Sobre si la estratagema cubana solo fracasó en Colombia

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¡Pa´lante es p´allá!

La semana pasada sostuvimos que el bien a tutelar por parte de la oposición era la UNIDAD. También, que la estrategia y la táctica a elaborar frente a la decisión del CNE debía de ser la que lograra el mayor consenso entre los miembros de la MUD. Y así ha sido. Nos congratulamos de ello.

Es una nueva demostración de madurez y sensatez política. Continuar bordando en ese lienzo, de tantos colores y posiciones diversas, la enseña de la unidad hará ganar respeto y respaldo nacional e internacional.

Se han quedado guindados de la brocha los que pensaban que se produciría una fractura. La imagen de unidad comunicada en la comparecencia pública del frente opositor fue más que elocuente.

La decisión ha sido además la correcta. El ventajismo grosero de las condiciones para recoger las firmas solo podía ser respondido recogiendo el guante y moralizando las fuerzas para esa batalla.

En la política no hay nada peor que quedarse sin política. Ahora las fuerzas democráticas tenemos una y marcharemos con entusiasmo a lograrla como lo hemos hecho con cada tarea ciclópea y tramposa que el gobierno nos ha puesto.

Se ha diseñado una hoja de ruta. Mantener el clima de movilización es clave. El descontento, la indignación y la rabia canalizada positivamente podrán crear ellas mismas condiciones para que la lucha siga su camino y se incremente la presión.

En el mundo hay centenares de ejemplos de cómo pequeñas movilizaciones fueron prendiendo en el corazón de los pueblos y generaron masa crítica para provocar cambios profundos. Gobiernos autoritarios tuvieron que apartarse mientras una marea de descontento organizado crecía.

No conozco un solo ejemplo de caída de regímenes totalitarios que se hubiese planificado con mecanismo de relojería. Los pueblos sorprenden a los dirigentes con iniciativas insospechadas.Los gobiernos autocráticos generalmente aislados y sordos, se descomponen al calor de la lucha social.

La caída del muro de Berlín; el derrocamiento de Ceausescu; la huida de Pérez Jiménez en 1958; la Toma de la Bastilla al final del siglo XVIII, La toma del Palacio de Invierno a comienzos del pasado siglo; las primaveras árabes, la rebelión ucraniana, son algunos de los tantos ejemplos. Venezuela puede integrarse muy pronto a esa lista a condición de que las fuerzas democráticas mantengan la unidad y se enfoquen en la agenda social.

Estamos cerca. ¡Pa´lante es p´allá!

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o si con el fin del írrito diálogo,

en Venezuela también fracasó

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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