LA CRISIS DEL MADRID

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La secuencia de los cuatro empates, tres en la Liga, revelan pérdida de constantes en el grupo de Zidane, muy influido por las lesiones

Florentino Pérez, el pésimo secretario técnico

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ORFEO SUÁREZ / ANDRÉS ARAGÓN

Cuatro empates seguidos, tres en la Liga, son un problema cuando se dirige al Madrid. Bien lo sabe Zidane, que no quiso eludir la situación, con el Atlético, aunque igualados, por delante en la tabla, pero mitigada la situación, eso sí, por la debacle del Barça en Vigo. El técnico respondió de forma ingeniosa al escuchar la palabra crisis: «No estamos en crisis, estamos en octubre». Lo primero depende de las apreciaciones; lo segundo, del calendario. Lo objetivo es lo segundo, tanto como los cuatro encuentros consecutivos sin ganar. «No nos podemos volver locos, pero algo pasa, seguro», añadió.

El entrenador no quiso excusarse en las lesiones que, mermaron especialmente a su centro del campo. A Casemiro y Marcelo se había unido Modric, intervenido horas antes del encuentro contra el Eibar. A todos ellos se unió James durante el calentamiento. En el lateral se añade la de Marcelo, porque a Coentrao no es necesario contarlo.

El resultado fue que Zidane tuvo que recomponer el centro del campo con Kovacic, además de Isco, al que concedió la titularidad después de haber estado ausente la mayoría de minutos del equipo. Casemiro y Modric son dos futbolistas clave en el equipo, como ha repetido el técnico, por lo que su influencia es evidente. De ambos, sin embargo, sólo el brasileño ha estado ausente en toda la serie maldita de septiembre y esta primera jornada de octubre. Este mes el calendario no se complica todavía para el Madrid, aunque visto su tono, ello no es una garantía de recuperación. En noviembre, se empina, con el Calderón y la visita del Borussia Dortmund; en diciembre, el Camp Nou y el Mundialito. Urgen, pues, soluciones inmediatas.

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Zinedine Zidane

Malos comienzos

Los cuatro empates no responden a un solo denominador común, pero dos a dos guardan curiosas similitudes. Contra Villarreal y Eibar, el Madrid encajó primero en su estadio y, pese a gozar de tiempo suficiente tras empatar, ayer más de una hora, no fue capaz. Ante el Villarreal, sin embargo, sus ocasiones fueron mayores. Frente al Eibar, en cambio, acabó seco, sin remate. Ambos concluyeron 1-1. En los otros dos (Las Palmas y Borussia Dortmund), el equipo de Zidane se adelantó por dos veces en el marcador, pero no supo mantener el control y encajó el empate rival en los últimos minutos (85 y 87, respectivamente). También se repitió resultado (2-2).

Zidane se refirió, a la intensidad, la que interpretó de varias formas. Por una parte, lamentó que el equipo acostumbra a «entrar mal en los partidos», aunque ello no ha sido la norma. Sí fue concluyente al decir que no cree que «se trate de un problema de juego. Lo que nos falta es agresividad en los duelos individuales y en los balones divididos».

En algunos partidos, el Madrid ha realizado una buena presión sobre la salida de balón del rival, como sucedió en Las Palmas, pero cuando el adversario consigue superarla, no la ejerce en otras zonas del campo. La defensa se resiente de ello, aunque lo cierto es que tampoco atraviesan sus componentes su mejor momento. Varane es un ejemplo de ese rendimiento mediocre. Pepe erró en el tanto del Eibar, partido en el que Zidane concedió descanso a Sergio Ramos. Si había que elegir un partido, éste era uno de ellos, sin duda.

A la falta de agresividad y contundencia defensiva, y a las bajas que han mermado un centro del campo con los roles muy claros, se ha unido la irregularidad de la BBC en este arranque. Cristiano marcó en Dortmund y mejoró contra el Eibar, pero está en proceso de recuperación tras su regreso. Lo realmente preocupante es la situación de Benzema, que también padeció una lesión y aparece desconectado del equipo.

Tomado de El Mundo España

 

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