España, después de transcurridos nueve meses y de dos elecciones generales, se encuentra aún sin gobierno y con una alta incertidumbre en torno a su futura gobernabilidad.

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español del 2012 al 2015 y líder del Partido Popular (PP) logra el primer lugar en ambas contiendas pero no tiene éxito en configurar pactos con alguno de los otros contendores para alcanzar la mayoría parlamentaria. En la primera, Rajoy no puede cumplir con la formación de un gobierno a pesar de que el Rey Felipe le concede la investidura la cual se extingue a los 60 días. El segundo ensayo, después de tres meses del resultado electoral, Rajoy aun no logra recibir la investidura del Rey quien seguramente ve con justificado recelo un nuevo fracaso.

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, valora la situación actual así:

“Por primera vez en la historia del país, la primera fuerza política es incapaz de articular una mayoría que le permita gobernar. Eso es responsabilidad de Rajoy”.

Mariano Rajoy

Mariano Rajoy

Por lo tanto, hoy en día, los españoles conviven con la interrogante de si tendrán que recurrir a unas nuevas elecciones a tres meses plazo. Hasta fines de julio, la atmosfera de la opinión pública y las declaraciones de los principales dirigentes consideraban una tercera elección general como una imposibilidad. Ahora dicho horizonte luce cada día más probable al extinguirse el verano y hacerse más belicosa la intransigencia especialmente entre el Partido Popular y el PSOE liderado por Pedro Sánchez.

Las últimas encuestas constatan el desengaño y la desafección que se ha apoderado del electorado español. De tener lugar unos nuevos comicios la abstención alcanzaría el 37%.

Sorpresivamente quien mejor ha enfrentado el desgaste de los cuatro partidos ha sido Rajoy (PP), quien ha ejercido el cargo inercial de “presidente en funciones” el cual no traduce la parálisis efectiva del gobierno. Rajoy, de llevarse a cabo la ronda electoral hoy, obtendría el 34,8% de los votos válidos lo cual representa un incremento marginal en comparación con el 33% del 26-J.2016 y el 28,7% del 20-D.2015.

Rajoy aún está bien lejos de alcanzar una mayoría absoluta la cual requiere el compromiso formal de los ocupantes de 176 escaños de un total de 350 diputados.

Los otros tres

El aumento, no considerable, de parte de Rajoy es atribuible más por la leve erosión de la figuración de sus rivales que por cuenta propia. Así, el bloque socialista del PSOE ha visto declinar su apoyo del último resultado del 22,7% en el 26-J partiendo de un 22% el 20-D. O sea, su nuevo secretario general, Pedro Sánchez, no ha logrado energizar al partido después de los ocho años de gobierno de Rodríguez Zapatero y de un interinato en la secretaria de un par de años en manos de Pérez Rubalcaba vencido en las elecciones generales a fines del 2011 el 20-N.

Podemos, a partir del 26-J, aliado con Izquierda Unida, mantiene idéntico su apoyo del 21,1% generado el 26-J.2016. Su secretario general, Pablo Iglesias, no ha logrado  reencender el impulso que lo condujo del casi anonimato del 2015 a un 20,7%  en las elecciones del 20-D.2015. Si bien su cota de apoyo se amplió hasta un 21,1%  en el 26-J esto se debió a la coalición con IU la cual arrojo solo la suma de ambas preferencias para dicho momento.

El más reciente miembro del cuatripartidismo, la organización Ciudadanos, liderada por Albert Rivera, se encuentra estancada en la preferencia de los votantes a partir de un fulguroso ascenso desde su primera aparición en pizarra con un 13,9% el 20-D.2015 para ubicarse en un 12% según los últimos sondeos de opinión.

Las dos principales centrales obreras, UGT y CC.OO., rechazan ir a unas terceras elecciones. Dicho criterio es el mismo del 91% de los españoles.

Pero se mantiene la incógnita de cómo evitarla. Matemáticamente solo una coalición del PP con el PSOE conduciría a superar el umbral de la mayoría absoluta de 176 escaños lo cual hasta ahora se ve imposibilitado debido a la rivalidad antagónica entre una mayoría del PSOE y casi personalmente con el PP de Rajoy. Hasta ahora Pedro Sánchez ha manifestado una rotunda negativa frente a dicha opción.

Cabría la opción de una mayoría relativa en manos del PP si el PSOE decidiera ausentarse de la sesión parlamentaria lo cual permitiría que los más de 134 diputados del PP configuren una mayoría. Esta postura se vería acompañada por un pacto previo en el cual el PSOE apoyaría solo una reducida lista de proyectos de reforma promovidos por el presidente Rajoy. Si bien evitaría la absurda tercera elección, la aparente solución se proyecta llena de artificialidad y de escasa sustentabilidad. La gobernabilidad de la Nación no estaría garantizada.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez reafirma el viernes 17.09 que “la responsabilidad del PSOE no es reforzar aquello que queremos combatir y cambiar”. En San Sebastián el secretario general del PP aseveró que no se abstendría en el caso de una votación en la legislatura para facilitar que Rajoy continúe en el Gobierno.

Una opción adicional para superar el bloqueo en la legislatura sería la coalición integrada por el PSOE, Unidos-Podemos y Ciudadanos. Sánchez la ha planteado pero no ha desarrollado ninguna tracción y si bien la suma de los escaños superaría el umbral requerido para la mayoría absoluta es difícil imaginar su funcionalidad.

El reparo fundamental que presenta una tercera elección consiste en que no exhibiría ninguna garantía en cuanto a la posibilidad de configurar un pacto ya que los cuatro bloques partidistas se mantienen congelados en su caudal electoral. Esta dinámica debe conducir a profundas reflexiones sobre el destino de la conducción política de España. Con el liderazgo actual propio a cada una de las organizaciones políticas es difícil prever un surgimiento electoral.

Iglesias (Unidos-Podemos) ha perdido el impulso inicial de su popularidad a lo cual hay que anotar rivalidades internas que seguramente conducirán a la fragmentación del partido al enfrentarse el estratega y número dos, Iñigo Errejón, con el fundador.

Rivera, de Ciudadanos, también parece condenado a quedarse en neutro mientras Pedro Sánchez es el blanco de varias aspiraciones calificadas dentro del PSOE.

El dilema

Si a esta dinámica de fragmentación sumamos los movimientos secesionistas, separatistas o federalistas de las más importantes autonomías en adición a la multiplicación de los diversos liderazgos autonómicos al interior de los partidos, se me hace imposible no concluir que España se ha vuelto ingobernable.

Como solución beatifica, algunos proponen que si el PP designara un candidato diferente a Rajoy entonces el PSOE podría pactar con el partido mayoritario y dar lugar a un piso de gobernabilidad.

Considero que el problema es más profundo. El sistema electoral de España fue diseñado para un bipartidismo parlamentario el cual generaba una mayoría automática. Al surgir el cuatripartidismo la ecuación deja de funcionar y se agravara en el futuro debido a la fragmentación de los partidos existentes y al surgimiento de nuevas organizaciones. Merece atención el especial éxito de Podemos en el País Vasco, Cataluña y Galicia

Estamos frente a la italianización de la conducción política de España con el temor adicional de que deje de ser una frente a las dinámicas auto-deterministas.

 
José Rafael RevengaJosé Rafael Revenga

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