CON SUS BANDERAS EN ALTO

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Cuánto disfrutamos reviviendo momentos cerca de amigos que, tanto ayer como de igual manera ahora, nos dan razones para seguir creyendo que el valor humano no se mide con la vara más alta sino con el peso moral de los actos y acciones de las personas.

Con motivo del 21 aniversario del Proyecto Venezuela acudimos a su acto religioso en nuestra catedral valenciana.  No hicimos cuentas de la asistencia comparándola con eventos de igual significación, pero con estatura de partido de gobierno.  De aquellos tiempos, hoy hay poco que mostrar, comenzando por esas caras que sobresalían más por los cálculos materiales que por su real prestancia en la construcción de una vida mejor para los más necesitados.

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No olvidaremos la alegría de aquel emocionado instante donde sentimos tan cerca el palpitar del corazón de aquella gente humilde con quienes, al momento del acto de la paz, nos confundimos en un apretado abrazo; gente de pueblo llano que, aun en medio de circunstancias tan difíciles, continúan activos y fieles en las siglas del Proyecto Venezuela.  Aquel gesto lo interpretamos como un mensaje para quienes tienen la tarea de seguir siendo parte diligente en la construcción de una nueva patria; las cuentas del tiempo son siempre regresivas. Todo lo que está por delante es el reclamo colectivo, las imperfecciones pasaron a ser deuda moral con el pueblo.

Un vacío profundo deja la ausencia de Henrique Salas Römer en los eventos del Proyecto Venezuela.  Él es víctima de los montajes y persecuciones por parte de la pandilla de bandidos que gobiernan nuestro país.  Henrique, arropado con su propia sombra alcanzó en corto tiempo un ancho espacio que le dio brillo en la tribuna abierta del liderazgo nacional.

Fue Salas Römer quien tomó la bandera cuando se callaron las voces de la rebeldía;  hoy cuando Nicolás Maduro lo quiere encarcelar para colocarlo en la lista de sus trofeos, el Proyecto Venezuela en sus 21 años de presencia política enarbola sus banderas en la calle, siendo parte de esa  lucha para darle un nuevo gobierno a Venezuela.

Unas letras finales cargadas de tristeza constituyen el humilde tributo para Víctor León.  Seguiremos siendo amigos en cualquier lugar de la eternidad.  Con pasión defendiste tu razón, los frutos están cerca.  Descansa ahora que, en la disciplina del  partido, otro compañero levantó tu bandera.

 

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