Tras perdidas millonarias
HOLLYWOOD YA ETIQUETA «BEN-HUR»COMO «BLUF

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Se une a otras producciones incapaces de amortizar su altísimo coste de producción y promoción

El «remake» de «Ben-Hur» dirigido por Timur Bekmambetov ya es oficialmente en Hollywood el «bluf estival» de la taquilla. Según publica «The Hollywood Reporter» citando fuentes cercanas a la producción y varios analistas de taquilla, la producción (todavía en cartelera) apunta apérdidas superiores a los 80 millones de dólares.

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El concepto acuña una serie de cintas que, siendo superproducciones (con el elevadísimo coste de producción y promoción), tropiezan con la apatía del público en verano. Le ha ocurrido también al mismísimoSteven Spielberg con «Mi amigo el gigante», que tras un coste de 140 millones, se ha quedado en 165 de recaudación, cifra que, obviamente no cubría ni expectativas ni costes de promoción.

Otro producto Disney con igual suerte ha sido «Alicia a través del espejo». Se invirtieron 170 millones y se recaudaron 295.4 pese a ello, el estudioperdió 65 millones.

A mediados de agosto se veía venir el golpe. La recaudación en Estados Unidos, buen termómetro para lo que ha de suceder en el resto del planeta era de 24.3 millones de dólares. En todo el mundo solo había llegado a 42,9. El rodaje costó 100 millones de dólares. En España, sin embargo, la cinta se ha mantenido en una honrosa buena posición en taquilla, pero el mercado español no es uno de los que da vuelcos financieros a la taquilla mundial.

La cifra podría ser doble sumando los costes de marketing, distribución y comercialización. Así, según el citado medio, la estimación de pérdidas hecha a mediados de agosto, cuando aun quedaba su estreno en importantes mercados fundamentalmente asiáticos, era de 75 millones.

Metro Goldwin Mayer se llevará la mayor parte del golpe financiero, ya que puso más del 80 por ciento de Ben-Hur, lo que ha obligado a la compañía a revisar sus previsiones financieras y fiscales para el año en curso. La otra parte del susto corresponde a Paramount, con la relativamente asumible pérdida de 13 millones de dólares, estiman los analistas.

El contraste es absoluto frente a la original, que en 1959 contó con el mayor presupuesto que hasta entonces había tenido una película, superior a los 15 millones de dólares. Fue la película más taquillera del año y llegó a convertirse en el segundo filme más rentable, solo por detrás de «Lo que el viento se llevó» (1939).

Este clásico de la cinematografía mundial, entre el género épico y dramático, conoció su primera versión hace 91 años y en 1959 se estrenó la dirigida por William Wyler, con el legendario Charlton Heston, rodada en Roma, producida por Metro-Goldwin-Mayer con el mayor presupuesto que hasta entonces había tenido una película, construyéndose los decorados mas grandes jamás utilizados.

Tomado de ABCCinema.com

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 EL ARTE DE DISECAR UNA OBRA DE ARTE

Lo que hace Bekmambetov es coger el animal entero, vivo y esplendoroso, conservar lo que puede de su espectacular piel, desalojarle del alma y poner ahí algo parecido a la carne, o a la gomaespuma?

OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE

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Todo el mundo ha visto «Ben-Hur», la de William Wyler, la de Charlton Heston, la que apenas dura más de tres horas y media, y por lo tanto la que ahora se estrena, dirigida por Timur Bekmambetov, sólo da para escribir si uno tiene el valor de ponerla ante el original y después de hacerse una pregunta: ¿qué sentido tiene coger una obra maestra y convertirla en una buena peliculita? Lo que hace, en realidad, Bekmambetov es coger el animal entero, vivo y esplendoroso, conservar lo que puede de su espectacular piel, desalojarle del alma y poner ahí algo parecido a la carne, o a la gomaespuma? Ahí está, como uno de esos bichos magníficos que cae en manos del taxidermista y luego lucen sin el brillo de la vida encima del televisor.

La escena más recordada de aquel «Ben-Hur», la carrera de cuadrigas, está aquí ya embalsamada como arranque, para abrirle paso a un «flashback», quizá como una invitación ineludible al cotejo que se le viene encima; luego, la acción llegará a ella entera, y es vistosa, como muy vistosa es la secuencia de galeras en la que Judah Ben-Hur sale milagrosamente vivo y que el director decide llevarla por un camino distinto que cambia algo la historia: elude esa parte sustancial en la que Judah salva al comandante romano y su paternal relación con él, quitándole una complejidad moral que probablemente el protagonista, Jack Huston, no hubiera sido capaz de transmitir, y especialmente para darle más relieve y papel al personaje del jeque árabe, o sea a un Morgan Freeman con túnica de Cornejo.

Sin entrar mucho en detalles, y con cierta precaución para no ser malicioso ni injusto, hay que subrayar la falta sustancial de aquella música de MiklósRozsa que inundaba de espiritualidad cada gesto, sentimiento y momento de esos personajes tan arrebatadoramente enfrentados, por no hablar de cómo portaba la túnica Charlton Heston, un actor que podía ser Dios, o casi (digamos, Moisés), y que ahora ha de rellenarla el nieto de John Huston, un buen chico y probablemente también un buen actor. Pero nada en esta versión, o perversión, es tan reprochable como el rociado de intrascendencia al hecho de que Ben-Hur conviviera y casi muriera con Jesús de Nazaret, cuyo rostro se sublimaba sin verse en la de Wyler, mientras que aquí ocurre lo contrario, se ve sin sublimarse.

Tomado de ABC Cinema

 
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